Antes de que los ocho de marzo se tiñeran de violeta las calles y las instituciones hubo mujeres que abrieron una brecha que durante siglos se consideró intocable e inamovible. Sus voces fueron atacadas con dureza y además señaladas por los sectores tradicionalistas y conservadores, a veces solo se opta por hacerlas invisibles. Hoy toca ver varios ejemplos luminosos ligados a Tenerife. Una figura destacada, aunque injustamente olvidada, es la de Guillermina Rojas Orgis. Aunque su nombre no sea recordado en ninguna calle o plaza del Archipiélago, ella nació en el Puerto de la Cruz el 25 de junio de 1848. Hija de un gallego y una tinerfeña, formada como costurera, su familia emigró a Cádiz, donde llegó con apenas seis años. Allí, a pesar de las dificultades económicas, consiguió formarse como maestra. Ese logro no le impidió tomar una arriesgada decisión, dejando de ejercer pronto, al sentir lo limitado de las enseñanzas permitidas para las niñas de la época. Ella misma lo contaba en el...
Acto de homenaje a los canjeados. Periódico Umbral 1 de octubre de 1938 (imagen coloreada) Quedaban apenas siete meses para la derrota de la República y todavía se luchaba en la feroz batalla del Ebro. En septiembre de 1938 llegaban 98 canarios a Barcelona y muchos recuperaban su sonrisa. Habían alcanzado su libertad, tras más de dos años en las prisiones franquistas. Desde finales de 1937 la Cruz Roja, junto a organismos internacionales, había iniciado un intento de canje de presos de ambos bandos. El proceso no tuvo que ser fácil, ya que implicaba que los propios presos se inscribieran de forma voluntaria para ese posible canje, sabiendo que durante meses muchos otros compañeros habían sido desaparecidos o fusilados por menos. El miedo a este procedimiento lo vemos plasmado en los recuerdos escritos por dos presos de la época. José Antonio Rial, en Fyffes, indica que un compañero, amenazado por una condena a muerte, “se atrevía a incluirse en una relación que muchos llamaron lista ...