En la madrugada del 22 de septiembre de 1976 seis policías franquistas dispararon sus armas contra la puerta de entrada de una vivienda del barrio de Somosierra. Treinta y tres balas impactaron en la vivienda, cinco alcanzaron de lleno a Bartolomé García Lorenzo, un joven estudiante de magisterio de 21 años, que soñaba con una Canarias libre y con justicia social, que fallecía a raíz de las graves heridas el 24 de septiembre. Los responsables de este crimen no fueron penalizados, al contrario, prosperaron en la carrera policial e incluso acabaron siendo escoltas personales de ministros. La sociedad tinerfeña no permaneció impasible ante este crimen. Miles de personas salieron a las calles, transformando su dolor en una auténtica insurrección popular, como relata bien el profesor Domingo Garí en su libro Tenerife en Rojo. El Eco de Canarias narra el sepelio de Bartolomé con detalle, cifrando en cerca de 14.000 las personas que acompañaron al joven de Somosierra en su despedida, el ...