miércoles, 23 de julio de 2014

Las campañas del miedo del caciquismo insular

Tienen pánico, tienen miedo a un partido que trabaja para la gente, que crece y avanza a costa de una vieja política moribunda. En estos días algunos sacan como gran primicia una factura legal por unos servicios jurídicos legales y que además se hace en un proceso de concurrencia pública, de nuestro compañero Pedro Fernández Arcila, un abogado que en el 2008 no tenía ningún cargo público y que simplemente realizaba su trabajo profesional, con un enorme éxito además. Unos informes pensados y hechos para parar agresiones a nuestro entorno como el puerto de Granadilla y el plan de las Tabaibas, un instrumento que necesitaba un partido que aceptó pactar con sus antagonistas para sacar a un cacique que era el máximo defensor de estos proyectos, uno de los caciques del PSOE.

Ahora lo que es normal en todas las instituciones públicas, los informes jurídicos o técnicos externos, como recurso legal para enfrentar procesos o problemas que afectan al municipio, se quiere convertir en un hecho escandaloso, aplicando probablemente su propia moral. Seguramente les escandalice que estos informes no se usen para llenar la isla de piche y cemento, o para ayudar a algún gran empresario amigo. Piensan que como ellos esto se hace para alimentar al amigo, no por el valor de un trabajo especializado serio, transformador y honesto, que muchas organizaciones y colectivos de la Isla también han utilizado para ganar mil batallas, un trabajo que por ejemplo ha sido clave para parar en seco el famoso puerto industrial granadillero o los multipelotazos de los planes generales de varios municipios.
Los caciques que se han repartido el poder en estas peñas en mitad del océano quieren dar lecciones de moral mientras esconden las vergüenzas de sus gestores, esos que siguen en los despachos oficiales, que han dejado en la ruina a sus municipios, que han repartido prebendas sin control e incluso que han pagado proyectos que nunca se entregaron. Atacan con miedo, usando a sus medianeros, con argumentos que darían risa si no fuesen tan repugnantes y bajos, siempre escondidos en el anonimato.
Usan los mismos argumentos que se utilizan contra Pablo Iglesias por realizar el mismo tipo de trabajos técnicos transformadores, los que hablan de dónde se compran la ropa unos o qué charlas han dado, los usan los mismos que tienen ese miedo atroz a que un cambio llegue. Son los mismos que quieren olvidar que en 2007 Jaime González Cejas, alcalde del PSOE, llevaba 13 años gobernando Granadilla, con múltiples imputaciones por tratos de favor a sus familiares y presuntos pelotazos urbanísticos varios, algunos que incluso pretendían duplicar la población municipal. Olvidan que en esa época Carmen Nieves Gaspar, la nueva alcaldesa y miembro de CC, fue también parte activa de Asamblea por Tenerife en su lucha contra el puerto de Granadilla, una voz disonante dentro de ese partido. Precisamente la voluntad de sacar al corrupto de Cejas y su gente y de parar el Puerto fueron dos elementos claves que explican este acuerdo antinatural, que nos costó mucho, pero que al margen de otras cosas fue un éxito en muchos aspectos, ya que paró en seco ese proyecto portuario, que no empezó a moverse nuevamente hasta que PSOE y PP alcanzaron un acuerdo en 2011.
No entienden que se esté en política por el cambio, no por el poder, no entienden que habiéndonos ofrecido entrar a gobernar en al menos en al menos cuatro importantes municipios de la Isla en 2011 hayamos dicho que no. No entienden que nuestro objetivo no es el poder, nuestro objetivo es devolver el poder a la gente, recuperar los municipios para la mayoría y no el repartir la tarta. No entienden que nuestros concejales y concejalas, en muchos casos con situaciones económicas y familiares dramáticas, hayan dicho no a un sillón del poder o que cuando llegamos a la alcaldía, como en el caso de Buenavista, lo primero que hicieran fuera bajarse un 40% sus sueldos.

Algunos en Granadilla no perdonan a Sí se puede que les sacaran del poder en 2007. En este mundo loco una organización caciquil y putrefacta amenaza con facturas legales a una organización que sabe que es fundamental para acabar con su poder. Lo cierto es que solo en sueldos políticos el tripartito costaba a los granadilleros 89.000 euros menos que el gobierno de PP-PSOE actual, un pacto que es el del piche y el cemento, el de un puerto que no sirve para nada, que solo destruye el medio ambiente. Esa minoría nos tiene miedo y tienen razones para ello.