Decir Fyffes durante décadas fue un mal recuerdo, una pesadilla. Hay familias que sé que hasta 1975 no se enteraron de que su padre o abuelo había pasado por esta prisión franquista, una de las mayores de Canarias. Otras se enteraron tras la muerte de sus familiares, al descubrir alguna carta o vieja foto. El 10 de septiembre de 1936 este espacio abrió sus puertas, justo se acaban de cumplir noventa años de la puesta en marcha de un lugar que marcó tantas vidas. Los grandes salones dedicados a preparar las labores de empaquetado y cultivo de los plátanos fueron un espacio ideal, fácil de controlar, cercano a la población, pero separado, además de bien conectado con el principal lugar de fusilamiento. Los golpistas necesitaban alternativas donde retener a la ingente cantidad de prisioneros que habían generado, todos por su militancia e ideales, esta lo era. Los salones antes de su destrucción, imagen de Fotos Antiguas de Tenerife Uno de sus habitantes, el escritor José Antonio Rial, ...
Las dictaduras avanzan poco a poco, señalando a sus adversarios sin prisa. En ocasiones son grupos sociales o étnicos con los que poco o nada te une, pero poco a poco, las ondas del odio y el miedo alcanzan a toda la población de una manera u otra. Como expresó en un famoso sermón el pastor luteramo alemán, Martin Niemöller, poco antes de su detención a manos de los nazis, “ahora me llevan a mi, pero ya es tarde”. Hoy quiero contra la historia de uno de esas personas que a priori parecía no tener nada que temer del golpe militar. Nicolás Cabrera González. Había nacido en Santa Cruz de Tenerife el 8 de abril de 1902, estaba casado y era un próspero agente de aduanas de la capital. Es cierto que, como muchos jóvenes de la burguesía ilustrada chicharrera de su generación, había pertenecido al Partido Republicano Tinerfeño. En junio de 1933 fue elegido para formar parte de la junta de distrito de dicho partido en la zona del Teatro Guimerà. La junta estaba conformada por Alejandro Padró...