Los hijos e hijas de José Galán Hernández fueron muriendo sin saber donde reposaban los restos de su padre. Este sábado la casualidad quiso que me enterara que, noventa años después de su detención, uno de sus hijos todavía vive. La última noticia que tenían de él fue del 6 de octubre de 1936, estaba preso junto a su hermano César en Fyffes. Una noche entraron dos hombres preguntando por Galán. Los dos se levantaron, pero rápidamente aclararon que venían por “el intelectual”. -¿A donde me llevan?-, preguntó, “a ver los peces”, fue su cruel respuesta (1). Este domingo se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de las Desapariciones Forzadas, recordar su historia es mucho más que recuperar el nombre de una víctima. Es reconstruir la vida de un hombre que fue maestro, poeta, periodista y sindicalista; un hombre comprometido con la educación pública y con el movimiento obrero, cuya trayectoria terminó abruptamente, con la violencia desencadenada tras el golpe militar de julio de 1...