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Mostrando las entradas etiquetadas como Memoria histórica

El Guardia Civil, Pablo Sánchez Hernández, de represor a represaliado en La Laguna

El franquismo privilegió y benefició a quienes fueron sus instrumentos, aunque en ocasiones ni siendo cómplice del golpe te librabas de ser señalado y castigado por cualquier idea o amistad fuera del nuevo orden. En una sociedad democrática los fascistas podían vivir, organizarse, mantener reuniones o editar medios de comunicación. En la dictadura que se implantó a partir del 18 de julio de 1936 solo era posible ser visible militando y actuando en base a los criterios de ese régimen. Una vez la maquinaria golpista de desató, pocos podían ponerle freno o modificar su forma de actuar. Hoy toca hablar del teniente de la Guardia Civil, Pablo Sánchez Hernández , comandante del puesto de la Guardia Civil de La Laguna entre 1932 y 1936. Él fue el responsable de destituir al alcalde y concejales del Frente Popular de La Laguna. También fue el encargado de presidir el pleno municipal de la comisión gestora nombrada por los franquistas. Daba inicio a la gestión municipal de la dictadura. Af...

El cierre de sociedades obreras y culturales por el franquismo: el caso del Casal Catalán de Tenerife

La dictadura instaurada a partir del 18 de julio de 1936 supuso una parálisis del enorme florecimiento de sociedades, clubes y entidades culturales que vivió Canarias desde 1930 y, en especial, durante toda la II República. Los cálculos más moderados indican que, solo en Tenerife, se cerraron un mínimo de 50 locales de organizaciones sociales, culturales, políticas y sindicales, que en numerosas ocasiones acabaron ocupados por entidades ligadas a Falange o a Acción Católica. La sociedad nacida tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera y de la monarquía se veía huérfana de espacios de promoción de la cultura y de las nuevas ideas que llegaban. Tras una larga dominación caciquil y un férreo control social de la iglesia, había amplios sectores con hambre de libertad de asociación y cultura. No existía un modelo de gestión pública de eventos culturales, siendo este movimiento social el que suplió desde la organización de celebraciones populares al desarrollo de clases para adul...

Tenerife, 1933: la huelga de inquilinos que sacudió la Segunda República

Hoy como ayer, la vivienda es un bien de primera necesidad. Un sector de la sociedad se organizaba y trataba de legislar para fomentar el interés general, otro, para defender la propiedad privada y el negocio de unos pocos. Faltaban décadas para actos como las acampadas por la vivienda o el estallido de la burbuja inmobiliaria, pero gentes con la misma sensibilidad por el bien común salieron a la calle a partir de un desahucio que fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de miles. En el verano de 1933 miles de personas en Tenerife decidieron parar el mundo para lograr el acceso a una vivienda digna y asequible. Santa Cruz de Tenerife vivió un estallido social con pocos precedentes. Cientos de familias decidieron organizarse en el Sindicato de Inquilinos y promover una huelga de pagos de alquiler que obligara a los grandes propietarios a moverse. Organizaciones anarquistas, comunistas, socialistas, el republicanismo más progresista, las Federaciones Obreras, la CNT... se pusieron ...

José Garrote, cara visible de la venganza contra el movimiento obrero isleño

Solo nombrar al guardia civil José Garrote de Pedro provocaba un escalofrío. Su recuerdo está grabado a fuego en la memoria colectiva de muchos vecinos y vecinas, en especial en La Gomera, aunque ya han pasado noventa años desde la sublevación de militares y falangistas. El 18 de agosto de 1936 se tomó esta imagen, usada muchas veces como retrato que plasmaba la primera dictadura, el cabo de la Guardia Civil aparece con camisa azul junto a falangistas de primera ola, saludando a la romana. Garrote había nacido en Palencia en 1908. Tenía solo veinte años cuando ya aparecía como aspirante al cuerpo armado. En 1933 prestaba servicio en el puesto de Agulo, donde en marzo planeaba casarse y solicitar su traslado al Parque de Automóviles de la Guardia Civil en Madrid. La dolorosa situación de la clase obrera en Hermigua y el estallido social vivido a finales de marzo de ese año cambiaron sus planes. El paro y la miseria afectaba a decenas de familias, que no tenían ni un plato que poner a ...