En junio de 1903 el vapor interinsular León y Castillo llevaba hasta Santa Cruz de Tenerife a un vecino de Vallehermoso, detenido y acompañado por dos guardias civiles. Era mi tatarabuelo, Ramón García Ascanio. La prensa deja testimonio de esta pequeña historia de arqueología familiar que traigo hoy. Decían, "ningún delito ha cometido; su única falta la constituye el hecho de haber querido sacudir el yugo del más desenfrenado, brutal e insoportable de los caciquismos que los pactistas, los amigos de León y Castillo, han implantado en la desdichada isla de La Gomera; del infame caciquismo que en Vallehermoso ejerce don Domingo García González, uno de los esbirros más crueles y decididos con que cuentan en aquella Isla". El periódico La Opinión del 27 de junio narra este incidente y describe el papel del caciquismo que en esos primeros años del siglo XX, igual que en el siglo XXI lo hacen sus descendientes ideológicos, se marcaba como objetivo central "hallarse eternamente...