A Domingo Molina Albertos lo borró de la memoria colectiva lo sucedido el 18 de julio de 1936. Aunque quizás no te suene, fue una de las voces más reconocidas del periodismo tinerfeño de la primera mitad del siglo XX, una figura sensible y activista. El Boletín Oficial del 13 de marzo de 1941 anunció su salida de prisión. Habían pasado casi cinco años entre los muros de las prisiones franquistas sin dar un tiro, sin cometer la menor violencia, solo por sus ideales. Le acompañaban Heraclio Díaz Molina, Adolfo Bencomo García, Manuel Reyes Castellano y Antonio Sanz Milá, igualmente acusados en la pieza separada de la Causa 50 de 1936, contra quienes habían tratado recuperar la legitimidad democrática ante la toma del Gobierno Civil de Santa Cruz de Tenerife (1). Tuvieron suerte, por ese mismo proceso se había fusilado al Gobernador Civil, Manuel Vázquez Moro, su secretario, Isidro Navarro, el presidente del Sindicato de Inquilinos, Francisco Sosa y el dirigente de Unión Republicana, ...
El diario del Movimiento, La Falange, como si de una broma macabra se tratara, dijo que Modesto Carballo Sosa y los dieciocho compañeros que iban a ser fusilados ese 23 de enero de 1937, habían entrado en capilla a las seis y cuarto de la mañana, “ mostrándose todos, en su mayoría, muy decaídos”.Apenas cuarenta y cinco minutos después todos caerían bajo las balas del nuevo régimen. Modesto tenía 28 años. En el centro de esta imagen, mejorada y coloreada, lo podemos ver entre los presos que abarrotaban la cárcel franquista de los almacenes de Fyffes, posiblemente la última foto que se le tomó. Había nacido en Los Llanos, en La Palma, dedicándose desde joven al trabajo como tabaquero, el mismo oficio que había realizado su padre y miles de personas más en las Islas. Ese sector tenía un gran peso en la industria canaria y había vivido con fuerza los efectos de la crisis global del crack de 1929, además de la competencias de nuevos mercados productores. El desempleo y la precariedad había...