Domingo López Torres y Luis Ortiz Rosales celebraban con alegría el carnaval de 1936. Posiblemente la imagen se tomó el 23 de febrero de 1936. El Ateneo de Santa Cruz de Tenerife, entidad a la que pertenecían, organizó en su sede un baile para recaudar fondos para ampliar su biblioteca. Les acompañan amigos como Pedro García Cabrera o Emeterio Gutiérrez Albelo. Ninguno se imaginaba lo que iba a suceder en menos de cinco meses y cómo el odio almacenado se iba a desatar contra todo lo que oliera a ideas avanzadas, derechos sociales, cultura y ciencia. Luis había nacido en Córdoba en 1907, su amigo Domingo lo hizo en Santa Cruz de Tenerife en 1910. A los dos les entusiasmaba el arte y sentían la necesidad de expresarlo, de compartirlo, el uno con dibujos y caricaturas, el otro con poesía y artículos. Ortiz había recalado en Canarias acompañando a su hermano Bernardo, que trabajó en La Palma y Tenerife como auxiliar del arquitecto del Catastro. Con 21 años participó como fundador y dir...
Lo que sucedió en Hermigua después del 18 de julio de 1936 fue una matanza, cruel y sistemática. Aquí aparecen solo una docena de los asesinados. Los señalados como peligrosos eran jornaleros, sindicalistas, maestros y políticos de izquierda. Todos fueron sometidos a una dura y larga represión. En la localidad gomera se generó un ambiente de violencia, en la que a los viejos caciques locales se sumaron activamente a militares y falangistas. La mayor parte de los identificados los conocemos gracias al extraordinario trabajo de Ricardo García Luis y Juan Manuel Torres Vera en El Fogueo. Con testigos de la época y gracias a la foto de grupo del juicio por los Sucesos de Hermigua de marzo de 1933. La población vivió un proceso de control difícil de imaginar, que sumado a la crisis económica global y a la pérdida de ventas plataneras, amplió el número de parados, que no tenían ninguna otra forma de mantener su vida, ni otro lugar donde ir. El Archivo Histórico Provincial de Las Palmas con...