El 9 de agosto de 1976, hace justo cincuenta años, Canarias vivió la primera huelga legal en cuarenta años. Las últimas huelgas de este tipo se habían dado en el mes de julio de 1936, después de eso las protestas y la lucha por la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora quedaron sometidas a un control brutal y a una represión cruel. Resulta difícil de imaginar la valentía de quienes tomaron la decisión de hacer uso de una nueva legalidad que ya casi nadie recordaba. Apenas diez meses antes las torturas contra un trabajador en los sótanos del Gobierno Civil habían dejado un muerto. En marzo de ese año miles de trabajadores en Vitoria habían ocupado la iglesia de San Francisco de Asis. El desalojo del templo por las fuerzas de seguridad, usando gases lacrimógenos y fuego real, dejó cinco fallecidos y ciento cincuenta heridos. En las manifestaciones de protesta por esos sucesos murieron varios más, un goteo de muertes que a finales de ese año superaba la veintena en todo...
Del sueño de liberar Canarias a la defensa de Madrid: la historia del Batallón Canarias de agosto a diciembre de 1936
Pocos sabrán que dos de las más célebres canciones de la resistencia republicana, el Quinto Regimiento y el Puente de los Franceses, están ligadas a la historia de un batallón promovido por canarios y canarias en Madrid, en el verano de 1936. En los primeros días de agosto de ese año, cuando la Guerra Civil apenas llevaba unas semanas, un grupo de isleños residentes en Madrid comenzó a organizarse con un objetivo tan ambicioso como urgente: formar una fuerza expedicionaria que contribuyera a recuperar el archipiélago para la República. Las islas Canarias habían quedado desde el primer momento bajo el control de los militares sublevados, y quienes se encontraban en la capital veían posible organizar una expedición que restableciera la legalidad republicana. La iniciativa la impulsó un reducido núcleo de canarios que comenzó a reunirse en la oficina que el Patronato de Turismo del Cabildo de Tenerife mantenía en la calle Peligros de Madrid. La confianza inicial en que la guerra sería br...