Los hijos e hijas de José Galán Hernández fueron muriendo sin saber donde reposaban los restos de su padre. Este sábado la casualidad quiso que me enterara que, noventa años después de su detención, uno de sus hijos todavía vive. La última noticia que tenían de él fue del 6 de octubre de 1936, estaba preso junto a su hermano César en Fyffes. Una noche entraron dos hombres preguntando por Galán. Los dos se levantaron, pero rápidamente aclararon que venían por “el intelectual”. -¿A donde me llevan?-, preguntó, “a ver los peces”, fue su cruel respuesta (1). Este domingo se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de las Desapariciones Forzadas, recordar su historia es mucho más que recuperar el nombre de una víctima. Es reconstruir la vida de un hombre que fue maestro, poeta, periodista y sindicalista; un hombre comprometido con la educación pública y con el movimiento obrero, cuya trayectoria terminó abruptamente, con la violencia desencadenada tras el golpe militar de julio de 1...
Domingo López Torres y Luis Ortiz Rosales celebraban con alegría el carnaval de 1936. Posiblemente la imagen se tomó el 23 de febrero de 1936. El Ateneo de Santa Cruz de Tenerife, entidad a la que pertenecían, organizó en su sede un baile para recaudar fondos para ampliar su biblioteca. Les acompañan amigos como Pedro García Cabrera o Emeterio Gutiérrez Albelo. Ninguno se imaginaba lo que iba a suceder en menos de cinco meses y cómo el odio almacenado se iba a desatar contra todo lo que oliera a ideas avanzadas, derechos sociales, cultura y ciencia. Luis había nacido en Córdoba en 1907, su amigo Domingo lo hizo en Santa Cruz de Tenerife en 1910. A los dos les entusiasmaba el arte y sentían la necesidad de expresarlo, de compartirlo, el uno con dibujos y caricaturas, el otro con poesía y artículos. Ortiz había recalado en Canarias acompañando a su hermano Bernardo, que trabajó en La Palma y Tenerife como auxiliar del arquitecto del Catastro. Con 21 años participó como fundador y dir...