El cierre de sociedades obreras y culturales por el franquismo: el caso del Casal Catalán de Tenerife
La dictadura instaurada a partir del 18 de julio de 1936 supuso una parálisis del enorme florecimiento de sociedades, clubes y entidades culturales que vivió Canarias desde 1930 y, en especial, durante toda la II República. Los cálculos más moderados indican que, solo en Tenerife, se cerraron un mínimo de 50 locales de organizaciones sociales, culturales, políticas y sindicales, que en numerosas ocasiones acabaron ocupados por entidades ligadas a Falange o a Acción Católica.
La sociedad nacida tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera y de la monarquía se veía huérfana de espacios de promoción de la cultura y de las nuevas ideas que llegaban. Tras una larga dominación caciquil y un férreo control social de la iglesia, había amplios sectores con hambre de libertad de asociación y cultura.
No existía un modelo de gestión pública de eventos culturales, siendo este movimiento social el que suplió desde la organización de celebraciones populares al desarrollo de clases para adultos o talleres laborales. Incluso acciones como la creación de bibliotecas fueron impulsadas por este tipo de espacios y los que habían sobrevivido de la anterior etapa, como el Ateneo, el Orfeón La Paz, el Círculo de la Amistad XII de enero, el Círculo de Bellas Artes o la Juventud Republicana, la Logia Añaza 270, por hablar de algunas.
Hoy toca hablar de una de esas sociedades, el Casal Catalán de Santa Cruz de Tenerife.
Esta entidad surgió del impulso de residentes con vínculos con Cataluña, Baleares o Valencia. Desde finales de 1932 la autodenominada “colonia catalana” anunciaba su disposición a organizar una nueva sociedad. En enero de 1933 anunciaban que se trataba de “un Centro Catalán apolítico y no afiliado a ningún credo”, estando entre sus promotores iniciales figuras como el catedrático de la Universidad lagunera, Elías Serra Rafols, Carlos Vidal, que era secretario apoderado del Banco Bilbao en la capital y ejerció de contador de la entidad, Ramón González, Manuel Ximénez, que era director de almacenes “”El Siglo” en la capital, Antonio Joan, periodista, corresponsal del periódico barcelonés “El Diluvio” en Tenerife, comerciante y promotor de un proyecto de hotel casino en Las Cañadas, que no llegó a ejecutarse.
Como vemos por los promotores no se trataba de una entidad que pudiera considerarse como radical, aunque sí generaba el malestar de los sectores a los que la diversidad cultural y lingüística suponía un riesgo. La nueva sociedad inicia una serie de convocatorias en los salones del Palace Hotel de Santa Cruz, el 3 de enero y el 20 de febrero de 1933, y en mayo de ese mismo año ya disponían de una sede física que estaba a punto de inaugurarse.
El 27 de mayo de 1933 abrió sus puertas la nueva sociedad. Su primera sede estuvo ubicada en la calle del Castillo, en el mismo lugar que ocupaba el periódico republiano Hoy, de Elfidio Alonso. En esa etapa la calle recibía el nombre de Fermín Galán. Fue inaugurada oficialmente con un programa cultural con la conferencia “El individuo, la Sociedad y el Estado en su integración económico-política” a cargo del catedrático de Hacienda de la Universidad de La Laguna, Eulogio Villaverde. Además, como era habitual en la época, se realizó un concierto a cargo de la orquestina Nivaria, se presentó la Rondalla Dixiana, con los cantantes Paco Lecuona y Ramiro Arnay y de los pianistas Evaristo Iceta y Manuel Ramos, y se celebró un baile.
Otra de las aportaciones de la nueva entidad fue la celebración de la tradicional fiesta de San Juan, a la que le siguen bailes por San Pedro y en honor del Fútbol Club Español, llegado a la isla para un partido con el Tenerife. Este tipo de actividades, además de un fin comunitario, cumplían con el objetivo de financiar el mantenimiento del local y el pago de los compromisos de la entidad.
Otra vía para sostener la sociedad fue la creación de “una academia de enseñanza comercial”. Contarán como profesores con Arístides Ferrer García, socialista represaliado en 1936, que ejercerá de intendente mercantil y director. También ejercerán los profesores mercantiles Candelaria Hernández Espinosa y Norberto Cejas Zaldívar, además del “joven abogado don Lorenzo García y un profesor inglés, encargado de dicha cátedra”.
La entidad, además de las actividades festivas, aportó un nuevo espacio cultural. Un ejemplo fueron las jornadas culturales organizadas en mayo de 1934, donde se realizaron charlas como la del catedrático de filología de la Universidad de La Laguna, Manuel García Blanco, sobre la poesía castellana, otra de José Manuel Guimerá, sobre "Las obras del gran dramaturgo Angel Guimerá", una del catedrático y futuro rector, Jesús Maynar, sobre "Conceptos de la Raza" y finalmente una de Elías Serra Rafols, sobre los catalanes medievales y sus relaciones con Canarias.
Un episodio curioso del Casal será la excursión organizada el 8 de julio de 1934 al monte de La Esperanza, en la que por tres pesetas por persona se animaba a socios y amistades a disfrutar de un día en la naturaleza. De esta actividad se conserva una interesante grabación, desde la salida del grupo al desarrollo de las celebraciones en el monte. Ese mismo mes celebraron un homenaje al poeta, escritor y dramaturgo, nacido en Tenerife y de raíces catalanas, Ángel Guimerá. El acto contó con el debut del "Orfeón Guimerá", bajo la batuta del maestro Juan Estany, siendo emitido por Radio Club Tenerife.
En 1935 la entidad vivió un cambio de directiva presidida por Eudaldo Portell, que ya había presidido la asociación de la patronal de constructores, siendo al mismo tiempo una figura ligada al Partido Republicano Tinerfeño. Le acompañan como vicepresidente Vicente Capdevila, Luis Gironella, Miguel Blasco, Jaime Piqué, entre otros.
El Casal Catalá acogió también visitas de figuras destacadas de la vida política ligada a la vida catalana. Es el caso del diputado de la conservadora Lliga Catalana, Joaquín María Nadal, en de julio de 1934, o el ex ministro de Comunicaciones y diputado por Esquerra Republicana de Catalunya en Barcelona, Miguel Santaló, en marzo de 1935. Otro caso sonado fue la recepción en honor de Marcelino Domingo, exministro republicano nacido en Tarragona y diputado en buena parte de la etapa republicana, miembro del Partido Republicano Radical Socialista y posteriormente de Izquierda Republicana. En su visita “pronunció breves y elocuentes frases en las que expresó la satisfacción que le producía el reunirse con sus paisanos, que tan cariñosa acogida le han dispensado en Tenerife”, dándose como respuesta “una calurosa ovación, vitoreándose a la República y a Cataluña”. Poco después se vivió un nuevo cambio, debiendo trasladar la sede a la calle Doctor Comenge, llamada actualmente como Calle San Francisco.
La sociedad no estaba al margen de los movimientos sociales y políticos que se vivían en esos años. El gobierno de las derechas, desde noviembre de 1933 hasta febrero de 1936, en especial con la entrada de la extrema derecha de la CEDA, muy influida por la Alemania nazi y la Italia de Mussolini, provocó un auge de luchas sindicales y una dura respuesta policial. En el interior se vivió un cambio de directivas que influyó de forma clara en el desenlace final. El informe emitido el 17 de agosto de 1936, por el teniente del 24º Tercio de la Guardia Civil, dirigido por Agustín Piñol, se ofrece una explicación tendenciosa de la causas de la clausura de la entidad . Explica que “en 1935, “algunos socios, capitaneados por un tal Antonio Vidal Arabí, quisieron formar un grupo denominado “Los insatisfechos” con el objeto de intervenir directa y activamente en asuntos políticos; ello fue causa de que personas de reconocida honradez dejasen de pertenecer a la directiva de dicha Sociedad”. Ponen en el objetivo de sus pesquisas a dos hermanos militantes de la CNT, nacidos en Valencia, “Antonio y Emilio Vidal Arabi, conocidos anarquistas, individuos peligrosísimos, por haber sido maestros de los extremistas de acción formados en esta Capital, a quienes en la actualidad se persigue”.
Emilio Vidal Arabi era empleado de la CEPSA, presidente del Sindicato de Productos Químicos de la CNT en la capital y miembro de la directiva de la Federación Obrera. El Tribunal de Responsabilidades Políticas afirma de él que era un activista destacado, “concurriendo a asambleas e interviniendo en mitines; por ser Vocal de la Federación Obrera y por estar complicado, como agitador, en atentados contra la fuerza pública”. Su hermano, Antonio, era otro militante destacado de la CNT, ligado a la FAI. Era propietario de una empresa de mármoles en Santa Cruz y formaba parte del comité de Defensa Confederal, que llegó a participar en acciones como el intento de atentado contra Franco o las reuniones de resistencia al golpe.
La directiva que acudió al acto de clausura, aprobada en 1936, estaba compuesta por Edualdo Portell, Fernando Sanz, como secretario, y Antonio Solá Villá, como vocal. Desde marzo de 1936 el local había sido compartido con las Juventudes de Izquierda Republicana, para poder asumir el coste de mantenimiento de las instalaciones. No es fácil saber qué sucedió con cada uno de ellos. Antonio tuvo que esconderse de casa en casa, incluso en el mismo Casal. Su hermano Emilio fue detenido y pasó por prisiones como Fyffes. Diversos testimonios indican que fue arrojado al océano en una de las sacas de enero de 1937.
Con el 18 de julio de 1936 todo cambió. Las autoridades ordenaron el cierre y la confiscación de edificios y bienes de entidades consideradas peligrosas. Como explicó perfectamente Ramiro Rivas, el modus operandi fue siempre similar ”se produce el allanamiento de los locales, su registro, cacheo y detención de las personas y clausura de la sede, para proceder a su registro minucioso con levantamiento del acta correspondiente por parte de las fuerzas de Orden Público que dirige el capitán de Artillería Otero Rubido”. En Santa Cruz de Tenerife cerraron sedes de sociedades como Carga y Descarga, Marineros y Fogoneros, Transportes, Construcción, Panaderos y Camareros, entre otras. En La Laguna fueron clausuradas las dos sociedades existentes, mientras que en Tacoronte se cerraron la Federación Obrera y el Partido Socialista. En Puerto de la Cruz se clausuraron la Federación Obrera del Valle, el Sindicato de Oficios Varios de San Antonio y las Juventudes Unificadas. También se intervinieron locales en Los Realejos, Icod, Garachico, Buenavista, Los Silos y Güímar, incautándose documentación y bienes. Los listados resultan incompletos, ya que no se conservan datos de incautaciones de sociedades como la XIV de Abril, la biblioteca popular o el Ropero Pablo Iglesias, solo en el Puerto de la Cruz, que puede dar una idea de un número bastante superior de entidades cerradas. Solo en la zona entre La Orotava y Buenavista encontramos testimonios de once entidades clausuradas en ese verano. Entre las ausencias de los listados encontramos cierres como el de la Librería Estanco Nº5, de Domingo López Torres, o la Sociedad Tahodio FC y de la Sociedad de Fomento y Recreo del Barrio de la Alegría. No solo fue una pérdida de espacios, también se saquearon sus bienes, se repartieron elementos como mobiliario, en ocasiones se quemaron parte de sus bibliotecas, como pasó con la Juventud Ideal de La Palma.
El recorte de libertades llegó a todos los espacios e influyó en todos los ámbitos. Durante las siguientes cuatro décadas las sospechas seguirían contra todas las personas. Cualquier asociación que quisiera organizarse, desde un club deportivo a una entidad colombófila, pasaban con un informe político y social de cada uno de sus miembros. El Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz conserva decenas de expedientes del Gobierno Civil con informes de la Guardia Civil sobre todos y cada uno de los socios de entidades creadas entre 1940 y 1975. La lupa contra cualquier sospechoso de mantener ideas avanzadas, no simpatizar con la dictadura o de defender intereses sociales estuvo abierta de forma contaste.
Hasta avanzada la democracia no se podrían recuperar una parte pequeña de los bienes incautados, casi como un favor, sin poder hacer preguntas o señalar a los causantes de ese daño.
Fuentes utilizadas
Rivas García, R. (2015) La Guerra Civil en Tenerife (1936-1939). Tesis Doctoral de la Universidad de La Laguna
Archivo Intermedio Militar de Canarias. Caja 1.761. Carpeta 7. Documento 38.
Archivo Histórico Provincial de Las Palmas. Informes sobre partidos y sindicatos de la II República en Tenerife. Caja 262. e 58 2.4
Ascanio Gómez, R. (2025). El Frente Antifascista de Canarias y el intento de liberar al Archipiélago de la dictadura: https://latadelgofio.blogspot.com/2025/08/el-frente-antifascista-de-canarias-y-el.html
La Prensa. 27 de diciembre de 1932 p3
Hoy. 20 de octubre de 1932 p3
Hoy. 28 de febrero de 1934 p1
La Prensa. 1 de enero de 1933 p5
Gaceta de Tenerife. 19 de febrero de 1933 p6
La Prensa. 25 de mayo de 1933 p3
Gaceta de Tenerife. 26 de mayo de 1933 p10
“Atentamente invitadas por la directiva del Casal asistieron a la fiesta las autoridades locales y numerosas representaciones oficiales. También concurrieron distinguidas familias de esta capital y todos los miembros de la colonia catalana”. La Prensa. 28 de mayo de 1933 p3
Hoy 24 de junio de 1933 p6
Hoy 27 de junio de 1933 p1
Gaceta de Tenerife. 30 de junio de 1933 p8
Gaceta de Tenerife. 28 de julio de 1933 p8
“Dicha Academia viene a resolver una necesidad sentida en esta capital, por constituir un centro eminentemente útil para quienes deseen especializarse en los conocimientos mercantiles”. La Prensa. 12 de diciembre de 1933 p5
“Con este noble afán y con estos plausibles anhelos surge el Casal Catalá, entidad que, nacida en momentos verdaderamente difíciles, en lo que a lo económico se refiere, se va desenvolviendo, va cumpliendo su cometido y las altas finalidades para que fue creada”. La Prensa. 15 de julio de 1934 p3
La Prensa. 21 de julio de 1934 p1
La Prensa. 23 de marzo de 1935 p8
La Prensa. 17 de abril de 1935 p8
La Prensa. 15 de diciembre de 1935 p6
La Prensa. 14 de abril de 1936 p3






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