Hace cincuenta años que el antiguo militante de las Juventudes Libertarias tinerfeñas, Leocadio Valentín Toledo, moría en Maturín, Venezuela. Su vida estuvo marcada por los sucesos de julio de 1936, que lo llevaron a un largo exilio del que no volvió jamás. Salvó la vida, a diferencia de muchos de sus antiguos compañeros. Tuvo suerte de poder permanecer escondido durante nueve años huido, “ entre la Calle San Francisco a Vistabella, de La Laguna a Santa Cruz”, evitando los momentos más brutales de la represión. A pesar de las duras décadas de dictadura, de la distancia de los años y de una vida a miles de kilómetros de su lugar de nacimiento, su memoria no se borró y se mantiene viva en su familia, en especial en la privilegiada memoria de su hijo. Había nacido en 1911 en la localidad sureña de San Miguel de Abona, en un lugar donde sus oportunidades de vida se veían más limitadas. Tenía dos hermanos, Miguel y María, la más pequeña, que murió siendo muy joven (1). Clotilde Cerdá Bosch...
Tal día como hoy, hace 85 años, el comandante del ejército republicano, Guillermo Ascanio Moreno, fue fusilado en las tapias del Cementerio del Este de Madrid. Los franquistas se cobraban un brutal tributo en sangre con trece militantes del PCE, a modo de celebración macabra de la operación Barbarroja de los nazis sobre la Unión Soviética. Sus restos forman parte de la misma fosa común en la que su cuñado, Gabriel Mejías, fue arrojado poco más de un año antes. Los nombres de ambos gomeros estaban en el monumento de homenaje a las víctimas, que con la vuelta del PP al Ayuntamiento de Madrid, fue destruido. A medida que exploro nuevas hemerotecas históricas voy logrando sumar piezas al puzzle de la vida de una de las figuras clave de la defensa del Madrid republicano. Encontré como los primeros pasos de la organización donde se encontraron algunas de las figuras más revolucionarias de La Gomera celebraron una asamblea en lo profundo del monte El Cedro, en pleno Garajonay. Allí se r...