En una noche oscura de febrero de 1937 doce hombres atados de apelotonaban en el fondo de una barquilla. Sus captores les insultaban y golpeaban sin piedad con las culatas de sus fusiles, mientras uno a uno eran metidos en sacos con piedras y lanzados al mar. Las escasas luces de Cueva Bermeja y el océano fueron sus últimas visiones. Allí pasó sus últimos minutos de vida Antonio Montelongo Morales, un destacado miembro de la CNT tinerfeña, junto con compañeros militantes socialistas, comunistas,sindicalistas, maestros y poetas, como el gran Domingo López Torres. Este jóven, nacido el 18 de octubre de 1904 en el Puerto de la Cruz, fue detenido a finales de julio de 1936 y en su ficha los franquistas lo consideran como un “extremista muy peligroso” (1). La vida de Antonio fue un ejemplo de superación y compromiso constante. Con apenas diez años es uno de los usuarios del Asilo Victoria, una institución benéfica que atendía a niños con pocos recursos de la capital tinerfeña. Allí nue...