Hay historias que parecen perseguir a los que hemos nacido en Canarias. El otro día me encontré con una anécdota que implicaba a Amelia Ascanio Moreno, prima de mi abuelo, que vivió con intensidad la Guerra Civil. Había nacido en Vallehermoso, La Gomera, en 1903. En su familia arraigaron pronto los ideales republicanos, en un lugar donde el caciquismo galopaba sin control, en un hogar de la burguesía local, donde los libros y la educación eran un valor que se quería lograr, tanto para los hombres como las mujeres. Ella, igual que sus hermanos Guillermo y Blanca, formó parte de la ebullición de ideales que trajo la República. A finales de la década de los veinte se casó con el farmacéutico Gabriel Mejías Fragoso, uno de los fundadores del periódico de la juventud, Altavoz. Junto a él vivió en Santa Cruz de Tenerife primero, en su farmacia de la Rambla Pulido que fue centro de ideas y tertulias. Más tarde, en 1935, junto a su hermano y su madre, se trasladaron a Madrid. En esos años ya f...