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Mostrando entradas de junio, 2010

Saramago se apagó en la Isla de los volcanes.

No es mi intención que mis artículos recuerden a veces a una elegía, por suerte cuando se admira a tanta gente buena a veces las palabras de homenaje salen solas de mis dedos cuando de golpe sientes que ellos ya no están ahí, que no les podrás pedir su firma para un manifiesto, un poema o una canción. Aunque siempre es triste la desaparición de una persona lo es aún más cuando ha sido un ser humano comprometido con la transformación de este planeta en el que vivimos. Son demasiados y demasiados buenos las mujeres y hombres que se han empeñado en esta tarea a lo largo de los siglos, a algunos por desgracia los estamos perdiendo en los últimos años tras haber consumido vidas en muchos casos plenas, factor este que no tiene que ver con una mayor o menor estancia sobre la corteza de nuestra tierra, sino con la manera en que hacemos frente a los grandes problemas de nuestra existencia. He tenido la fortuna de conocer gente que viviendo apenas dos décadas fueron capaces de consumir tanto amo...

José Saramago y la defensa del medioambiente canario.

Hace unos años el escritor José Saramago dedicó este texto a la defensa de El Cotillo un espacio natural de Fuerteventura donde se pretendían construir varios campos de golf. En este texto se recoge parte de su pensamiento que ahora, poco después de su muerte sigue más vivo que nunca, un pensamiento que nos habla de El Cotillo pero también del resto del planeta, puedes cambiar cualquier topónimo y el texto sirve igual. Sirva para su recuerdo y memoria. SOBRE EL COTILLO Al principio, todos los hombres eran dueños de la tierra. Luego llegó el día en que una persona puso cerco a una parcela y dijo, “Esto es mío y lo voy a trabajar para mí y mis descendientes”. Qué lejos estaba ese hombre de suponer que aquel acto más o menos egoísta, más o menos ingenuo, quizá necesario, iba a acabar en esta sinrazón precavernícola y disparatada, irracional y por tanto inhumana, en que algunos propietarios de la tierra se han instalado, creyendo, sin ninguna razón moral que lo justifique, que son algo ...