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La crueldad de un instante: militantes de Izquierda Republicana asesinados por los franquistas en Tenerife

A veces el terror se puede explicar con una sola foto. Esta imagen se tomó en la noche del 14 de marzo de 1936, apenas un año después los cuatro hombres de la imagen habían sido asesinados.
De izquierda a derecha vemos a Isidro Navarro, Teresa Tamayo, esposa de Manuel Vázquez Moro, su esposo, José Carlos Schwartz, Gobernador interino de la Provincia y futuro alcalde capitalino, y uno de sus hombres de confianza, José María Martín. Las autoridades republicanas recibían esa noche al nuevo Gobernador Civil, el último de la II República.
Manuel Vázquez Moro había nacido en Galicia en 1901, aunque una parte importante de su vida adulta la desarrolló en la Provincia de Cádiz, siendo piloto de la marina mercante. La Gazeta de Madrid había recogido su nombramiento el 5 de marzo de 1936, firmado por Niceto Alcalá Zamora y ratificado por Manuel Azaña (1). Se le reconocía su larga actividad política. Desde 1932 había formado parte de la Junta Provincial de Acción Republicana y de la directiva de esta fuerza en Jerez (2). Llegó incluso a ser candidato a diputado de este espacio político en noviembre de 1933 (3). Durante los movimientos de huelga del año 1934 estuvo detenido varias horas en el cuartel de San Agustín, en Jerez (4). A partir de 1936 fue una cara visible y defensor del Frente Popular y militante de Izquierda Republicana.
Su familia ya estaba ligada a Canarias desde hacía casi una década, ya que en 1926, su hermana Concepción se había casado con el hijo del jefe de telégrafos de Tenerife, Ramón Puga (5), algo que quizás influyó de alguna manera en su destino.

Gobierno Civil de Santa Cruz de Tenerife

El Gobernador Civil había llegado en el vapor “Ciudad de Valencia”. Un par de días antes se había encontrado en Cádiz con Luis Rodríguez Figueroa (6), diputado tinerfeño de la misma militancia que Manuel, que le había dado un panorama general de la realidad social y política que se iba a encontrar.
Posiblemente todos sabían que la llegada a Tenerife del general Francisco Franco, en la mañana del 13 de marzo, nombrado Comandante General de Canarias (7), no les iba a poner fácil su labor. Su fama de poco favorable a la República y la violencia que había desarrollado contra los territorios en huelga revolucionaria de octubre de 1934 ya era sobradamente conocida.
Las primeras palabras del nuevo Gobernador Civil generaron esperanzas. Ante los periodistas dijo que los vecinos podían “...asegurar, sin temor a equivocarse ni a engañar a nadie, que en todo lo que a mi alcance esté procuraré servir a los intereses principales de las islas que componen esta provincia, sirviendo como mediador cerca del Gobierno en todas aquellas cuestiones que se me sometan y que requieran mi apoyo para su solución” (8). Su recorrido en las semanas siguientes parecen acreditar esa voluntad.
No pasó mucho tiempo y ya se vivieron algunos episodios de choque entre los sectores más conservadores de la Isla y el nuevo Gobernador. Manuel de Paz recoge como el 20 de marzo el gran consejo Federal de los Masones canarios solicitaba ayuda a Vázquez Moro para hacer frente a la campaña de odio contra las actividades de las logias que lideraba el periódico católico Gaceta de Tenerife. La federal pedía “una indicación al querido hermano gobernador civil de la Provincia a fin de que, si está dentro de sus posibilidades, coadyuve a restringir tal campaña” (9).
Isidro Navarro, periodista y escritor, además de telegrafista, ejerció en este tiempo de secretario personal de Manuel Vázquez Moro. José María Martín, uno de los miembros más activos de Izquierda Republicana en la capital tinerfeña y segundo teniente alcalde de su Ayuntamiento, ejerció también de enlace en multitud de procesos de conflictividad, en las siguientes semanas.
El nuevo Gobernador Civil permaneció en su cargo durante 127 días. En los mismos trató, de todas las maneras posibles, de lograr intermediar entre los sectores sociales en conflicto y evitar incidentes que quebraran la convivencia. En jornadas maratonianas, a veces hasta la madrugada, quiso lograr avances que evidenciaran la voluntad del Frente Popular de lograr un cambio de la sociedad sin violencias.
A la semana de su llegada se celebró en la Plaza de Toros de Santa Cruz un acto de homenaje a José Carlos Schwartz, donde asistió una nutrida representación de militantes de las organizaciones republicanas y obreras de la Isla. El Gobernador manifestó ese día que “procurará satisfacer las aspiraciones tinerfeñas, pues en el poco tiempo que lleva en su cargo, cree haberse compenetrado con el espíritu insular”, animando a la coalición de izquierdas y el trabajo del Frente Popular (10).

Homenaje a José Carlos Schwartz

Su gestión también provocó tensiones con sectores conservadores y con parte del estamento militar, acusándolo se apoyar las demandas sindicales. La prensa católica y conservadora, especialmente el periódico Gaceta de Tenerife, criticó frecuentemente su actuación y la cercanía del gobierno civil con organizaciones obreras. Además, su pertenencia a la masonería y su relación con dirigentes socialistas fueron utilizadas por sus adversarios para desacreditarlo políticamente. Un ejemplo de esta labor fue el arreglo del conflicto agrícola que afectaba a los poderosos patronos plataneros del Valle de La Orotava, que fueron obligados a readmitir a los trabajadores despedidos y a mantener los costes salariales que habían querido reducir (11).
Las labores de negociación y de búsqueda de cierta paz social explican que el 15 de mayo de 1936 manifestara ante la prensa que en “toda la provincia reina completa tranquilidad, sin que en la actualidad exista ningún conflicto pendiente” (12). La jornada del primero de mayo fue un ejemplo de esta voluntad de no dar argumentos a quienes tuvieran la intención de acabar con la legalidad. El propio Gobernador había pedido al finalizar las marchas “...os ruego que os disolváis con el mismo orden y la misma organización conque os habéis conducido”. Las manifestaciones, en las que participaron más de diez mil hombres y mujeres, en diferentes municipios, estuvieron marcadas por la tranquilidad (13). Franco decidió desplegar fuerzas armadas por distintos lugares claves en La Orotava y La Laguna, generando quejas en distintos municipios.
Uno de los focos de tensión más significativos se produjo en relación con el comandante militar de Canarias, Francisco Franco. Diversos sectores del Frente Popular sospechaban de las actividades del general y de las reuniones que mantenía con oficiales en lugares apartados de la isla. Ante estas inquietudes, dirigentes políticos visitaron al gobernador para pedirle que informara al Gobierno central. Según testimonios posteriores, como los recogidos por Gilberto Alemán, Vázquez Moro comunicó la situación al presidente del Gobierno, Santiago Casares Quiroga, quien le ordenó que no pusiera en duda la lealtad de Franco (14).

Desfile del 14 de abril de 1936

Hay testimonios de una creciente antipatía entre el general Franco y Vázquez Moro. Uno de ellos dice que en una cena, donde estaban ambos, el Gobernador dio un “Viva La República” que provocó gran malestar al militar y acabó insultándolo (15). Otro ejemplo lo dejó el primo del general, Francisco Franco Salgado, que dice que estuvo presente en una reunión con el Gobernador Civil, donde el General “le expuso sus quejas por los muchos letreros que en contra de su autoridad había en varios pueblos de la isla, en especial en La Orotava. El gobernador se disculpó diciéndole que en otros muchos también había letreros que decían; ¡Viva Franco! ¡Muera el gobernador! ¡Viva Franco! ¡Viva el Rey! ¡Viva Franco, nuestro futuro dictador! ¡Muera la República! ¡Muera Azaña! ¡Arriba España!” (16). El mismo testigo acusaba veladamente y sin fundamento al Gobernador y otras figuras, como José Carlos Schwartz, de haber actuado en el intento de atentado contra el general realizado por varios miembros de la CNT, dejando una vez más en evidencia el profundo odio que su figura les despertaba (17).
Sea como sea, ya sabemos que el 18 de julio de 1936 el golpe militar se desató, que ya había estado gestándose al menos un mes antes. El Gobierno Civil fue el centro de las acciones de esa jornada. Los periódicos de ese día decían que durante la madrugada el Gobernador Civil había explicado que la huelga del transporte que vivía la Isla iba a resolverse el mismo sábado que los militares actuaron (18).
Horas después de declarar ante los periodistas fueron los militares los que entraron en el Gobierno Civil. Algunos dicen que antes había telefoneado a su amigo José Carlos Schwartz, avisándole de la posibilidad del golpe y planteándole que eliminara documentación que se pudiera usar (19). Poco detuvieron a Vázquez Moro y su secretario, Isidro Navarro, mientras que se iban desarrollando las primeras detenciones de responsables civiles, como el alcalde José Carlos Schwartz. Según los testimonios militares, a las seis y media de la tarde de ese día, cuando las radios de Madrid avisaban del fracaso del golpe, “unos 800 marxistas acompañados de gran número de Guardias de asalto pretendieron oponerse por la fuerza a dicho Movimiento” (20). La salida al balcón del Gobierno Civil y su secretario, dando vivas a la República y el tiroteo posterior, fue la excusa para aplicar contra ellos la sentencia más dura posible.
Tres de las personas de la foto inicial fueron encerradas en las celdas de la prisión de Paso Alto. José Carlos Schwartz, Vázquez Moro e Isidro Navarro estaban entre ellos. Los dos últimos permanecieron allí durante 88 días, mientras sufrían un proceso judicial absolutamente manipulado. Algunos vecinos ejercieron de testigos del Gobernador, fue el caso de Heliodoro Rodríguez López o Domingo Rodríguez González, hermano del periodista y dueño de La Prensa, Leoncio Rodríguez, que testificó que “siempre le encontré preocupado y dispuesto a resolver los problemas sociales y de orden público” (21). La primera sentencia fue solo de prisión, pero había fuertes y viejos poderes que querían sangre, se reiteró el proceso y lograron su objetivo. Sabían que la muerte de la principal figura política provincial sería cruelmente pedagógica. Este ejercicio se repitió en la casi totalidad de provincias donde los militares triunfaron, salvo Las Palmas de Gran Canaria, donde un inesperado acto de clemencia salvó al Gobernador Boix Roig (22). El último familiar que habló con Vázquez Moro antes de su final fue su cuñado, Ramón Puga. La carta que le entregó para su mujer decía “No se apenen por mí, muero en paz con mi conciencia” (23).
A las seis de la mañana del 13 de octubre de 1936 los condenados por el proceso 50/1936 fueron fusilados en la Batería Militar de Barranco del Hierro. La escandalosa “pena de muerte por el delito de rebelión” (24), fue ejecutada. Según algún testimonio, los oficiales “dijeron al pelotón: -¡Apunten al pecho, al pecho! Por decisión de alguien fueron fusilados sentados en sillas de tijera” (25). La prensa franquista no dudó en destacar que antes del final les habían ofrecido “una Misa, que oyeron todos santamente, y aunque los condenados Rodríguez Sanfiel y Sosa Castilla, rehusaron recibir la Sagrada Forma, no en cambio el señor Vázquez Moro y el señor Navarro, los cuales se confesaron y comulgaron, muriendo cristianamente” (26). Curioso cristianismo el de este régimen, que en esos mismos días hizo desaparecer al alcalde, Juan Carlos Schwartz y a, no se sabe si antes o después, a José María Martín (27). Su cuerpo fue arrojado a la fosa común número 6 del patio 7 del Cementerio Lastenia de Santa Cruz, a pesar de las leyes de memoria y los casi noventa años transcurridos, los restos nunca se han recuperado (28). Su esposa acabó en la pobreza más absoluta, Su hermana y su cuñado tuvieron que exiliarse a Argentina.
Noventa años después, este retrato de un instante, nos permite valorar el nivel brutal de la represión que abriría el nuevo tiempo político en una tierra sin guerra ni grandes derramamientos de sangre.


Fuentes consultadas

  1. Gazeta de Madrid. 5 de marzo de 1936 p65

  2. El Noticiero Gaditano. 31 de octubre de 1932 p 1 y 9 de noviembre de 1932 p1

  3. Hoja Oficial del Lunes. 13 de noviembre de 1933 p5

  4. El Liberal. 20 de octubre de 1934 p2

  5. Gaceta de Tenerife. 5 de agosto de 1936 p1

  6. La Prensa. 11 de marzo de 1936 p3

  7. La Prensa. 13 de marzo de 1936 p3

  8. No habrá necesidad sino de una pequeña indicación para que todo mi empeño y mi mejor voluntad se pongan al servicio de las demandas justas y razonables del país. Pero asimismo, —añade—, puede decir que no permitiré la menor transgresión de los principios de orden que deben servir de norma a toda actuación en quien, representando la autoridad del Gobierno, debe velar por su prestigio, libre de toda presión y sin más fin que el triunfo del Derecho y de la justicia”. La Prensa. 15 de marzo de 1936 p1

  9. De Paz Sánchez, M (2008). Historia de la francmasonería en Canarias (1739-1936) Tomo 2. Santa Cruz de Tenerife p183

  10. La Prensa. 24 de marzo de 1936 p4

  11. Los patronos indemnizarán a los obreros que cesaron en el trabajo con motivo de la huelga de 1934, con cuarenta jornales”. Gaceta de Tenerife. 2 de abril de 1936 p1

  12. La Prensa. 15 de mayo de 1936. p2

  13. Expresó su satisfacción por el orden en que se había desarrollado el acto y terminó diciendo: La República de izquierda está en marcha, como ha manifestado el señor Azaña, y no se detendrá ante nada. Para demostrar que nosotros, los hombres de izquierda, somos gente de orden, yo os ruego que os disolváis con el mismo orden y la misma organización conque os habéis conducido. ¡Viva la República!”. La Prensa. 2 de mayo de 1936 p3

  14. El Burgado. 1 de febrero de 1993 p22

  15. El pequeño General en las vísperas de su golpe de estado y siendo comandante militar de Canarias, en una de las cenas que por allí se celebraban y en la que también estaba Vazquez Moro vio como éste se levantaba del asiento y gritó un “Viva la República” que al dictador le supo a rabo quemado. Con la arrogancia y prepotencia que le caracterizaba gritó, como contrapartida, un “Viva España”. Al parecer, y después de una serie de reproches, este le descargó un “cállese imbécil” (otros dicen que fue un “cállese majadero”, para el caso es lo mismo) y como si nada hubiera pasado, lo ignoró. El pequeño dictador, y como consecuencia del gran arraigo republicano del gobernador, lo odiaba y cualquier excusa era buena para descalificarlo o ridiculizarlo”. https://adrizando.blogspot.com/p/miscelaneas-y-videos.html

  16. Rivas García, R (2015). La Guerra Civil en Tenerife (1936-1939). Tesis Doctoral de la Universidad de La Laguna. P156

  17. A las inmediaciones del suceso habían llegado el Gobernador Civil (Manuel Vázquez Moro), el Alcalde (José Carlos Schwartz) y varios funcionarios. Ignoro si eran o no cómplices del frustrado atentado. Lo raro fue que se enteraran tan pronto y acudieran con tanta rapidez”. Liberación. 7 de febrero de 2001 p20

  18. Esta madrugada recibió el señor Vázquez Moro a los periodistas, manifestándoles que se hallaba reunido en su despacho con los miembros de la directiva del Sindicato de Transportes, afecto a la C.N.T. El gobernador, como consecuencia de esta entrevista, tenía la impresión de que hoy quedaría solucionado el conflicto. Probablemente en la mañana de hoy celebrará una asamblea el Sindicato, en la que se acordará cesar en la huelga, reanudándose seguidamente todos los servicios”. Gaceta de Tenerife. 18 de julio de 1936 p5

  19. El gobernador cambia impresiones con su secretario Navarro, su hombre de confianza, sobre los rumores que corren por Santa Cruz y habla por teléfono con el alcalde de la ciudad, su amigo José Carlos Schwartz al que al día siguiente recomienda que elimine cuantos papeles puedan comprometerle ante el hecho real del golpe de Estado”. El Burgado. 15 de enero de 1994 p21

  20. Rivas García, R (2015). p506

  21. Idem p2259

  22. Rodríguez Doreste, J (1988). Memorias de un hijo del siglo. Las Palmas de Gran Canaria. Caja Insular de Ahorros de Canarias. P357

  23. Riomesta, T (2021). Rebeldes franquistas asesinaron en 1936 a Manuel Vázquez Moro, Gobernador Civil republicano de Santa Cruz de Tenerife: https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2021/12/24/rebeldes-franquistas-asesinaron-en-1936-a-manuel-vazquez-moro-gobernador-civil-republicano-de-santa-cruz-de-tenerife/

  24. Gaceta de Tenerife. 13 de octubre de 1936 p1

  25. El Burgado. 15 de marzo de 1994 p22

  26. Gaceta de Tenerife. 14 de octubre de 1936 p1

  27. Ascanio Gómez, R (2024). La desaparición de José María Martín Díaz, segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en 1936: https://latadelgofio.blogspot.com/2024/07/la-desaparicion-de-jose-maria-martin.html

  28. Puga, L (2018). Navegando entre la arbitrariedad y la impunidad, en los márgenes del Estado español. Cuadernos Republicanos, n.º 97 Primavera-verano. p13


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