domingo, 14 de septiembre de 2008

"Che, el argentino": una película necesaria.


Hace unas pocas horas salí del cine de ver la película “El Che, el argentino” y la verdad que no me ha decepcionado, a pesar de ser un tema con el que podría haberse jugado a lo políticamente correcto, desde el punto de vista del cine “made in USA”.
Steven Soderbergh nos acerca a Guevara a través de flashbacks que nos llevan entre los inicios de la guerrilla en México en el mágico encuentro entre Fidel y el Che, al viaje a Sierra Maestra. Mientras, durante toda la película vemos al Che en Nueva York, en la boca de lobo, en los días de su celebre discurso ante la ONU.
Jon Lee Anderson, uno de los muchos historiadores y periodistas que realizaron una biografía del Che en el treinta aniversario de su asesinato en Bolivia, ha hecho una excelente labor como asesor histórico, a pesar de que la suya fue una de las biografías más criticadas.
La obra de Soderbergh el Che es un revolucionario, un guerrillero, pero también es una persona llena de amor por la gente.
Nos muestra al Che cercano, que saluda y respeta al humilde campesino o al enemigo rendido, pero que también puede llegar a ser duro e inflexible con el traidor o el asesino.
Uno de los momentos más significativos para mi es al final de la película, cuando, una vez vencida la resistencia en Santa Clara el Che va hacia La Habana. En el camino se encuentra con unos jóvenes guerrilleros llevando un Cadillac, el Che los para y les pregunta que de donde ha sacado ese coche. Ellos le dicen que se lo quitaron a un soldado de Batista, Guevara les dice que como van a ir a La Habana en un coche robado, que antes vayan en tren o en guagua, pero que devuelvan ese coche.
Ese es el Che que una y otra vez sus compañeros de lucha y sus diarios describen. El mismo que se negaba a tomar más que cualquier cubano por ser un dirigente de la Revolución.
Benicio del Toro está espléndido, al igual que el resto del reparto, quizás el actor que interpreta a Fidel llega a exagerar en exceso su forma de hablar, pero no desmerece nada el contexto de la película.
Me gustaría reseñar la interpretación de Santiago Cabrera que hace el papel de Camilo Cienfuegos, al que le da esa enorme socarronería y humanidad de jíbaro que la historia nos enseña.
Me gustó la excelente recreación de la guerrilla y especialmente en el celebre ataque a Santa Clara. Es simplemente espectacular la lucha en el “Tren Blindado” actualmente un monumento a la guerrilla.
Quizás lo que mantiene a uno con la sonrisa cómplice en la boca y la emoción a flor de piel es el uso de discursos y anécdotas reales del Che, que a poco que se haya leído alguno de sus libros o biografías te vuelven a la memoria.
Es una película que hacía falta, necesaria, que complementa a Diarios de Motocicleta, donde se nos muestra al Che más juvenil.
De verdad que es una película que creo que cualquier persona que quiera recordar o conocer un poco más a la figura de Ernesto Guevara no se debe de perder, aún a pesar del precio que tiene el cine, merece la pena que se hagan este tipo de películas y que aquellos que tenemos la conciencia un poco afinada vayamos a verla (a ver si se animan otros actores y directores).
Me gustaría regalarles una nota interesante y poco conocida que seguro que a los canarios les llega dentro. Se trata del gusto que tenía el Che por el Gofio (que mejor alimento para un alzado), el alimento más tradicional de las Islas y que el Che conocía de la zona del Río de la Plata donde existen moliendas, y que se reencontró en Cuba.
En el libro “Secretos de Generales”, dedicado a los generales de la Revolución Cubana, Harry Villegas Tamayo (Pombo), compañero del Che en Cuba, Congo y Bolivia nos habla de ese aspecto:
"Pasamos por momentos muy peligrosos, como fue el cruce de la trocha de Júcaro a Morón y el combate en Cuatro Compañeros. Además, sin comida. Recuerdo que traía un paquete de gofio, pero no podía tocarlo. El Che me lo controlaba. — ¿Cómo está el gofio?— Cuando se lo entregué, lo revisó para ver si le faltaba una onza".
Les dejo el enlace completo de la entrevista a Pombo por que es un entremés o postre ideal para la película…por cierto, que fue el protagonista de un momento de la película que he comentado.

http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/50_granma-80_fidel/secretos_de_generales/art11.html

También pongo esta magnífica interpretación de Silvio del tema "fusil contra fusil" que aparece al final de la película. Para hacer boca o recordar su sabor.

4 comentarios:

Antonio jose dijo...

En una escuela tenia que ser.
no podia ser en otro sitio, no podia haber otro lugar.
El aula donde se sembraron de honor
todos los sueños y del criminal osado todos los fracasos.
El mismo lugar donde mataron al hombre por orden del cobarde fascista, pero no su idea de liberar la America sur al norte sometida.
la muerte fisica, por artimañas, solo fue el principio para renacer frondoso desde el mismo centro de la escuela que al mundo entero abrio sus entrañas.
para verele crecer indomable.......

Ascanio dijo...

Compañero Antonio, comparto tú idea, en se día murió el hombre pero nació la el guerrillero eterno que con su ejemplo logra traspasar las fronteras y señalar el camino de la liberación.
Un abrazo revolucionario.

Antonio jose dijo...

Para verle crecer indomable cada rama,cada hoja tocar el cielo y regarse sobre la atmósfera abusada de esta tierra nuestra que el sur hace gigante.
Y llegar a las profundidades de la madre tierra multiplicado en raíces miles, millones de ellas que llegan a cada hombre para decirle fuerte y claro que todos tenemos derecho a nuestros propios sueños de sur y de primada raza, a nuestras propias vidas, nuestras propias esperanzas.
Esperanzas y sueños del mismo hombre que una vez muerto vivió para todos como estrella solitaria multiplicada en infinitos rayos de luz del ideal maestro, que hace al criminal obcecado tomar acciones desesperadas.

Raúl Vega dijo...

Muy de acuerdo. A mí la película tb me pareció bastante buena. Aquí enlazo otro artículo sobre esta película: http://lafortalezadelossaberes.blogspot.com/2008/09/ch-el-argentino-retrato-de-una-utopa.html