Hace ya unos años que tuve la enorme suerte de acudir a una charla-recital de Ernesto Cardenal en la sede de Cajacanarias. Yo debo de reconocerme como mal lector de poesía pero admirador de algunos poetas que a veces, pocas veces me erizan los pelillos de los brazos y me hacen sentir un dulce calorcito en las mejillas. Ernesto Cardenal es uno de esos poetas, el cura rojo, guerrillero de palabras, ex ministro de cultura del FSLN en Nicaragua, un cristiano con mayúsculas. Ernesto Cardenal es de esos extraños individuos que en una jerarquía inflexible y oxidada decidió dejar a un lado las normas para acercarse a aquellos que nada tienen. Recuerdo de niño ver en el telediario como el Papa Juan Pablo II le lanzaba un rapapolvo brutal delante de miles de personas y de las cámaras de televisión por ser ministro de un gobierno marxista y por propagar doctrinas “apóstatas”...que pena que no hubiese tenido tanta vehemencia contra los sacerdotes pederastas, los curas fascistas que ayudaron a Pino...