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A noventa años del intento de convertir el seminario y obispado lagunero en una escuela pública

El domingo 17 de mayo de 1936 un grupo de militantes de los espacios de izquierda de La Laguna, tal vez animados tras el triunfo del Frente Popular en las últimas elecciones y las masivas movilizaciones vividas el primero de mayo, decidieron dirigirse al Seminario Diocesano lagunero y a la sede del Obispado. Muchos de los implicados recibieron duros castigos durante la dictadura, varios de ellos fueron desaparecidos.
Los manifestantes llevaban una pancarta con el texto “Escuela Normal”, que acabaron colgando en el exterior del edificio. Trataban de expresar el rechazo a la resistencia del poder de la jerarquía religiosa en contra de cualquier avance social y político, que se situaba en todo momento del lado de los poderes más reaccionarios de aquella época.
Jóvenes y mayores se situaron en el entorno y penetraron en el edificio, reclamando las llaves del mismo. Querían tomar en nombre del pueblo este espacio como un futuro centro educativo. El intento no pasó desapercibido para las autoridades del momento, donde el propio Gobernador Civil del Frente Popular, Manuel Vázquez Moro intervino, ordenando devolver el espacio a los religiosos y procediendo a detener a varios de los participantes. Poco importó que no existiera violencia contra las personas o los bienes. Poco importó la respuesta institucional que restituyó la propiedad en horas...muchos de los implicados recibirían el peor castigo imaginable por lo que los poderes tradicionales vivieron como una afrenta al viejo orden.

Tres de los cuatro desapararecidos vinculados a este suceso

La ciudad de La Laguna, aunque con mayorías republicanas en las elecciones de 1931 y 1936, mantenía un núcleo duro del viejo poder nobiliario y tradicionalista. Los sectores de lo que sería la futura Acción Católica, Falange e incluso el Carlismo, se mantenían en un ecosistema cerrado, muy ligado a instituciones tradicionales de la iglesia. A través de su vocero mediático, Gaceta de Tenerife, jalearon durante toda la etapa republicana el riesgo del ateísmo y el laicismo, la excusa perfecta para preservar sus intereses económicos y convencer a los sectores populares con menos formación. En el ámbito educativo, la decisión de acabar con la enseñanza como patrimonio de los grupos religiosos, nunca ejecutada por completo, generaba páginas y páginas de artículos de prensa en los medios conservadores.
El foco más reaccionario del municipio señaló ante las autoridades militares que en La Laguna había “una organización de amigos de la Unión Soviética que es una sección más del Komitern [sic] ruso, como “los sin Dios” y otras hijuelas. Esta asociación es en donde se fraguan todos los complots, agresiones y alteraciones de orden público” (1). El espacio de este “contubernio” lo indicaban también, la Parra Nº1, donde estaba Villa Loreto, el hogar de la familia del diputado de Izquierda Republicana, Luis Rodríguez Figueroa. Su hijo, Guetón Rodríguez Melo, había estado viviendo en París, donde compartía ocio y actividades con su paisano, el pintor Óscar Domínguez. En enero de 1936 le escribió una carta donde indicaba que la situación económica le impedía seguir mandando giros para sus gastos y le pedía que regresara (2). Esa decisión tal vez marcó el futuro de ambos.
El cambio político de febrero permitió la llegada de un gobierno municipal ligado al Frente Popular, que se marcó entre sus objetivos avanzar en el desarrollo de las escuelas locales y en el cumplimiento del compromiso de separar la religión de la enseñanza. En la sesión del 4 de marzo de 1936 se leyó una “comunicación de la Inspectora- Jefe de Primera Enseñanza en la que significa que en cumplimiento de órdenes telegráficas recibidas del Ministerio de Instrucción Pública, este Ayuntamiento debe comunicarle con carácter urgentísimo, si está dispuesto a dotar de edificio, mobiliario y material, a las Escuelas Nacionales que habrá que crear en el más breve plazo posible para sustituir la enseñanza dada en esta Ciudad por las Órdenes Religiosas”. En esa sesión se acordó por unanimidad “una relación de los alumnos de Primera Enseñanza que existen en la Congregación de las Dominicas y en el Colegio del Patronato de Nava” (3). La voluntad era tratar de conseguir aplicar la normativa ya iniciada en el primer bienio republicano. Gaceta de Tenerife hizo algunos artículos contra este acuerdo,
El Ayuntamiento de La Laguna en 1931 (Fotos Antiguas de Tenerife)


Los sucesos de mayo llegaron en este ambiente de confrontación. Guetón ya estaba en la ciudad. Su amigo Óscar Domínguez también había regresado para pasar un tiempo. En Villa Loreto tenían su sede las Juventudes Socialistas Unificadas, con un importante peso de los comunistas, estaban conformadas en La Laguna por Layo Rodríguez Melo, otro de los hijos de Luis Rodríguez Figueroa, como Secretario Político, Ramón García Rojas, como Secretario de Administración, Antonio Padrón Jorge, como secretario Sindical, Luis Barroso Núñez como Secretario Publicidad y Propaganda, Francisco Rodríguez. Rodríguez, como Secretario Antifascista y Francisco Peña González, como Secretario de Pioneros y Femeninos (4). Ligados a ellos se conformó la sede lagunera de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, entidad fundada en Madrid en 1933 por intelectuales Luis Lacasa, Lorca, Alberti, Concha Espina, Pío Baroja, Diego Hidalgo o Manuel Machado. La lista realizada por las autoridades franquistas tras el golpe da un total de 80 afiliados, entre los que destaca el propio alcalde, Alonso Suárez Melián, dos de sus hermanos, además de varios de los concejales, como Domingo Cruz Cabrera, Antonio Velazquez, Francisco Peraza, Mauro Martín Peña o el presidente del Orfeón la Paz, Saturnino Tejera (5).
Como describe el minucioso estudio En Rebeldía, el proceso judicial abierto señaló a Bernardo González Ferrera como el líder de un “tumulto entre los que estaban los procesados Cristóbal González Álvarez “el loco”, Marcelino Alberto Fariña, José Cruz Cabrera —hermano de Domingo Cruz—, Saturnino Tejera García, Victoriano Rodríguez Martínez, Abdón Rodríguez Martínez, Guetón Rodríguez Melo, Domingo Cruz Cabrera, Saturnino González Rodríguez, Vicente Hormiga Mederos e Hilario [sic] Rodríguez Melo” (6).
Sabemos que habían más implicados en esa jornada de protesta. Uno de ellos fue el pintor surrealista Óscar Domínguez, que en una carta firmada el 18 de mayo de 1936 dijo “estoy trabajando en una actividad política de ataque y violencia. Ayer conseguimos ocupar el palacio del Arzobispo (sic) y el seminario con éxito. En su lugar haremos una casa para el pueblo y unos colegios” (7). Otro de los señalados fue Rafael Jorge Rosas, alias Pisón, militante de la CNT y Juan Pedro Porfirio (8).
Como indica la investigación del historiador Ramiro Rivas, las autoridades franquistas ubicarán a Luis Rodríguez Figueroa como centro de todos los movimientos subversivos. La prensa dirá que “el diputado por Tenerife señor Rodríguez Figueroa ha recibido esta tarde en la Cámara un telegrama de Tenerife firmado por el representante en esa Isla del Frente Popular redactado en estos o parecidos términos: En medio del mayor orden nos hemos incautado del Palacio Episcopal y del Seminario para entregarlos al Ayuntamiento. El juez reaccionario de esta ciudad ha procesado a las nueve personas más destacadas en este asunto y que fueron el fundamento del triunfo electoral. Protestamos de ello y pedimos la destitución fulminante del juez” (9). La memoria familiar indica que una carta dirigida a su hijo Guetón le recriminaba por “la solemne tontería” que había realizado (10).
A la izquierda, Óscar Domínguez, a la derecha, Guetón Rodríguez, ambos en París
Los implicados en esta jornada, en especial los detenidos, tendrán el apoyo de la mayor parte de las organizaciones obreras. Tras el golpe militar de julio de 1936, las nuevas autoridades franquistas utilizaron aquellos episodios como argumento para identificar y perseguir a dirigentes obreros, sindicalistas y militantes republicanos de La Laguna. Los sumarios judiciales abiertos antes del golpe se transformaron en herramientas represivas al servicio de la depuración política. El 24 de mayo de 1936 se convocó un mitin en el Teatro Leal. Hicieron uso de la palabra Domingo Pérez Pérez, Domingo García, Saturnino Tejera y Ramón García Rojas, “que trataron de la conveniencia de sustituir en esta ciudad la enseñanza religiosa”. Además reclamaron “la incautación de diversos edificios religiosos para destinarlos a centros docentes superiores; que se interese igualmente la concertación de un empréstito para construcción de grupos escolares” (11).
El seminario de La Laguna en la década de los cuarenta

Muchos de los acusados por el asalto al Obispado y al Seminario fueron encarcelados, sometidos a consejos de guerra o directamente desaparecidos. Entre ellos estaban:el concejal del Frente Popular, Domingo Cruz Cabrera, Guetón Rodríguez Melo, Saturnino González Rodríguez y Vicente Hormiga Mederos (Studer Villazán, Luana et al (2012). Noventa años después no sabemos donde están sus cuerpos. Con la fría burocracia de la dictadura, todos ellos fueron declarados “rebeldes” en los sumarios abiertos por sedición y posteriormente vinculados por la propaganda franquista a la “revolución roja”, por un suceso que las propias autoridades del Frente Popular enmendaron y que no les sirvió para evitar que incluso los que recuperaron el Seminario y el obispado para los religiosos, acabaron ante un pelotón de fusilamiento. Pocos mese después la educación volvería a la prensa escrita, solo que esta vez en un sentido distinto. La Gaceta de Tenerife del 18 de octubre de 1936 celebraba que “...ya se acabó en nuestro país con el sistema sindeísta y con la escuela laica, democrática y rusa. Ya está desarticulada la revolución marxista. Ya no presiden a las escuelas el triángulo ni el compás; las preside Jesucristo”. Durante cuarenta años tendrían sus frutos, historias de reyes godos y gestas imperiales, saludos fascistas, crucifijos y escrito a fuego lo de “la letra con sangre entra”.




Fuentes utilizadas

  1. AIMCA. Caja 1.751. Carpeta 22. Documento 13. Nota sobre las actividades del señor Rodríguez de Figueroa en Tenerife y La Laguna.

  2. O´Shanahan, L (2004). Horror, errores y falacias sobre la Guerra Civil en Canarias. Noticias relacionadas con Luis Rodríguez Figueroa (Oscar Domínguez y Guetón). Tegueste-Islas Canarias. P57

  3. AMLL. Libro de actas de sesiones. Pleno del 4 de marzo de 1936. pp153 bis y 154

  4. AHPLP. Caja 262. E58. Militantes de partidos y sindicatos.

  5. Idem

  6. Studer Villazán, Luana et al (2012) En Rebeldía. Once desaparecidos de La Laguna durante la Guerra Civil en Tenerife. Le Canarien ediciones. Santa Cruz de Tenerife. p172

  7. Guerra Cabrera, José Carlos. (2020). Óscar Domínguez: Obra, contexto y tragedia. Gobierno de Canarias. Santa Cruz de Tenerife.pp33-34

  8. Rivas García, R (2015). La Guerra Civil en Tenerife (1936-1939). Tesis Doctoral de la Universidad de La Laguna p759 y p2749

  9. Idem p201

  10. O´Shanahan, L (2004). Op cit p55

  11. La Prensa. 26 de mayo de 1936 p4


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