A veces el terror se puede explicar con una sola foto. Esta imagen se tomó en la noche del 14 de marzo de 1936, apenas un año después los cuatro hombres de la imagen habían sido asesinados. De izquierda a derecha vemos a Isidro Navarro, Teresa Tamayo, esposa de Manuel Vázquez Moro, su esposo, José Carlos Schwartz, Gobernador interino de la Provincia y futuro alcalde capitalino, y uno de sus hombres de confianza, José María Martín. Las autoridades republicanas recibían esa noche al nuevo Gobernador Civil, el último de la II República. Manuel Vázquez Moro había nacido en Galicia en 1901, aunque una parte importante de su vida adulta la desarrolló en la Provincia de Cádiz, siendo piloto de la marina mercante. La Gazeta de Madrid había recogido su nombramiento el 5 de marzo de 1936, firmado por Niceto Alcalá Zamora y ratificado por Manuel Azaña (1). Se le reconocía su larga actividad política. Desde 1932 había formado parte de la Junta Provincial de Acción Republicana y de la directiva de ...
Guillermina Rojas, Isabel González, Sol Luna Ramos y Josefa Gaskin, mujeres que abrieron los caminos de la igualdad
Antes de que los ocho de marzo se tiñeran de violeta las calles y las instituciones hubo mujeres que abrieron una brecha que durante siglos se consideró intocable e inamovible. Sus voces fueron atacadas con dureza y además señaladas por los sectores tradicionalistas y conservadores, a veces solo se opta por hacerlas invisibles. Hoy toca ver varios ejemplos luminosos ligados a Tenerife. Una figura destacada, aunque injustamente olvidada, es la de Guillermina Rojas Orgis. Aunque su nombre no sea recordado en ninguna calle o plaza del Archipiélago, ella nació en el Puerto de la Cruz el 25 de junio de 1848. Hija de un gallego y una tinerfeña, formada como costurera, su familia emigró a Cádiz, donde llegó con apenas seis años. Allí, a pesar de las dificultades económicas, consiguió formarse como maestra. Ese logro no le impidió tomar una arriesgada decisión, dejando de ejercer pronto, al sentir lo limitado de las enseñanzas permitidas para las niñas de la época. Ella misma lo contaba en el...