En los primeros meses de 1939 se calcula que entre 440.000 y 500.000 personas cruzaron por distintos lugares para alcanzar territorios franceses. Eran hombres, mujeres y niños que huían de la llegada de las tropas franquistas y de la debacle final de una Guerra Civil larga y dura. El archivo de la Oficina Francesa de Protección a los Refugiados y Apátridas (OFPRA), custodia la memoria de más de 180.000 de estos refugiados, de la que hemos logrado extraer 296 menciones de personas que aparecen como nacidas en el archipiélago canario. Todo ha sido posible gracias a un acuerdo firmado en 2021 con el Ministerio de Cultura de España, que permitió una digitalización de estos documentos, que desde el 30 de marzo de este año están en dominio público. La ausencia de un buen número de nombres conocidos de canarios que sí estuvieron en Francia, aunque por poco tiempo, indican que hay muchos datos que faltan por conocerse o estudiarse. Ejemplo de ficha digitalizada, del palmero Celestino Álvarez ...
Hay historias que parecen perseguir a los que hemos nacido en Canarias. El otro día me encontré con una anécdota que implicaba a Amelia Ascanio Moreno, prima de mi abuelo, que vivió con intensidad la Guerra Civil. Había nacido en Vallehermoso, La Gomera, en 1903. En su familia arraigaron pronto los ideales republicanos, en un lugar donde el caciquismo galopaba sin control, en un hogar de la burguesía local, donde los libros y la educación eran un valor que se quería lograr, tanto para los hombres como las mujeres. Ella, igual que sus hermanos Guillermo y Blanca, formó parte de la ebullición de ideales que trajo la República. A finales de la década de los veinte se casó con el farmacéutico Gabriel Mejías Fragoso, uno de los fundadores del periódico de la juventud, Altavoz. Junto a él vivió en Santa Cruz de Tenerife primero, en su farmacia de la Rambla Pulido que fue centro de ideas y tertulias. Más tarde, en 1935, junto a su hermano y su madre, se trasladaron a Madrid. En esos años ya f...