No es mi intención que mis artículos recuerden a veces a una elegía, por suerte cuando se admira a tanta gente buena a veces las palabras de homenaje salen solas de mis dedos cuando de golpe sientes que ellos ya no están ahí, que no les podrás pedir su firma para un manifiesto, un poema o una canción. Aunque siempre es triste la desaparición de una persona lo es aún más cuando ha sido un ser humano comprometido con la transformación de este planeta en el que vivimos. Son demasiados y demasiados buenos las mujeres y hombres que se han empeñado en esta tarea a lo largo de los siglos, a algunos por desgracia los estamos perdiendo en los últimos años tras haber consumido vidas en muchos casos plenas, factor este que no tiene que ver con una mayor o menor estancia sobre la corteza de nuestra tierra, sino con la manera en que hacemos frente a los grandes problemas de nuestra existencia. He tenido la fortuna de conocer gente que viviendo apenas dos décadas fueron capaces de consumir tanto amo...