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El Frente Antifascista de Canarias y el intento de liberar al Archipiélago de la dictadura

Hubo quienes quisieron liberar a Canarias del franquismo al inicio de la dictadura. Eran militantes, muchos de ellos anarquistas, que habían logrado escapar de las Islas o a los que el golpe les coincidió en las ciudades continentales.

El cinco de agosto de 1936 algunos medios en el Madrid que había logrado impedir el paso de los fascistas se hacían eco de la constitución de un grupo de canarios que pretendían convocar a “todos los elementos antifascistas de las Islas Canarias al objeto de constituir una milicia”. La sede del Cabildo de Tenerife en Madrid fue el lugar escogido para reclutar a los paisanos, entre sus objetivos “marchar a aquellas Islas para reprimir el movimiento” (1). En Barcelona se produjo el mismo proceso pocos días después. En el Mundo Obrero se publicó un breve manifiesto en el que se afirmaba que “nosotros, los canarios residentes en Barcelona, estamos organizando una columna que saldrá para combatir el fascismo”. Su objetivo era claro, “liberar aquellas hermosas Islas de la dominación de los asesinos del pueblo” (2).

Miembros del Frente Antifascista de Canarias.De pie, y de izquierda a derecha, Emiliano Díaz, Inocencio Sosa Hernández y Lucio Illada; sentados, José Pérez, Melecio Hernández y Florencio Sosa Acevedo.

El diputado comunista por Tenerife, Florencio Sosa Acevedo, fue uno de los encargados de trasladar su aliento a la población isleña desde las ondas de la radio en la noche del 16 de septiembre de 1936. Reitera la idea de luchar “para desalojar el fascismo de nuestra tierra y para impedir que Canarias sea entregada a potencias extranjeras” (3). En ese momento el Gobierno de la República y algunos representantes de países europeos, tenían fundadas sospechas de que Franco estaba ofreciendo el uso de Canarias para Alemania y el de Baleares para Italia, en pago por su ayuda militar. Desde el Frente Antifascista sabían que la liberación del territorio insular debilitaría el aparato militar y logístico del franquismo en ese contexto.

Las labores del Frente Antifascista de Canarias, con representantes de las diversas sensibilidades que apoyaban la legitimidad republicana, iban desde ayudar a los canarios y canarias residentes en la zona leal, apoyar a los soldados isleños que se fugaban del bando franquista o de los que lograban salir por sus propios medios del Archipiélago. Otra de sus tareas fue la de organizar la compra de armas y otros elementos para preparar una operación de liberación de las Islas.

Antonio Vidal, segundo por la izquierda, junto a miembros de la fuga de septiembre de 1936
En esa labor hubo dos palmeros y un valenciano residente en Tenerife que tuvieron un papel especialmente destacado. Se trataba de Eduardo Sanjuan, Antonio Vidal y Horacio de Paz, de los que hablaré con más detalle en futuros artículos. Los tres habían participado en cierta medida de la labor del Comité de Defensa Confederal de la Regional de Canarias, espacio encargado de la lucha armada y labores de inteligencia dentro de la CNT. Vidal había nacido en 1898 en Barcelona, aunque con la dictadura de Primo de Rivera tuvo que recalar en Tenerife, donde trabajó de marmolista y participó de los procesos de lucha social impulsados por la CNT (4). Su papel destacado lo reseñan varias figuras del anarquismo, además de por haber tratado de llevar a cabo uno de los atentados contra el futuro dictador, Francisco Franco. Resulta casi un milagro que lograra salir con vida de Tenerife, saliendo en una embarcación en septiembre de 1936 que logró llegar a Agadir, tras permanecer escondido por amigos y compañeros. Por esta fuga se acusó y sancionó al santacrucero Rubens Marichal López, ya que “en la primera decena de agosto último con pleno conocimiento de que el traidor Antonio Vidal Arabi tenía una significación extremista destacada y de que si le favorecía la huida podía comprometerse, le facilitó la cantidad de mil quinientas pesetas” (5).

Eduardo Sanjuan había nacido en San Andrés y Sauces en 1901, siendo uno de los fundadores de la sección sindical de la CNT en el ramo del tabaco, donde las ideas anarquistas tuvieron un gran peso. En la década de los veinte estuvo viviendo en Barcelona, aunque en los treinta regresó a Canarias tomando un papel activo en los procesos de lucha sindical, sufriendo varias detenciones por ello. El golpe le coincidió en la capital catalana, lo que salvó su vida (6).

El más joven de los tres era Horacio de Paz Martín, nacido en La Palma en 1912. Era sobrino del médico Gerardo Martín Herrera, que había sido fundador de la Agrupación Socialista en San Andrés y Sauces. Horacio ya había formado un espacio sindical anarquista en el mismo pueblo durante sus años de juventud (7), trasladándose posteriormente a Tenerife, a casa de su tío. En la Isla mantuvo una intensa labor, formando en diciembre de 1931 el Centro de Estudios Sociales en La Laguna, donde ocuparía el cargo de presidente (8). Su actividad social y sindical le puso en el objetivo de las autoridades franquistas desde el primer momento, aunque justo estaba junto a Eduardo Sanjuan tratando de mejorar las condiciones laborales del sector tabaquero canario en diversos puntos de la Península Ibérica.

El papel de los tres y el señalamiento que harán las autoridades de la dictadura se ve con claridad en la “causa contra los miembros de la CNT 246/1936 por rebelión y auxilio a la rebelión, en su quinta pieza separada”, donde se identifica a Eduardo, Horacio y Antonio Vidal, como cabecillas del plan de intento de resistencia al golpe militar y son declarados rebeldes (9).

El investigador Ricardo García Luis dio detalles interesantes de este grupo de canarios articulados entorno al Frente Antifascista de Canarias y sus labores. Tras múltiples idas y venidas por los Ministerios, reuniones con los diputados canarios y actos para recabar dinero y recursos, parece que lograron avanzar en una propuesta concreta. Según el testimonio de Manuel González Pérez, último alcalde republicano de La Orotava, que se encontraba en Madrid el 18 de Julio de 1936, facilitado por su hijo Francisco: 'El grupo canario siempre en contacto, pensando siempre en sus tierra, decidió preparar un plan para venir a ocupar estas islas por sorpresa. Consiguiendo un barco, fue llevado a Sagunto donde fue artillado completamente, acompañado también de otro barco de guerra. El desembarco iba a ser por Garachico” (10), una decisión lógica al entender que era una zona con menos presencia militar y con una destacada presencia de militantes y simpatizantes de izquierda. Ramiro Rivas, por su parte, indica que a esta expedición también colaboraron figuras anarquistas destacadas, caso de los cenetistas que vivieron durante varios años en Tenerife, Manuel Pérez o Luque Argenti (11).

Según la memoria de Manuel González, la fuga al bando franquista de un Jefe del Estado Mayor del Ministerio, que conocía el plan, dio al traste con este intento de llegar a Canarias, que quedó descartado a mediados de 1937. Es imposible saber el efecto que habría tenido esta expedición republicana, aunque solo el dato de que el 70% del combustible usado por el bando franquista se refinó en Santa Cruz de Tenerife resulta significativo desde el punto de vista logístico (12).

La realidad de los miembros del Frente Antifascista de Canarias fue diversa, algunos acabaron presos, otros fusilados, mientras que una parte consiguió alcanzar Francia antes de la caída total de la República. Eduardo Sanjuan, Vidal y Horacio consiguieron este objetivo, siguiendo de diversas formas activos. Eduardo hasta 1993 seguía siendo un ciudadano activo en el Sindicato de Jubilados Pensionistas de la CNT (13). Horacio vivió hasta su muerte en Montauban, en Francia, participando en 1945 del primer homenaje a Manuel Azaña. Fue una figura activa en la resistencia contra los nazis y posteriormente, tras la liberación de Francia, en Solidaridad Internacional Antifascista, entidad ligada a la CNT. La prensa anarquista y republicana en el exilio recoge numerosos testimonios de su labor en especial en actos culturales, falleciendo en el año 2005 a los 92 años de edad. Antonio Vidal vivió una existencia clandestina, borrando su identidad hasta para sus familiares más cercanos, que vinieron a descubrir su nombre real muchos años después, falleciendo a los 98 años de edad.

De haber prosperado este plan es difícil saber qué habría pasado en la II Guerra Mundial o en los años posteriores, pero sin duda, aunque las autoridades republicanas no vieron con suficiente interés esta operación, podría haber tenido un efecto significativo en los años siguientes.

Fuentes utilizadas

  1. La Libertad. 5 de agosto de 1936 p4

  2. Mundo Obrero. 17 de agosto de 1936. p1

  3. Mundo Obrero. 18 de septiembre de 1936 p3

  4. Viana, Israel. Las increíbles dos vidas del anarquista que casi mata a Franco cuatro días antes de la Guerra Civil: https://www.abc.es/historia/abci-vidas-anarquista-punto-estuvo-matar-franco-cuatro-dias-antes-guerra-civil-202012031859_noticia.html?#vtm_funnel=exito-login-gis&vtm_tipoProceso=editorial&vtm_procesoFinalizado=si&vtm_proceso=login-gis&vtm_tipoRegistroLogin=login-gis

  5. Gaceta de Tenerife. 20 de octubre de 1936. p5

  6. https://nordestllibertari.blogspot.com/2017/11/memoria-proletaria-del-nord-est-el-28.html

  7. López Felipe, José Francisco. La lista de Ortega. Gaceta de Canarias. 28 de mayo de 2001. p111

  8. La Prensa. 2 de diciembre de 1931. p2

  9. Martín Asensio, Gustavo. Puros canarios en la revolución: Eduardo Sanjuan Castro, un activista libertario en España en los años treinta. Revista de Historia Canaria, 202; mayo 2020, p229

  10. García Luis, Ricardo. Crónica de vencidos. Santa Cruz de Tenerife. 2003. p.224-226

  11. Rivas García, Ramiro. ¿Hubo Guerra Civil en Canarias?. La resistencia de los tinerfeños contra Franco1936-1939. Cuadernos del Ateneo de La Laguna, n.º 23, 1 de junio de 2007. pp 27-40

  12. Idem p28

  13. Martín Asensio, Gustavo. Op cit pp 219-242


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