domingo, 6 de abril de 2025

Francisco Delgado Herrera, destacado maestro y músico tinerfeño represaliado por el franquismo

El 18 de julio de 1936 no solo se quebró la democracia, también se vivió una hecatombe cultural que hizo retroceder varias décadas la educación y diversas ramas del arte. Un ejemplo fue lo sucedido con el extraordinario maestro y músico tinerfeño, Francisco Delgado Herrera, que tuvo el dudoso honor de ser uno de los once maestros víctimas mortales de esos primeros años de dictadura.

Francisco había nacido el 3 de diciembre de 1875 en Santa Cruz de Tenerife, este año se cumplirán 150 años de esa fecha. Desde niño desarrolló su vida en La Laguna, donde recibió formación como ebanista, además de iniciarse en el mundo de la música, algo que marcó su vida. En la Banda de Música de La Orotava, donde ejerció como primer clarinete, logró ampliar sus conocimientos y mejorar su formación (1). Además de su pasión por la música, logró formarse como maestro, oficio al que dedicó sus últimos años de vida.

En 1907 formó parte en La Laguna de la creación de la sociedad filarmónica “La Esperanza”, presidida por Fernando Rodríguez Díaz, donde ejerció como vicepresidente (2), que sería parte de la fundación de la Banda Municipal de La Laguna. Francisco ya ejercía de profesor de música en Aguere, obteniendo “un brillante éxito en un concurso abierto por la Revista Musical que se publica en Madrid” por su vals Pálidas rosas (3).

El autor musical fue sin duda uno de los más reconocidos de su generación en el Archipiélago, pero además de su educación, la prensa empieza a demostrar un alto grado de conciencia social y sensibilidad con los más desfavorecidos, posiblemente fruto de su propia existencia. A inicios de 1909 fue uno de los que contribuyeron con la Cruz Roja lagunera para recaudar fondos ante el terremoto de Mesina, que asoló Sicilia y Calabria, en Italia (4).

La vida de Delgado Herrera estuvo también muy ligada al activismo social y cultural, además del compromiso político, en unos ideales que fueron evolucionando a lo largo de los años. Formó parte es de la directiva del Casino Democrático Brisas del Teide (5), ubicado también en La Laguna, una “nueva sociedad de instrucción y recreo”, ligada a las corrientes republicanas más centristas, presidido por el profesor del Instituto de Canarias, Isaac Cabrera.

En los primeros años del siglo XX el nombre de Francisco Delgado será habitual, al crear melodías de distintos géneros que triunfan en las veladas del Ateneo o en las fiestas más populares de la Isla, desde valses a zarzuelas, incluso entrando en el mundo de la ópera. Su éxito hizo que incluso la revista madrileña “Nuevo Mundo” le dedicara una foto en la que destacaba los éxitos del joven compositor canario (6), algo nada frecuente en ese momento para alguien de las Islas.

A partir de 1912 empezó a ejercer como maestro, realizando una ruta por distintos puntos de la Isla en esa etapa de interinidad inicial. El primer año fue designado para ocupar plaza como interino en la escuela de Igueste de San Andrés (7), en la capital tinerfeña. Al año siguiente le tocará plaza en La Victoria (8) y el siguiente ostentará la escuela de Valle de Guerra (9).

El interés por el vínculo entre la cultura, la formación educativa y los avances sociales se plasman en su designación como presidente de la Sociedad “Juventud Obrera”, donde fijaron sus objetivos en “difundir entre la clase obrera el mayor grado de cultura que nos sea factible. Para ello crearemos Escuelas de Artes Decorativas, Letras, Música, Pintura y Dibujo lineal”, que planteó colaborar con el Ayuntamiento lagunero en sus tareas (10). A pesar de estas tareas sociales, sus colaboraciones musicales y su labor como maestro, logró preparar y sacar adelante la plaza de maestro en las oposiciones celebradas en 1916, obteniendo el puesto de maestro en Tacoronte (11). Su faceta musical seguirá creciendo en ese tiempo, con motivo del 28 aniversario de la Banda la Fe participó en un importante evento musical y poético en el Teatro Viana de La Laguna, ofreciendo el cuplé oriental Zoraida (12).

En su labor como maestro también se implicó en las demandas laborales y formativas necesarias para lograr avances importantes en una sociedad donde el analfabetismo seguía siendo una enorme lacra para las clases populares. En 1921 ya formaba parte de la Asamblea de Magisterio como maestro de la escuela graduada de Tacoronte (13).

La Banda de la Fe reconoció el apoyo y compromiso de Francisco Delgado en un acto público celebrado en el Teatro Leal de Aguere, en noviembre de 1923 (14), pero su acción generosa iba mucho más allá, en 1925 también fue uno de los que acompañaba las labores del Orfeón La Paz en sus primeros pasos, dirigiendo su agrupación de bandurrias y guitarras (15), haciendo una labor similar al frente de la orquesta del Círculo de la Amistad XII de enero de la capital (16).

En 1927 el maestro, a sus cincuenta y dos años, además de una reconocida labor, tiene una extensa familia. Prueba de ello fue la solicitud de “subsidio que otorga el Estado a los empleados de familias numerosas”, que hizo ese mismo año ante el Ministerio de Trabajo (17). Su trayectoria le hizo merecedor de la presidencia, al año siguiente, de la Asociación de Maestros Nacionales de la Provincia (18), una de las labores centrales que le pondría en el foco de la represión política desatada por los militares.

Poco antes de la llegada de la II República, Francisco Delgado consiguió un gran éxito con su poema musical «Schubertiada», dedicada al famoso compositor austriaco, estrenado por la banda municipal de la capital tinerfeña en la Plaza del Príncipe (19). En esos años el compositor y maestro ya residía en Santa Cruz de Tenerife, donde ejercía sus labores propias del magisterio, además de formar parte de sociedades, como el Círculo de la Amistad, donde ejerció de vocal en la directiva elegida para 1931 (20). En el final de la etapa monárquica fue designado para ocupar tareas en el Patronato de Protección Escolar, junto a la maestra Felicidad González y otros (21). Con la llegada del nuevo tiempo político el papel político de nuestro protagonista pudo salir más a la luz. La II República llegaba con la ambición de lograr mejoras, en especial entre la clase trabajadora. En los primeros meses de la misma, Delgado aparecía entre los que contribuían con aportaciones económicas en apoyo de las ayudas para el paro obrero (22).

Entre su labor social de esta etapa destaca la Asociación al Servicio de Tenerife (23), una “Institución puramente patriótica y tinerfeña”, que pretende desarrollar una “constante labor de regeneración insular y local”. Esta asociación, en la que Francisco fue su representante en la capital, se marcó una “cruzada contra el analfabetismo; la creación de bibliotecas populares e itinerantes; el fomento del embellecimiento y ornato locales; sostenimiento de campañas culturales; cooperación con instituciones benéficas; protección, fomento y propagación del arbolado y las aves” (24). En esta curiosa entidad, cofundada por Alfonso Ramos Fresneda, gestor de profesión, y socio del Orfeón la Paz, convivieron diversos sectores y tendencias, desde los republicanos a algunos que acabaron ligados al primer franquismo.

En el mes de septiembre de 1931 falleció en La Laguna el padre de Francisco, Benito Delgado, con 86 años de edad (25). Ese mismo mes fue designado para conformar el Consejo Provincial de Instrucción Pública, junto a la ya mencionada maestra, Felicidad González (26), que ejercieron, con breves parones, entre ese año y el verano de 1936 en el control y mejora de los servicios escolares. Al año siguiente ya logró la plaza permanente en la “escuela nacional de niños número 5 de esta capital (San Francisco)” (27), que poco después pasa su sede a la calle Cruz Verde.

Fernando Delgado militó en el socialismo. Prueba de ello es que formó parte de la sección de enseñanza de la UGT, constituido formalmente su directiva el 9 de julio de 1933, donde fue nombrado vicesecretario (28), siendo su nombre frecuente en su órgano de comunicación durante esos años, “Obreros de la Cultura”. En sus páginas recogen la labor que realiza en ese año para las “fiestas de septiembre” en La Laguna, organizando un festival infantil, a cargo del “notable compositor musical, quien presentará unos interesantes conjuntos musicales y gimnásticos” (29). El 28 de diciembre de 1933 participó en el “congresillo” de la Federación Tinerfeña de Trabajadores de la Enseñanza, presidiendo la delegación de Santa Cruz de Tenerife, siendo nombrado presidente de la Comisión Ejecutiva. Además, fue nombrado para participar en el Congreso que se celebrará en 1934 en Las Palmas y se toman “acuerdos conducentes al aplastamiento del fascismo y defensa del proletariado” (30). Claramente el auge de los nazis en Alemania y el gobierno de los sectores ultraconservadores, durante ese bienio de la República española, marcó una preocupación que por un lado favoreció la unidad de acción de cara a las elecciones de 1936 y por otro fue el caldo de cultivo necesario para el futuro golpe militar. Con la constitución del Frente Popular, en enero de ese año fue nombrado vicepresidente de la Agrupación Socialista de Santa Cruz (31). Ese último semestre de la II República fue intenso. Las elecciones de febrero dieron un gran triunfo para la candidatura que aglutinaba a las izquierdas, que sin duda Francisco celebró. Su música también se consagraba. En 1935 había presentado su composición, Calvario de Tacoronte, a un concurso de convocado en Hamburgo, donde fue premiada. Siendo retransmitida por Radio Berlín, e interpretada por la Orquesta de dicha Radio el 24 de marzo de 1936. Esta misma obra la interpretó la Orquesta de Cámara de Canarias, bajo la batuta de Santiago Sabina, el 20 de mayo de 1936 (32).

A pesar de sus tareas políticas, Francisco no detuvo su apretada agenda de participaciones en entidades y asociaciones del ámbito cultural. Poco más de un mes antes del golpe militar Francisco había sido elegido vicepresidente de la Masa Coral Tinerfeña (33), entidad de gran arraigo republicano. Poco después se celebró la penúltima sesión del Patronato de Protección Escolar. En el conviven personas que tendrán caminos absolutamente divergentes, por un lado perfiles como el de Susana Villavicencio, inspectora-Jefe de Primera Enseñanza en Tenerife, una de las más activas implicadas en la depuración del profesorado durante el franquismo en la Isla (34). En el otro lado, tres víctimas mortales del fascismo, el Gobernador Civil, Manuel Vázquez Moro, fusilado en octubre de 1936, y Lucio Illada, en representación de la Mancomunidad, fusilado en 1940, además de Francisco Delgado (35).

El 18 de julio de 1936 llegó un tiempo nuevo. El mundo de la enseñanza, la cultura, el arte, formaba parte de los sospechosos, a los que había que depurar y perseguir. Francisco era ya todo un veterano, con 61 años de edad, a pesar de su buena relación con diversos sectores sociales, fue detenido el 8 de agosto (36) y trasladado a los barcos prisión que se ubicaron en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. En septiembre de 1936 la noticia de la pérdida de su plaza de maestro se publica en los medios del régimen. En la lista le acompañan nombres de otros miembros de la FETE, como José Galán, Robustiano Toledo y Víctor Pérez (37). Tres meses después de su muerte, la Comisión Depuradora del Magisterio Primario de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife, le sigue reclamando informes y expedientes (38), que ya nunca podrá ofrecer.

Los datos dicen que murió menos de seis meses después, entre tantos otros compañeros de las diversas fuerzas políticas y sindicales. Algunos familiares aseguran que fue arrojado al océano, como tantos otros, aunque hay un certificado militar que indica que falleció en enero de 1937. Su desaparición puso fin a su creatividad y a su implicación, enterró su cuerpo, pero además de eso su nombre, su historia y sus obras. En los años cuarenta sus familiares recibieron otra vez la cruel noticia de que su padre estaba siendo investigado por el Juzgado Instructor de Responsabilidades Políticas de Santa Cruz de Tenerife, conservándose su expediente en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas.

Hoy, su memoria está emborronada. Pocos conocen la existencia de este compositor y maestro. Una de sus obras más conocidas, Calvario de Tacoronte, no se volvería a tocar hasta la década de los ochenta. Habían pasado más de cuarenta años sin sonar esos acordes.


Fuentes utilizadas

  1. Álvarez Martínez, Rosario. Semblanza del compositor Francisco Delgado Herrea (1875-1937), artículo incluido en Memorias del Contrabando. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. (2015). p 44

  2. La Opinión. 3 de enero de 1907. p2

  3. El País. 9 de noviembre de 1908. p2

  4. El Defensor del Magisterio, 22 de enero de 1909, p6

  5. El Progreso. 10 de julio de 1909. p2

  6. Nuevo Mundo. 10 de noviembre de 1910. p29

  7. La Opinión. 1 de octubre de 1910. p2

  8. Diario de Tenerife. 24 de septiembre de 1913. p2

  9. La Opinión. 30 de mayo de 1914. p1

  10. Gaceta de Tenerife. 18 de enero de 1916. p1

  11. La Opinión. 17 de abril de 1916. p1

  12. Gaceta de Tenerife. 2 de diciembre de 1919. p2

  13. Gaceta de Tenerife. 11 de septiembre de 1921. p2

  14. Gaceta de Tenerife. 11 de noviembre de 1923. p2

  15. Gaceta de Tenerife. 13 de febrero de 1925. p1

  16. La Prensa. 24 de julio de 1925. p2

  17. Gaceta de Tenerife. 6 de agosto de 1927. p2

  18. Eco del Magisterio Canario. 7 de enero de 1928, p9

  19. Gaceta de Tenerife. 6 de agosto de 1930. p1

  20. Gaceta de Tenerife. 18 de diciembre de 1930. p1

  21. Gaceta de Tenerife. 11 de febrero de 1931. p3

  22. La Prensa. 31 de mayo de 1931. p1

  23. Gaceta de Tenerife. 18 de julio de 1931. p2

  24. Alonso Delgado, Víctor Lorenzo. Deporte, Ocio y Sociabilidad en las Islas Canarias Occidentales (1850- 1936). Tesis Doctoral Universidad Ramón Llull. P195

  25. La Prensa. 9 de septiembre de 1931. p5

  26. Las Noticias. 18 de septiembre de 1931. p1

  27. La Prensa. 6 de marzo de 1932. p2

  28. Obreros de la Cultura. 15 de julio de 1933. p8

  29. Obreros de la Cultura. 30 de julio de 1933. p7

  30. Obreros de la Cultura. 1 de enero de 1934. p4

  31. La Prensa. 4 de enero de 1936. p3

  32. Álvarez Martínez, Rosario. (2015). Op cit p44

  33. Gaceta de Tenerife. 17 de junio de 1936. p2

  34. García Vera, Cristóbal. Las oscuras razones de la burguesía canaria contra la recuperación de la memoria histórica: https://rebelion.org/las-oscuras-razones-de-la-burguesia-canaria-contra-la-recuperacion-de-la-memoria-historica/

  35. La Prensa. 28 de junio de 1936. p11

  36. Álvarez Abreu, Bruno Juan. Francisco Delgado Herrera. Pancho el de la Jueza: https://efemeridestenerife.blogspot.com/2017/10/francisco-delgado-herrera-pancho-el-de.html

  37. La Prensa. 19 de septiembre de 1936. p3

  38. La Prensa. 11 de abril de 1937. p2