Yo era apenas un niño cuando hace treinta años, en febrero de 1987, mi tío abuelo Juan Pedro Ascanio García moría de un fallo cardíaco, lo recuerdo como un hombre afable, de pequeña estatura, una persona a la que muchos califican como un auténtico comunista. Juan Pedro es uno de esos numerosos ejemplos de persona con un compromiso militante que perdura en los años hasta el final de sus días, de esos de los que no se suele hablar tanto como los que tras una breve etapa rebelde vuelven al “dulce” regazo de la pasividad o incluso en posiciones antagónicas a las de su juventud. Este tipógrafo de origen gomero nació en Santa Cruz de Tenerife el 11 de marzo de 1914 (1) en el seno de una familia de la pequeña burguesía gomera dedicada principalmente a la exportación platanera, aunque su vida se desarrollará principalmente en la Isla de Tenerife, donde su familia también tenía propiedades en la capital. Allí vivirá con Eulalia, su madre, y sus hermanos Benjamín y Narc...