El diario del Movimiento, La Falange, como si de una broma macabra se tratara, dijo que Modesto Carballo Sosa y los dieciocho compañeros que iban a ser fusilados ese 23 de enero de 1937, habían entrado en capilla a las seis y cuarto de la mañana, “mostrándose todos, en su mayoría, muy decaídos”.Apenas cuarenta y cinco minutos después todos caerían bajo las balas del nuevo régimen. Modesto tenía 28 años. En el centro de esta imagen, mejorada y coloreada, lo podemos ver entre los presos que abarrotaban la cárcel franquista de los almacenes de Fyffes, posiblemente la última foto que se le tomó.
Había nacido en Los Llanos, en La Palma, dedicándose desde joven al trabajo como tabaquero, el mismo oficio que había realizado su padre y miles de personas más en las Islas. Ese sector tenía un gran peso en la industria canaria y había vivido con fuerza los efectos de la crisis global del crack de 1929, además de la competencias de nuevos mercados productores. El desempleo y la precariedad había tenido como respuesta procesos de huelga, especialmente potentes en 1933, con una clase obrera altamente sindicada. La respuesta de las autoridades republicanas había sido un incremento de pedidos que logró devolver cierta calma a la industria en 1934, pero insuficiente. Las presiones de los importadores hacen que se favorezca la entrada de tabacos como el cubano, bloqueando aún más al sector en Canarias.
En la capital tinerfeña la CNT era la principal fuerza sindical entre tabaqueros y tabaqueras. El Sindicato de Obreros Tabaqueros se había constituido aquí en enero de 1931, de mayoría anarquista, acabó ligándose oficialmente a la confederación poco después. Su primera directiva estuvo constituida por Isidro Perera Padrón como presidente, Peregrina Armas Castellano como vicepresidenta, Hermógenes Díaz Barrios como tesorero, Isabel Tabares Tabares como vicetesorera, Miguel Pérez Pérez como secretario, José García Melián como vicesecretario y de vocales constaban Carmen Barreda Perera, Dolores Herrera Laras, Carmen Goya Hernández, Bernardo Martín Carrillo y Carmen Tapia Gaskin.
Modesto había trabajado en su isla natal, aunque en 1935 decidió trasladarse a Santa Cruz de Tenerife en busca de mejores oportunidades de vida y tal vez atraído por la fuerza sindical que existía en ella.
Ya había participado activamente en los conflictos laborales de 1933. El 16 de junio de ese año fue uno de los representantes de sus compañeros palmeros en el Parque Recreativo de la capital tinerfeña, donde acudieron representantes del sector de las fábricas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma. Un par de días antes ya había sido uno de los participantes en el gran mitin celebrado en el Campo España de la capital de Gran Canaria, donde asistieron más de mil personas que trabajaban en la industria tabaquera en la Isla. Entre las peticiones al Gobierno de la República para incrementar los pedidos y “que se autorice en la Península la venta en comisión de labores canarias concediéndose el trato especial que corresponde a una industria española”, amagando con convocar una huelga general de 24 horas el 20 de junio de 1933, en caso de no obtener respuesta. El movimiento tabaquero tenía claro que su causa afectaba al conjunto por el gran peso social y económico del sector, pidiendo “el apoyo para este movimiento de las organizaciones obreras del archipiélago, asociaciones comerciales, Cabildos, Ayuntamientos y demás entidades políticas y económicas, a fin de darle mayor vitalidad, ya que con el mismo defendemos los intereses vitales de todo el pueblo de Canarias”.
En los primeros meses de ese año se dieron diversos conflictos en el sector, incluyendo huelgas, que según la prensa, en abril parecían haber quedado resueltas. En La Palma se había celebrado en abril la asamblea general la Unión de Torcedores, donde “fueron nombrados los delegados para el Congresillo de constitución de la Federación Regional Tabaquera”, además de un representante palmero en la Comisión de Propaganda de la nueva Federación. No se dice su nombre, aunque podría tratarse de Carballo.
El Sindicato Tabaquero sabía que solo habían dado pasos pequeños e insuficientes. En mayo pidieron soluciones estables y definitivas al sector, siempre en riesgo de despidos y desempleo al ser esta industria “casi la única que existe en el Archipiélago canario”, teniendo “un crecido número de obreros, y alrededor de éstos gira un sector comercial importante”. Desde finales de ese mes se inicia un proceso de huelgas que continuará durante varias semanas, llegando a un principio de acuerdo el 23 de julio de 1935. Modesto vivirá una etapa de efervescencia social y también de represión. En una carta enviada por el Gremio de Tabaqueros Torcedores de Los Llanos el 3 de octubre de 1935, indicando a la directiva de la Federación que han convocado huelga, indican que Carballo les había hecho llegar fondos de la caja de resistencia del sindicato en Tenerife y que iban a devolver una parte a través de un giro.
En 1936 Modesto tendrá un papel muy activo en los procesos sindicales ligados al sector tabaquero. En enero participó en la redacción de un folleto por el que él, Francisco Silvestre Infante, Juan Torres Pérez y Horacio de Paz Martín, serían acusados del delito de sedición. En él decían “Soldados, Obreros y Campesinos; la Revolución espera de vosotros el aplastamiento definitivo de las fuerzas reaccionarias y policiales que se han distinguido ensañándose criminalmente sobre nuestros hermanos caídos, para poder construir sobre las ruinas del capitalismo la nueva sociedad del Trabajo. ¡VIVA LA REVOLUCIÓN…!”.
El 15 de marzo participó en el mitin celebrado en el Teatro-Cine de Güímar. El escenario lo compartirá con dos referentes sindicales del anarquismo en esa etapa, Isabel Hernández y Bernardino Afonso. En el gran mitin del primero de mayo, organizado por la CNT con unos 8000 asistentes en la Plaza de Toros de la capital, volvieron los tres a tomar la palabra, acompañados por voces como la de Antonio Espinosa, miembro de las Juventudes Libertarias, y el destacado dirigente de la CNT, Mauro Bajatierra. Según los medios de la época, su discurso, como el del resto, fue “un llamamiento a la clase trabajadora para seguir con todo tesón en la lucha emprendida”.
Con el golpe militar el foco de la represión se colocó sobre los sectores más implicados en los movimientos sociales y políticos del momento. Muchos de los propietarios y fabricantes estuvieron al lado de los franquistas y animaron a que las huelgas y protestas del pasado se saldaran con sangre. El 18 de julio por la tarde un grupo de militantes de la CNT se encontró en la Carretera de Los Campitos, donde intentaron empezar a organizar una resistencia a la dictadura, que no prosperó por las detenciones de sus principales líderes.
Modesto acabó echándose al monte junto a Salvador Domínguez, conserje de la Confederación, aunque perseguidos por los falangistas, no tardaron en ser capturados. Las torturas acabaron con la vida de Domínguez, Modesto seguramente sufrió el mismo maltrato, pero logró sobrevivir. Permaneció en Fyffes hasta que en enero de 1937 se celebró el gran proceso en el que el nuevo régimen quería culpar a los militantes anarquistas de algunos de los sucesos más graves de la etapa republicana. Los informes policiales dirán de él que era “tabaquero, de mala conducta, anarquista peligroso, con instrucción y sin antecedentes”.
El juicio se celebró en el lugar que hoy en día se celebran las reuniones el Parlamento de Canarias. El 14 de enero se dio el veredicto, por el que se condenaba a diecinueve hombres y dos mujeres a pena de muerte por el delito de rebelión, la condena venía de los mismos que se habían rebelado contra la legalidad republicana. Las anarquistas, Carmen Goya y María Luisa Hernández, verían conmutar su sentencia a última hora, el resto serían llevados al paredón.
El 23 de enero de 1937, en grupos, fueron llevados a la batería del Barranco del Hierro, donde les esperaban los pelotones de fusilamiento al amanecer. Los medios franquistas destacaron de esos últimos momentos los reos “se negaron a confesar y comulgar”, quizás le daban más importancia a eso que al mandamiento de no matar.
La familia de Modesto Carballo, a petición suya, le ocultó a su madre el triste fin de su hijo. Le dijeron que había enfermado y había fallecido. Las cartas que había mandado desde Fyffes acabaron junto a su hermana Francisca, en el ataúd donde la enterraron.
La dictadura hizo que durante cuarenta años el olvido fuerza forzado. La losa del silencio se colocó sobre su recuerdo. Algunos de sus familiares ni siquiera oyeron hablar de él, al menos hasta el 20 de noviembre de 1975. Jesús Pérez Marichal, entendió ese día por qué su abuela "no volvió a sonreír" desde el 23 de enero de 1937. Los cuerpos de la mayoría de fusilados quedaron en la fosa común del cementerio. Todavía esperan, unidos sus huesos, como murieron.
En enero de 1977 antiguos militantes de la CNT y activistas nacidos años después de esos sucesos, decidieron hacer un primero homenaje a los 19 asesinados en esa jornada. La puerta de la prisión de Fyffes sirvió como marco para esa jornada. En 2018 el Parlamento de Canarias acordó la declaración del salón de plenos como monumento para la memoria histórica, un gesto para honrar la memoria de las víctimas que pasaron por ese lugar, expediente que finalmente se inició en 2025.
Fuente consultadas:
Cabrera Acosta, M.Á. (1991). La II República en las Canarias Occidentales. Santa Cruz de Tenerife pp481-488
Modesto Carballo: https://elmilicianocnt-aitchiclana.blogspot.com/2019/04/nuestra-memoria-modesto-carballo.html
Rivas García, R. La Guerra Civil en Tenerife (1936-1939). Tesis Doctoral de la Universidad de La Laguna. 2015
García Luis, R. (2007). Proceso a la CNT. 19 fusilados el 23 de enero de 1937. Santa Cruz de Tenerife. pp30-34
AHPTF. Expediente del proceso 297 de 1935
Falange. 26 de enero de 1937 p4
La Prensa. 7 de junio de 1933 p1
La Prensa. 17 de junio de 1933 p5
La Prensa. 18 de junio de 1933 p7
La Prensa. 12 de abril de 1935 p3
Espartaco. 20 de abril de 1935 p1 y 4
Hoy. 29 de septiembre de 1934 p3
La Prensa. 22 de mayo de 1935 p1
La Prensa. 14 de marzo de 1936 p3
La Prensa. 2 de mayo de 1936 p4
“Después de varias intervenciones más el obrero tabaquero señor Carballo, puntualiza una proposición en el sentido de que el comisionado del Sindicato, señor Sanjuán, que se encentra en Madrid, prosiga sus gestiones, avisando si éstas fracasaran para inmediatamente ir al movimiento de protesta apuntado, mediante la dimisión de todos los Ayuntamientos de la isla y declaración de una huelga general con carácter indefinido”. La Prensa. 16 de mayo de 1936 p4
Boletín Oficial del Parlamento de Canarias. 7 de junio de 2018
Medina Sanabria, P. Inocencio Delgado y su compañera América: https://pedromedinasanabria.wordpress.com/tag/inocencio-delgado-y-su-companera-america/
Gaceta de Tenerife, 12 de enero de 1937. p3







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