domingo, 21 de febrero de 2021

Niños esclavos de las antiguas afortunadas


En el año 1494 el mercado de esclavos de Valencia era un hervidero. Uno de los negocios más terribles y antiguos de la humanidad mantenía una febril actividad en el puerto mediterráneo. Barcos aragoneses, portugueses, genoveses y castellanos llegaban cargados de mercancía humana, berberiscos, negros del golfo de Guinea y también muchos niños y niñas procedentes de Canarias.

Según los estudios de la investigadora Vicenta Cortés, entre 1493 y 1496 se desarrollaron los años de mayor llegada de esclavos guanches, palmeros y canarios al mercado esclavista valenciano gracias a la generosa colaboración de Alonso Fernández de Lugo.

Con frío protocolo y con cierto detalle los escribanos dejaron registrados estas ventas de menores esclavos que huían de la guerra y caían en manos de los piratas europeos que asolaban las costas isleñas y que veían en estas jóvenes presas un negocio fácil y seguro.

Sus nombres, vivos hoy en nuestros pueblos y barrios, quedaban apuntados mecánicamente junto con otros datos como el color de su piel, edad y origen. Aunque viendo sus caras nadie lo diría, eran los afortunados, los que llegaban vivos tras una larga y traumática travesía.

Como si de ganado se tratase, en ese año se vendieron 153 “cabezas” procedentes de Canarias, 81 de ellas de Tenerife y en su mayoría menores de edad. La autora de la investigación publicada en el Anuario de Estudios Canarios en 1955 asegura que “estos muchachitos escapaban junto con sus madres de la parte cruenta de la guerra y de sus represalias, y con ellas emprendían el camino del cautiverio. Por otro lado, los compradores sentían gran interés hacia los ejemplares muy jóvenes, a los que se podía educar e instruir a voluntad con más rapidez que a los maduros”.

Vayamos al día 12 de agosto de 1494. Comparecía Miguel Sanz Escuder, factor y procurador del lugarteniente del tesorero del rey, el honorable Alfonso Sanchís, para presentar un lote de 65 guanches que habían sido apresados en su tierra, trasladados desde allí a La Gomera y remitidos al oficial real por medio de un mercader genovés. El testimonio detalla la siguiente lista de nombres y datos de pequeños atrapados muy posiblemente en las zonas más accesibles de la costa de nuestra tierra:

“...hombre de diez años de edad llamado Aduntterner, otro hombre de diez años de edad llamado Addasarne, otro hombre de ocho años llamado Attasat, otra mujer de cinco años llamada Tassat, otro hombre de doce años, Attabonera. Otro hombre de doce años, Axohuquonaya, otro hombre de diez años llamado Adzubema, otra chica de tres años de edad que no sabe su nombre, otro hombre de diez años llamado Attirnera, otro hombre de once años de edad, Ghaynegoga, otro hombre de once años llamado Atturchayayne, otra mujer de diez años llamada Attaybenaso, otro hombre de siete años llamado Atasar, otro hombre de once años que no tiene nombre, otro de doce años de edad llamado Guatutse, otro hombre de nueve años llamado Attasa, otro hombre de ocho años de edad llamado Attasa, otro hombre de once años llamado Axixuna, otro hombre de dos años de edad llamado Adzubenam y otra mujer de diez años llamada Attagora, otro hombre de dos años llamado Attase, otro hombre de ocho años llamado Attemisa, otro hombre de un año llamado Attaxa, otra mujer de doce años de edad llamada Admayatescha, otro hombre de seis años llamado Attemsa, otro hombre de cinco años de edad llamado Adzubenam, otro hombre de cuatro años de edad llamado Addnanasa, otra mujer de cinco años de edad llamada Adtemexi. Y otro hombre de tres tres años de edad llamado Guauassa, otro hombre de diez años llamado Adsabroguona, otro hombre de cuatro años de edad llamado Adsneyneyne, otro hombre de seis años llamado Siso, otra mujer de ocho años de edad llamada Ayuasungua, otro hombre de cuatro años llamado Attmeixim, otro hombre de cinco años llamado Attasat, otra pequeña de un año que no tiene nombre...”.

El 1 de marzo de ese mismo años “Gaspar Rull, mercader de la ciudad, presenta 4 esclavas blancas de Tenerife: Attasa, de 16 años, su madre y hermana en Tenerife, que, sembrando, fueron apresadas y llevadas a Gran Canaria y de allí al Puerto; Attamech, de 14 años, apresada cuando iba a buscar leña...”.

Atrapados por los piratas esclavistas, encerrados y sacados de una cultura que durante milenios se mantuvo intacta a una Europa que empezaba a clarear con el renacimiento, pero donde los esclavos seguían siendo un producto de primera necesidad para las élites. Niños y niñas asustados, a veces acompañados de sus madres o familiares que dan los nombres de los más pequeños.


La lista sigue y sigue, una larga suma de documentos burocráticos que en la transición sirvió de base a los libros de nombres guanches que llenaron las Islas, cuando dejaron de estar prohibidos, como una reivindicación tardía y humilde de una parte de nuestra historia olvidada. Mientras los nombres de algunos de los esclavistas y quienes facilitaron su tarea tienen su espacio de honor en calles y plazas, algunas señeras, donde en domingos como este mis hijos Yaiza y Ancor juegan despreocupadamente.

Más información: https://mdc.ulpgc.es/digital/document/content/aea_1298


domingo, 7 de febrero de 2021

Nicolás Mingorance, olvidado poeta, periodista y activista republicano

La vida de Nicolás Mingorance es el reflejo de la compleja sociedad e historia de los primeros años del siglo XX. Su existencia, casi de película, estuvo marcada por dos poetas y dos barcos. Pedro García Cabrera, compañero de activismo, y Pablo Neruda, rescatador de exiliados en las costas francesas, el Viera y Clavijo, el barco donde marchó preso deportado y donde logró la libertad y el sueño del Winnipeg, donde encontró el exilio.

Esta generación vivió con intensidad los albores del siglo XX, donde una sociedad marcada por las guerras coloniales y el primer conflicto mundial tuvo que afrontar el paso de la monarquía decadente de Alfonso XIII a la dictadura de Primo de Rivera, la aparición fulgurante de la II República y el golpe fascista de 1936, todo ello en un proceso de transformación económica y grave crisis en una sociedad dependiente de las exportaciones fruteras como Canarias.

Este tinerfeño, nació en 1903 en Santa Cruz de Tenerife (1) en una familia en la que tuvo la oportunidad de realizar estudios, algo no demasiado usual en una sociedad en la que cerca el 70% de la población de la década de los veinte en nuestra tierra sufría de situaciones de analfabetismo (2).

Mingorance fue un vecino activo desde su adolescencia, con apenas quince años forma parte de la Asociación Primero de Abril-Sociedad de Fomento El Cabo, entidad dedicada al mundo de la cultura y el deporte fundada en 1915 (3). En este espacio, surgido en el populoso y obrero barrio santacrucero del mismo nombre, el joven Nicolás participa en actividades vinculadas al arte, el teatro y la poesía. Entre 1918 y los primeros años de la década de los veinte su voz y su persona forman parte de las representaciones teatrales, líricas o poéticas que la entidad cultural tinerfeña organiza en la capital, en su local de la calle San Carlos Nº20 o en el teatro municipal, compartiendo cartel con otros jóvenes de la asociación, como Teresa Perera, Carmen Chico, Manuel Perera, Victor Perera y José Nieto (4). Ya en esos primeros años de actividad es mencionado como un “aplaudido aficionado” por su papel en la obra teatral “El crimen elegante”, estrenada con motivo de las fiestas de San Pedro (5).

Con dieciocho años recién cumplidos, Nicolás Mingorance se incorpora a la directiva de la Asociación Primero de Abril-Sociedad de Fomento El Cabo, ocupando en 1920 el puesto de Secretario de la entidad, presidida en ese momento por Eulogio Reyes y Reyes (6) y participando en su Patronato Musical en 1921, como vocal (7).

No ha cumplido los veinte años cuando inicia sus colaboraciones en el periódico literario “Letras”, donde publica el texto “Eterno dolor” (8), y en la revista “Canarias”, también dedicada al arte y la literatura, en la que publica los textos “Palabras” y “Tristezas del recuerdo”, compartiendo páginas con escritores como el republicano Luis Rodríguez Figueroa, asesinado en 1936, o el clérigo Sebastián Padrón Acosta (9).

Su pasión literaria se plasma en diversos artículos e iniciativas en los que promueve que Tenerife rinda homenaje, en forma de escultura en la vía pública, a dos figuras claves del arte isleño, Ángel Guimerá y Pérez Galdós, del que dice que es “cima de nuestras letras, albor de las ideas renovadoras, luz sin artificio” (10)

En 1922 participa en la creación de la nueva revista literaria llamada “Novela canaria”, cuyo primer número, vendido al precio de treinta céntimos, estuvo dedicado a la leyenda romántica y contó con el prólogo del propio Nicolás (11).

El activo tinerfeño también muestra su interés por el mundo del deporte, vinculado con el propio origen de la sociedad en la que participa. En 1923 ocupa el cargo de secretario del Castro Futbol Club (12) y es nombrado representante en la capital tinerfeña en la Junta Directiva de Las Palmas, por el Santa Catalina (13). En este mismo ámbito, es nombrado en el local social del Club Deportivo Tenerife representante del Castro FC en la constitución de la Federación de fútbol y en la redacción del reglamento de la misma (14).

En esos mismos años contrae matrimonio con Carmen Camacho Díaz, con la que tiene su primer hijo en el año 1926, llamado también Nicolás, que falleció a los pocos meses de nacer “víctima de breve y penosa enfermedad” (15).

A finales de la década de los veinte, en plena dictadura de Primo de Rivera, las entidades sindicales van tomando fuerza, caso de la Sociedad de Camareros y Cocineros de Santa Cruz de Tenerife, que organizan actos sociales en los que recaudar fondos destinados a los huelguistas de este sector, en los que participan personas del mundo del arte y la cultura. Mingorance se acompaña en este evento de figuras como Atilano Santos, compañero de redacción en otros medios de prensa escrita, y el poeta, pintor y caricaturista Diego Crosa (16).

En su faceta periodística este autor destaca en sus crónicas de viajes y lugares de la geografía isleña, visitando varias Islas, de las que deja extensos artículos como el que dedica en El Progreso a “El museo y biblioteca de La Palma” donde destaca el papel de los fundadores de La Cosmológica, que nació “al calor de hijos de La Palma, quienes colaboraron incansablemente por el sostenimiento y adelanto de la misma” (17)

Un espacio señero de la cultura en toda esa intensa época es el Ateneo de La Laguna, en el que se organizaban veladas literarias de alto nivel donde dar a conocer a nuevas figuras del arte isleño. Su presidente, Pedro Pinto de la Rosa, denomina a estas veladas “el más alto pregón de nuestra vida literaria” y glosó sobre los jóvenes valores, que “tenían en sus manos el futuro intelectual de Canarias”. Aquellos que sufrirán las consecuencias del golpe fascista apenas diez años después son voces reconocidas en estos eventos culturales, caso de Saturnino Tejeda, escritor y destacado componente del Ateneo y el Orfeón o el brillante poeta gomero Pedro García Cabrera, compañero de militancias futuras (18). En la fiesta de la copla que celebra este espacio cultural lagunero Nicolás Mingorance logra un reconocimiento junto a autores populares consagrados, como Veremundo Perera, con el siguiente texto:

Por una copla del pueblo

de tu engaño me enteré:

¡bendita sea la copla

que borró nuestro querer! (19)

El escritor tinerfeño no es ajeno a la efervescencia política que se vive en los años previos a 1931, sus valores republicanos traslucen por primera vez en la prensa del momento en un artículo dedicado al aniversario de la proclamación de la Primera República. En este texto señala “esta fecha significadísima trae a la memoria la marcha hacia la eternidad de algunos paladines republicanos. Paladines que no tuvieron reverso” (20).



Entre 1928 y 1929 nacen dos nuevos hijos en su matrimonio con Carmen Camacho, Eladio Nicolás Mingorance, nacido el mes de febrero de 1928, que sería conocido por ser afamado letrista de la mítica Nifú Nifá y su hija menor, Carmen Mingorance. En esos años es llamado como reemplazo de la mili, que desarrolla en el Archipiélago, tiempo en el que intercala viajes a El Hierro y La Gomera con diversos artículos y con su trabajo de reportero deportivo para el periódico La Tarde (21)(22).

Llega la Segunda República y un momento de creciente agitación política en la que Nicolás participa muy activamente. La intensidad de las movilizaciones políticas, sociales y culturales se manifiesta en la proliferación de asociaciones obreras y sociales, siendo el Sindicato de Inquilinos uno de los más destacados por la fuerza y dureza de sus movilizaciones.

En esos años es un activo integrante de la Asociación de Empleados de Banca y Bolsa, vinculada a la UGT, que no duda en apoyar con vehemencia la causa de los inquilinos tinerfeños, que en 1933 protagonizan una intensa huelga en defensa del acceso a la vivienda (23). Mingorance mantiene una actitud de respaldo claro de esta reivindicación social, a pesar de los momentos de violencia vividos durante las movilizaciones en las calles capitalinas. Esa situación que genera un debate interno en la Asociación de Empleados de Comercio, Industria y Banca, en la que la posición de su portavoz se manifiesta en el artículo publicado por La Prensa en el que, ante las tensiones entre grupos políticos y sindicales, reclama “menos litigios y menos política; más razones y más humanidad. Esa es la entraña de todos los problemas sociales de Tenerife y muy especialmente de este que defiende el Sindicato de Inquilinos” (24). En el periódico La Tarde Nicolás reflexiona sobre la diferencia de posiciones entre organizaciones políticas y sindicales a causa de la huelga de los inquilinos, donde señala que aunque “no sostienen los mismos puntos de vista en la táctica o procedimientos para el logro del su ideal, sienten con igual laceración todos los problemas que lleven un fondo comprensivamente humano” (25).

Los primeros años de la década de los treinta favorecen la politización del autor isleño, que se acerca claramente al socialismo. Este cambio se refleja en sus artículos periodísticos en los que reflexiona sobre la realidad del momento “no puede negarse que vivimos una época distinta en todas sus facetas a las que hemos padecido últimamente. Quizás un poco revolucionaria en el diáfano sentido de cambiar lo malo por lo bueno, de mejorar la personalidad proletaria, pero que lleva un fondo de humanidad y de convivencia social que estimula hondamente nuestro trabajo” (26). En el seno de la Asociación de Empleados de Comercio, Industria y Banca el debate entre los sectores más politizados y lo menos se intensifica, siendo Nicolás uno de los defensores de esta línea de implicación, ofreciendo conferencias a sus compañeros referidas a “lo apolítico y lo político en nuestra organización”, dirigidas a la toma de conciencia y la participación activa en el cambio de sociedad que estaba en juego (27).

En las elecciones de 1933 Nicolás Mingorance se convierte en uno de las voces más escuchadas en los mítines del Partido Socialista en los distintos municipios de Tenerife, compartiendo tribuna con militantes como Pedro García Cabrera, José Rial, Luis Álvarez Cruz o Luis Rodríguez Figueroa (28).

El conflicto tabaquero, que agrupaba a cientos de obreros en la Isla, y la respuesta al Consejo de Guerra contra una treintena de jornaleros, detenidos por los sucesos de Hermigua acompaña al cambio político que vive la república tras la victoria de la CEDA. La Asociación de Empleados de Comercio, Industria y Banca celebra en abril de 1934 un acto de apoyo y recogida de fondos destinados a apoyar a las familias de los obreros detenidos en Hermigua y los militantes de izquierda detenidos y sus familiares en la intentona revolucionaria de la llamada guerra civil de Austria. Mingorance manifiesta en esa jornada que el acto no tenía que ver con la caridad, ya que “caridad es la que se practica con los pobres, y los obreros de Austria y de Hermigua no están en esta situación de pobres, sino imposibilitados por la ley para continuar ejercitando su trabajo” (29)(30).

Los retrocesos políticos y sociales vinculados al gobierno de la derecha, junto a la represión creciente contra quienes reclaman avances revolucionarios, promueven que las organizaciones de la izquierda confluyan en favor de una candidatura electoral única para los comicios de febrero de 1936, generándose numerosos actos promovidos desde las Juventudes Socialistas, las Juventudes Libertarias o las organizaciones sindicales, donde Nicolás participa como presidente de la Asociación de Empleados de Comercio y miembro del PSOE (31)(32). En Güímar es la voz principal del mitin socialista que desbordó en 1935 el Teatro Cine de la localidad, que incluso tuvo que abrir sus puertas por la gente que no pudo entrar en la sala, donde aborda la inactividad de la derecha frente a la intensa campaña de las fuerzas de izquierda unidas en el Frente Popular (33).

Con la victoria de la izquierda, Nicolás Mingorance es nombrado concejal del ayuntamiento de Santa Cruz, junto a Manuel Guadalupe Pérez, Fulgencio Santaella, Francisco González, Fernando Crespo, Oscar Pestana, Cándido Reverón, entre otros (34).

En esta corta etapa Nicolás Mingorance toma un papel activo en las demandas de mejora de la sociedad santacrucera y reivindicaciones vinculadas a la necesidad de vivienda pública o de centros escolares. También lo simbólico juega un papel importante en las acciones de este nuevo gobierno. En la sesión del 14 de Mayo de 1936 se produce el debate sobre las banderas inglesas de los buques de Nelson, ubicadas en la Iglesia de La Concepción, que por un acuerdo de 1933 debían trasladarse para su adecuada conservación al Museo Municipal, cuestión que no se había ejecutado. Propone “que se acuerde en firme la petición de esos trofeos, y dirigiéndose a los centros que corresponda, se nombre a una comisión de Concejales que se haga cargo de los mismos. Estima que si las gestiones que propone realizar no dieran resultado, se debe dirigir la Corporación a Madrid pidiendo se ordene la entrega, aprovechando que esas gestiones pudiera hacerlas el Sr. Alcalde que se encuentra en aquella Villa.: pues perteneciendo las banderas al pueblo, deben radicar en el Museo, máxime cuando se rumorea de que ya faltan algunos trozos a las mismas por causa que diría una que se comprobara el rumor” (35). Esta petición, aprobada en el pleno, conllevó el traslado de estas insignias, quedando un interesante testimonio gráfico del momento, con alto valor simbólico por tratarse de sacar estos emblemas del espacio religioso para llevarlos al ámbito público y laico del Ayuntamiento (36).



Por su faceta cultural es elegido como responsable municipal de Archivos, Bibliotecas y Museos apenas quince días antes del golpe franquista (37), manteniendo gran interés por documentos oficiales como el del nombramiento del político conservador Alejandro Lerroux como ciudadano de honor por el Consistorio capitalino en el anterior mandato, cuestión por la que manifiesta que “fue el Jefe del Gobierno que reprimió la revolución de octubre y que como el Frente Popular está compuesto de fuerzas que participaron en aquella, dice que se debe revocar aquel acuerdo, puesto que ello fue producto de la política menuda que realizó el anterior Ayuntamiento y que el único fundamento fue una circular del ayuntamiento de Huelva, pidiendo la adopción de ese acuerdo”, cuestión respaldada por la mayoría municipal (38).

Y llegó el tristemente famoso 18 de julio de 1936 y con él las detenciones y la persecución masiva de los representantes de las fuerzas de izquierda. Nicolás es detenido, igual que la mayoría de los componentes destacados de las candidaturas populares y de los sindicatos.

No existe mucha información de ese momento para nuestro protagonista, aunque partiendo de otros casos similares posiblemente fue trasladado pronto a los buques prisión ubicados en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Los dirigentes del nuevo régimen optan por ordenar la deportación el 17 de agosto de 1936 a Río de Oro y la Aguera de una treintena de dirigentes destacados de la izquierda, siendo señalados “por ser peligrosos” (39). Antonio Padrón Jorge, preso en el Santa Rosa de Lima narra la marcha de los deportados “fue temprano. Estuvieron llamando, por nombres, en cada barco y luego iban subiendo...(Nicolás) Mingorance iba de los primeros de la fila...” (40).

Nuestro protagonista queda, junto a 36 hombres más, en las bodegas del vapor correo Viera y Clavijo para ser deportado a los territorios coloniales del Sáhara español. Según el imprescindible libro de José Manuel Hernández “los criterios seguidos para hacer la selección fueron el carácter de dirigentes sindicales y políticos de muchos de los deportados y su capacidad de organización e influencia entre las clases populares tinerfeñas...” (41).

En el viaje forzado le acompaña una vez más el poeta y concejal socialista Pedro García Cabrera, pero también figuras como el periodista y escritor José Rial, Lucio Illada, gestor del Cabildo, presidente de la Mancomunidad de Cabildos, Antonio Espinosa, obrero fundador de las Juventudes Libertarias de Canarias, Francisco Sosa, anarquista y presidente del Sindicato de Inquilinos o Carlos Pestana, aparejador y escritor miembro de Izquierda Republicana y concejal arafero (42).

Desde su llegada al Viera y Clavijo encuentran numerosos mensajes de apoyo de los marineros del barco, lo que les levantará el ánimo en un viaje, que tras un breve paso por los campos de concentración de Las Palmas de Gran Canaria, deja a los republicanos confinados en el fuerte de Villa Cisneros (43).

En la localidad saharaui son escoltados por tropas locales que están acompañadas por soldados procedentes de Tenerife, muchos de origen campesino y obrero, que de forma más o menos abierta han simpatizado con la república (44).



Tras varios meses de reclusión y trabajos forzados en el ardiente entorno de Villa Cisneros los contactos con los soldados y la propia auto organización de los deportados favorece la construcción de un ambicioso plan de fuga que se puso en práctica en la madrugada del 14 de marzo de 1937. Deportados, junto con parte de los soldados del destacamento toman las armas y se hacen con el control del campamento y el fuerte. Uno de sus máximos responsables, el cabo Luciano Minguillón narra el momento “unos sacaban los fusiles, otros despertaban a los soldados diciéndoles: ¡Nos hemos sublevado! ¿Con Franco o con la República?” (45).

Tras unas pocas horas los liberados, con amplio apoyo de los jóvenes soldados tinerfeños, logran tomar también el correo Viera y Clavijo, que había llegado nuevamente a la zona en su travesía por la costa Saharaui con pasajeros y mercancías.

En este barco, meses antes prisión, realizaron un arriesgado viaje, con la bandera roja y republicana como enseñas, hasta la capital del Senegal colonial, Dakar, ciudad en la que un total de 23 republicanos deportados, 93 militares, 33 tripulantes del barco y 2 pasajeros, optan por la manifestar la lealtad al gobierno democrático, regresando a las zonas controladas por la República en las siguientes semanas. Sus familias vivirán la brutal represión franquista, que procede al encarcelamiento sistemático de algunos de quienes compartían su cariño con los responsables de esta extraordinaria fuga, que logró gran fama en los primeros años de la guerra civil (46).

En junio de 1937 Nicolás se encuentra ya en Valencia, llegado tras la travesía entre Dakar y Francia junto a varios integrantes de los deportados y fugados. Forma parte junto con Manuel Prieto y Carlos Pestana de la Comisión Pro Casa de Canarias, que abrirá sus puertas en la capital catalana, y participa de la defensa del gobierno republicano y sus ideales, siendo vocal de la Agrupación Socialista de Canarias en Barcelona (47).

Es probablemente en Valencia donde recibe la devastadora noticia del fallecimiento de su esposa a finales de noviembre de 1937, dejando a sus hijos Nicolás y Carmen a cargo de familiares. La esquela publicada en la prensa isleña menciona lacónicamente que Mingorance está “ausente” (48).

La guerra desarrolla su terror y Nicolás Mingorance acaba abandonando España junto con tantos otros miles de refugiados republicanos que huyen del terror fascista. Acaba habitando uno de los campamentos que agrupaban a miles de personas en el sur de Francia hasta que el Winnipeg, conocido como el barco de la esperanza, hace su presencia en el puerto de Trompelup-Pauila.

Este buque rescató de su exilio a unos 2000 republicanos y está estrechamente ligado al poeta chileno Pablo Neruda. Entre abril y agosto de 1934 el poeta y su compatriota Delia del Carril revisaron cada expediente de persona que solicitaba ocupar una plaza en el Winnipeg, confesando Pablo que le fue “imposible rechazar solicitud alguna”. El 19 de agosto parten desde la costa francesa y en treinta días llegaron a Chile en donde recuperarían la libertad y la vida (49). Nicolás es un exiliado más en el continente americano, siendo su vida difícil de seguir desde ese momento, ojalá este artículo nos ayude a lograr un poco más de luz sobre el final de su existencia y esos duros años de distancia.

La generación que vivió en apenas unas décadas una vida entera de luchas, sueños y emociones nos dejó un legado olvidado, que siempre es bueno recuperar y recordar, atesorar para recuperar la memoria de lo que pudo ser y no fue, de quienes dieron todo por lograr un mundo mejor.

Apéndice documental y enlaces:

  1. https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2011/09/10/primera-requisitoria-contra-los-evadidos-del-sahara/

  2. González Pérez, Teresa. Alfabetismo y escolarización en Canarias. Tebeto: Anuario del Archivo Histórico Insular de Fuerteventura Nº9 1996 p. 328

  3. https://es.wikipedia.org/wiki/Real_Uni%C3%B3n_de_Tenerife

  4. La prensa : diario republicano: Año VIII Número 2405 - 1917 Diciembre 01 p 2

  5. La Gaceta de Tenerife : diario católico de información: Año VIII Número 2422 - 1918 junio 28 p 1

  6. El Progreso : diario republicano: Año XV Número 4517 - 1920 abril 20 p 2

  7. El Progreso : diario republicano: Año XVI Número 4867 - 1921 junio 10 p2

  8. El Progreso : diario republicano: Año XVII Número 4968 - 1921 octubre 4 p1

  9. La prensa : diario republicano: Año XII Número 3743 - 1921 Noviembre 20 p2

  10. El Progreso: diario republicano: Año XVII Número 5187 1922 junio 23 p2

  11. El Progreso : diario republicano: Año XVIII Número 5308 - 1922 noviembre 4 p2

  12. El Progreso : diario republicano: Año XVIII Número 5547 - 1923 agosto 23 p2

  13. El Progreso : diario republicano: Año XVIII Número 5569 - 1923 septiembre 18 P1

  14. El Progreso : diario republicano: Año XX Número 6015 - 1925 mayo 15 P2

  15. El Progreso : diario republicano: Año XXI Número 6474 - 1926 noviembre 8 P1

  16. El Progreso : diario republicano: Año XXII Número 6527 - 1927 enero 10 P1

  17. El Progreso: diario republicano: Año XXINº6362 1926 junio 28 p1

  18. El Progreso : diario republicano: Año XXII Número 6591 - 1927 marzo 26 P1

  19. La Gaceta de Tenerife : diario católico de información: Año XV Número 4249 - 1927 mayo 14 P2

  20. El Progreso : diario republicano: Año XXIII Número 6860 - 1928 febrero 11 P4

  21. El Progreso : diario republicano: Año XXIII Número 6867 - 1928 febrero 20 P2

  22. La Gaceta de Tenerife: diario católico de información: Año XVIII Número 4485 1928 marzo 1 p2

  23. La Gaceta de Tenerife : diario católico de información: Año 7372 Número - 1933 mayo 23 P8

  24. La Prensa : diario republicano: Año XXIV Número 9001 - 1933 Julio 14 P5

  25. Cabrera Acosta, M.A. La II República en las Canarias Occidentales. La Laguna. CCPC. 1991 P 368

  26. La prensa : diario republicano: Año XXIV Número 9022 - 1933 Agosto 08 p5

  27. La prensa : diario republicano: Año XXIV Número 9083 - 1933 Octubre 18 p8

  28. La prensa : diario republicano: Año XXIV Número 9107 - 1933 Noviembre 16 p2

  29. La Gaceta de Tenerife : diario católico de información: Año 7629 Número - 1934 abril 3 p8

  30. La Prensa : diario republicano: Año XXIV Número 9228 - 1934 Abril 10 p5

  31. La Prensa : diario republicano: Año XXIV Número 9247 - 1934 Mayo 02 p3

  32. La Prensa : diario republicano: Año XXIV Número 9338 - 1934 Septiembre 20 p3

  33. La Prensa : diario republicano: Año XXVI Número 9707 - 1935 Diciembre 04 P4

  34. La Gaceta de Tenerife : diario católico de información: Año 8383 Número - 1936 febrero 29 P3

  35. https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2015/07/21/trasladar-las-banderas-de-nelson/

  36. La Prensa : diario republicano: Año XXVI Número 9855 - 1936 Mayo 31 P1

  37. La Prensa : diario republicano: Año XXVI Número 9882 - 1936 Julio 02 P2

  38. https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2013/07/04/ciudadano-de-honor-alejandro-lerroux/

  39. García Luis, Ricardo. Crónica de vencidos. Ed. La Marea. 2003 P 195

  40. Idem p 196

  41. Hernández Hernández, José Manuel. Villa Cisneros 1937. La gran evasión de los antifascistas canarios. Le Canarien. (2018) p 38

  42. Hernández Hernández, José Manuel. Villa Cisneros 1937. La gran evasión de los antifascistas canarios. Le Canarien. (2018)

  43. Pérez García, Guadalupe (2002). La colonia penitenciaria de Villa Cisneros. Deportaciones y fugas durante la Segunda República, en Historia y Comunicación social, vol.7 p183

  44. Hernández Hernández, José Manuel. Villa Cisneros 1937. La gran evasión de los antifascistas canarios. Le Canarien. (2018)

  45. García Luis, Ricardo. Crónica de vencidos. Ed. La Marea. P 203

  46. Hernández Hernández, José Manuel. Villa Cisneros 1937. La gran evasión de los antifascistas canarios. Le Canarien. (2018)

  47. Idem p 230

  48. La prensa : diario republicano: Año XXVIII Número 10306 - 1937 Noviembre 23 P2

  49. Simón, Ada y Calle, Emilio. Los barcos del exilio. ed. Oberón. 2006

Foto de Nicolás Mingorance: Islas Raíces. Visiones insulares en la vanguardia de Canarias


domingo, 15 de noviembre de 2020

Un futuro perdido para África



Hoy toca mirar al continente africano, un crisol multicultural y lleno de riquezas naturales que exporta cada año decenas de miles de seres humanos que huyen de la miseria. 
En la década de los cincuenta, sesenta y setenta las antiguas colonias africanas dieron líderes cargados de sueños e ideales. Uno de los más conocidos, en ese momento, fue el presidente de Ghana, Kwame Nkrumah. Siendo joven emigró a Estados Unidos, donde logró formación como psicólogo, sociólogo y economista, mientras vendía pescado en la calle y trabajaba de camarero.
Fue un activo defensor de la independencia de Ghana y logró la presidencia del país en 1960.
No fue un gobierno fácil, en una sociedad con un 80% de analfabetismo, una economía extremadamente dependiente, corrupción y escasas infraestructuras. Aún así, hasta el golpe de estado auspiciado por la antigua potencia colonial británica, logró pasar de 150.000 estudiantes anuales en la etapa colonial a 1.135.000 en 1965, con un sistema de educación pública y gratuita ejemplar. También Ghana en 1959 avanzó en la presencia de mujeres en la vida política y en los estudios universitarios, medidas que aquí solo se podían soñar.
Nkrumah decía en su libro "África debe unirse":
"Cuando se fueron y nos enfrentamos con la realidad total, como en Ghana, en los albores de nuestra independencia, quedó en evidencia de inmediato la miseria en que estaba el país después de largos años de gobierno colonial...más del 80% de nuestro pueblo era analfabeto y las escuelas existentes se alimentaban de papilla imperialista, desvinculadas por completo de nuestros fundamentos y nuestras necesidades. Los negocios y el comercio era controlados, dirigidos y, casi en su totalidad, llevados a cabo por europeos".
"Los colonialistas evitaron el desarrollo de nuestros países; del mismo modo, poco hicieron por ampliar nuestros horizontes intelectuales y sociales. Las razones que aducían como justificativo eran tan ofensivas para nosotros como la prohibición de disfrutar de sus conveniencias. Se sostenía que los africanos no valorarían el mejoramiento de las condiciones".
Líderes como Nkrumah, Patricio Lumumba en el Congo o Thomas Sankara en Burkina Faso compartían numerosas ideas sobre el futuro de sus países y también compartieron salvajes golpes militares promovidos por las antiguas potencias europeas. Sus países volvieron a la senda de la sumisión, la dependencia y la falta de servicios públicos, sin futuro, solo se les permitió ser simples productores de materias primas baratas en una geopolítica mundial norte y sur que se mantiene. Tal vez con estos líderes al frente de sus países, haciendo políticas propias en beneficio de sus comunidades, hoy no se verían cayucos por las aguas Canarias. Quizás toca que Europa y el resto de potencias pidan perdón y actúen de verdad ante un genocidio lento que han estado sembrando durante años.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Bohemia Pulido la poetisa oculta



La memoria coloca en el recuerdo lo que no debe ser olvidado o lo que se quiso ocultar. 
En un día en el que se celebra que una de las grandes potencias del planeta tenga una mujer como vicepresidenta, por primera vez en más de doscientos años, conviene repasar mujeres mucho más cercanas, ocultas por una historia casi siempre contada por hombres y que insistentemente las invisibiliza. 
Gracias a la amiga Violeta Isabel pude poner rostro a Bohemia Pulido, poetisa nacida en Vallehermoso el 1 de febrero de 1897 y autora del primer libro de poesía escrito por una mujer en la Isla, que cumplirá un siglo en el año 2025.

Vi su rostro y su nombre en un foro de fotos antiguas de la tierra de mi padre y no pude evitar tirar de la hemeroteca histórica. Con apenas 23 años ya era una habitual de los recitales poéticos gomeros, con un estilo, una sensibilidad y una emoción que la hizo merecedora de reconocimientos públicos. Entre 1919 y 1937 su nombre sale en diversas ocasiones en los periódicos La Prensa, El Progreso y La Gaceta de Tenerife. Su poesía, llena de referencias al paisaje de La Gomera, le generó cierta fama en el panorama poético insular, aunque como mujer esté en la parte oscura y desconocida de la cultura isleña. 
Más información:

domingo, 18 de octubre de 2020

Memoria frente a la desmemoria

Leyendo el libro "La represión franquista en las Islas Canarias" de José Francisco López puedo ponerle cara a familiares que sufrieron la brutal represión homicida que los neofranquistas quieren borrar de la memoria colectiva. El repaso es terrible:


1️⃣ Pablo Ascanio Armas. Fundador junto a su hermano de la Federación Obrera de Hermigua. Militante del PSOE. Desaparecido, posiblemente lanzado al mar, en 1937.


2️⃣
Fernando Ascanio Armas. También militante socialista, condenado a seis años de prisión por los sucesos de Hermigua y su activismo sindical, de los que cumple tres gracias a la amnistía de 1936.
Miembro de la Candidatura Obrera y Campesina de Frente Único por La Palma en las elecciones generales de 1933, sin resultar elegido, esta candidatura obtiene la mayoría en Hermigua, Vallehermoso y algunos pueblos de la isla de La Palma. Asesinado junto a su hermano, fue sacado y desaparecido de Fyffes el 27 de enero de 1937, junto con otros doce republicanos.


3️⃣
Amelia Ascanio Moreno, militante del PCE de Vallehermoso. Sufrió años de cárcel y exilio. Su marido fue fusilado en Madrid.


4️⃣
Guillermo Ascanio Moreno. Activista desde su etapa juvenil, colaborando con diversos medios de comunicación desde los que realizó una dura crítica al caciquismo insular. Miembro del PCE y Comandante en la defensa del Madrid republicano. Asesinado en 1941 a manos de los franquistas.



5️⃣
Juan Pedro Ascanio García. Militante del PCE. Preso en Tenerife entre 1936 y 1939, deportado a un batallón de castigo y fugado. Pasó por diversos campos de concentración hasta 1941 y permaneció exiliado hasta la década de los sesenta.



6️⃣ Blanca Ascanio Moreno, militante comunista. Presa en diversas cárceles de mujeres por sus ideales y exiliada.

domingo, 12 de abril de 2020

Gabriel Mejías Fragoso otro hijo de la generación gomera del Altavoz



Solo dos gomeros formaban parte del enorme listado de nombres del memorial que se realizó en el cementerio del Este de Madrid en recuerdo de los más de tres mil fusilados por el franquismo en ese lugar, Gabriel Mejías, de Agulo, y su cuñado Guillermo Ascanio, de Vallehermoso.
La existencia de ambos quedó marcada por un proceso intenso de toma de conciencia política y social que se vivió en el Norte de La Gomera en la década de los años treinta. En este momento histórico cristalizó toda una generación de jóvenes de la pequeña burguesía insular que plasmaron sus pensamientos y sus inquietudes en la Agrupación Juvenil Gomera y su medio de expresión, El Altavoz. Este medio se edita en papel entre 1930 y 1931, manifestando con sátira y fuerza la visión de una Isla que sufría con dureza los efectos de la crisis del 29, la decadencia política del final de la dictadura de Primo de Rivera y una realidad económica centrada en las mermadas exportaciones plataneras (1).
Gabriel nace en la localidad de Agulo el 24 de octubre de 1905, en el seno de una familia de la pequeña burguesía local que le permite realizar estudios fuera de la Isla, culminando la licenciatura de Farmacia en la Facultad de Medicina de Madrid en los últimos años de la década de los veinte, tal como se plasma en una breve crónica de sociedad de La Gaceta de Tenerife de 1927 (2).

En esos años permanece también en Tenerife, Isla en la que coincide con otros jóvenes gomeros con firmes convicciones sociales y alto valor intelectual, como el poeta Pedro García Cabrera, Ulises Herrera o Guillermo Ascanio. Uno de sus colaboradores, Juan Pedro Ascanio, explicó a los autores del libro El Fogueo que “al calor de la efervescencia estudiantil que se produjo en el periodo final de la Dictadura de Primo de Rivera, entre los estudiantes gomeros surgió la idea de la formación de una “Agrupación Juvenil Gomera” con la pretensión de contribuir al progreso de su isla natal y erradicar de ella los males de su aislamiento secular” (3).

En 1928, con sus estudios terminados, se instala en Tenerife, en donde pone en marcha en el barrio lagunero de Taco una industria destinada al envasado de la popular bebida Orange Crush (4). Un año después abre una farmacia en el número 89 de la santacrucera Rambla Pulido, que será también un centro de parte de la actividad política de la izquierda en la isla en la primera mitad de la siguiente década (5).
Su sobrino Eladio Méndez Ascanio recuerda en el libro “Guillermo Ascanio Comandante del Batallón Canarias” como con siete años fue a Tenerife a recibir tratamiento médico contra la anemia. Visitó la farmacia, que era conocida como farmacia Eladio, indicando que Gabriel y su compañera residían en el piso superior y que en el kiosko la Paz participaba en amplias tertulias con su cuñado Guillermo (6)

En Tenerife la comunidad gomera de jóvenes, unidos por unas mismas convicciones y una visión similar de la realidad toma forma en El Altavoz, medio de corto recorrido, pero que no fue olvidado en los momentos de la represión. Su primer número, el 10 de agosto de 1930, dedica un intenso editorial en el que se plasman sus críticas al caciquismo y definen ideas estrechamente vinculadas al socialismo y a la defensa de un sindicalismo independiente (7).


En esos mismos años se casa con Amelia Ascanio Moreno, hermana de su compañero de lucha y militancia en El Altavoz, Guillermo Ascanio, y de la maestra Blanca Ascanio. Con su compañera tiene un hijo, que morirá a los pocos meses de nacer, justo un día antes de la proclamación de la Segunda República (8).
Gabriel Megías no detiene su actividad en su desarrollo personal, educativo y profesional, animado por la efervescencia política del momento forma parte activa de la Unión General de Trabajadores y del PSOE en Santa Cruz de Tenerife. Los días 12, 13 y 14 de noviembre de 1931 participa como vocal de la agrupación socialista de la capital tinerfeña en el Congreso Regional de la UGT, celebrado en el Hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria, al que asistieron más de 120 delegados (9).
Desde finales de 1931 su compañero Pedro García Cabrera dirige un nuevo medio escrito, El Socialista. En febrero de 1932, durante el I Congreso Insular de Agrupaciones Socialistas (10), es designado Presidente de la Agrupación de Jurados Mixtos, visitando el 9 de marzo de ese mismo año la villa de Güímar en compañía del diputado socialista por Badajoz, Francisco Núñez, García Cabrera y el presidente del Comité de Agrupaciones Socialistas, Augusto Cuevas Pinto (11).
El 21 de marzo de 1932 se celebra un Consejo de Guerra contra Bernardino Afonso y Juan Pedro Ascanio, que también fue colaborador en El Altavoz y uno de los fundadores del PCE en Tenerife, siendo aprobada la sentencia en abril del mismo año, en la que se les condena a un año de “prisión correccional, con accesorias, como autores de un delito de Injurias al Instituto de la Guardia Civil” (12). Afortunadamente los reclusos no cumplen la condena completa y en septiembre de 1932 la prensa recoge el decreto del Ministerio de la Guerra por el que se concede la libertad provisional a propuesta de la Junta de disciplina de la Prisión provincial de Santa Cruz de Tenerife (13). Gabriel Mejías, tal como publica la prensa de la época, se ofrece a darle trabajo a los penados en caso de que se les conceda la libertad provisional (14).
A pesar de residir en la capital tinerfeña en este periodo, Mejías no abandona su vínculo con La Gomera. En septiembre de 1932, junto con otro de los fundadores de El Altavoz, Ulises Herrera, mantiene un encuentro con el Gobernador Civil para abordar la situación que vivía la Isla, en especial por parte de las federaciones obreras (15). La situación en La Gomera era de creciente conflictividad y social, con paros obreros vinculados a la ausencia de obras fundamentales para la isla, como las carreteras. La visita al Gobernador Civil se repite, con similares protagonistas, en agosto de 1933, donde en representación de las federaciones obreras afectas a la UGT se preocupan por las obras de la carretera que unía San Sebastián con Vallehermoso (16)


La tensión social seguirá creciendo, hasta detonar en los graves incidentes denominados popularmente como “sucesos de Hermigua”, el 22 de marzo de 1933, donde tras una huelga se producen enfrentamientos entre obreros y guardias civiles que acaban con dos miembros de las fuerzas armadas y un sindicalista muerto, siendo detenidas treinta y cinco personas a consecuencia de la represión desatada, uno de ellos será el mencionado Ulises Herrera (17).
Gabriel Mejías forma parte del Comité Propresos de Hermigua, dentro de la Asamblea Socialista de Santa Cruz, ocupando el cargo de tesorero y siendo su farmacia un punto de recaudación de los fondos para los represaliados y sus familiares. En la prensa el comité realizará llamamientos para “invitar a todos los ciudadanos y simpatizantes con la causa liberal y democrática a que acudan con frecuencia a visitar a nuestros hermanos desvalidos, llevándoles palabras de aliento y consuelo, que es pan de los espíritus, y prueba más justificada de que no están solos” (18).
Mientras su actividad política y sindical se incrementa, Mejías también tiene tiempo para formar parte de otro de los espacios de mayor fobia para el régimen que se conformará a partir de 1936. Ingresa en la masonería, integrándose en la logia Añaza 270 entre 1932 y 1936 (19).
Entre 1934 y 1935 Gabriel Mejías realiza varios viajes con destino Madrid, vinculados a su papel político. En abril de 1934 lo hará con su compañera Amelia, en septiembre de 1935 lo hace también con su cuñado, Guillermo Ascanio, y su suegra, Elina Moreno, a bordo del vapor Villa de Madrid, quedándose desde ese momento en la capital española, ya que en la prensa se refleja el traspaso de su farmacia en los primeros meses de 1936 (20)(21).

En Madrid, Gabriel Mejías y su familia vivirán con intensidad la campaña del Frente Popular, los días del golpe del verano de 1936 y la posterior guerra. Sigue siendo un miembro activo del mundo político, formando parte en representación del Frente Popular de la nueva junta del Colegio de Farmacéuticos en agosto de 1936 (22). Su compañera y su cuñado Guillermo se integran activamente en las labores de defensa de la capital republicana frente a las tropas fascistas. Amelia Ascanio es acusada en el juicio desarrollado tras la toma de Madrid por las tropas franquistas. Se señala en el proceso que siendo “de filiación comunista se significó todo el tiempo por su propaganda revolucionaria amenazando e insultando a personas de orden y a la Causa Nacional, regocijándose de los excesos cometidos, frecuentando y siendo dirigente de un Cuerpo Comunista, sito en la calle de O´Donell, habitando en unión de su esposo un piso de un aviador Nacional no obstante la oposición del Portero y en ocasión de la revuelta comunista intentó formar una lista de vecinos derechistas”, por la que se la condena a 20 años de reclusión mayor (23).


La represión también cae sobre Gabriel Mejías, que es detenido junto con sus familiares en los primeros días tras la victoria franquista. Su nieto relató en un blog los siguientes recuerdos familiares de esos días: “Desafortunadamente mi abuelo materno Comandante Gabriel Megías (sic) Fragoso tuvo la oportunidad de salir hacia Francia pero decidió quedarse en Madrid a luchar”... “él buscó asilo en la embajada de Mejico (sic) pero fue tomado preso y fusilado. Mi pobre abuela Amelia Ascanio, siendo una persona humilde de Vallehermoso, La Gomera, la metieron presa y purgó 5 años de prisión por el simple hecho de ser su esposa” (24).
Tal como relata Pedro Medina Sanabria, en el rápido proceso por el que fue asesinado se realizó una consulta el 12 de abril de 1939 a Juan Barceló, Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Vallehermoso, que comenta que “en el tiempo que residió en este pueblo observó buena conducta en su vida privada y mala conducta en su vida social. Era de ideas comunistas, siendo dirigente de las ideas marxistas en esta localidad; hacía activa propaganda entre estos vecinos de dichas ideas; al iniciarse el Glorioso Movimiento Nacional se encontraba residiendo en Madrid, ignorándose la actitud que tomó con respecto a él. Está considerado como elemento muy destacado y peligroso” (25).
Entre abril y diciembre de 1939 Gabriel permanece encarcelado, hasta que el día 4 de diciembre es trasladado junto a veintidós presos más a las tapias del cementerio del Este de Madrid, donde es asesinado (26). Su compañera Amelia permanecerá presa con su hijo de tres años, con el que posteriormente emigrará a Venezuela en el año 1944, en donde se refugiará junto a su hermana Blanca (27).

Un episodio final de la represión será la publicación en el Boletín Oficial del Estado del embargo de los bienes y de una sanción de 50.000 pesetas sobre los herederos de Gabriel, afectando a la propiedad de una farmacia ubicada en la madrileña calle de Alcalá nº 104, curiosamente esta publicación coincide con el momento en el que su mujer y su hijo abandonaron el país rumbo a un largo exilio (28).

En sus 34 años de vida Gabriel fue un claro ejemplo de una generación comprometida que vivió varias vidas en una sola. Del equipo del Altavoz todos sufrieron prisión y la más brutal represión, siendo Guillermo y Gabriel los dos únicos gomeros que compartieron suerte en las tapias de la muerte del cementerio de Madrid, memoria que ahora algunos quieren borrar.


Bibliografía, archivos documentales y webgrafíaBibliografía, archivos documentales y webgrafía

  1. Reyes García, Ignacio. Estudio preliminar. La razón comunista. Santa Cruz de Tenerife. 2006. P. 20.
  2. La Gaceta de Tenerife : diario católico de información: Año XV Número 4139 - 1927 enero 4 P2
  3. García Luis, R. y Torres Vera.M. (1986). Vallehermoso “El Fogueo”. La Laguna. Ed. Amilcar Cabral, P.39.
  4. El Progreso : diario republicano: Año XXV Número 7348 - 1929 septiembre 17 p1
  5. VV.AA. Guillermo Ascanio Comandante del Batallón Canarias. Santa Cruz de Tenerife. 2007. P.p. 22-23.
  6. Reyes García, Ignacio. Estudio preliminar. La razón comunista. Santa Cruz de Tenerife. 2006. P.19-20.
  7. La prensa : diario republicano: Año XXI Número 4559 - 1931 Abril 14 P3
  8. Suárez Bosa, Miguel. El movimiento obrero en las Canarias Orientales. Cuadernos Canarios de Ciencias Sociales. Madrid. 1990. P.p: 107-108.
  9. Brito, Oswaldo. Historia del Movimiento Obrero Canario. Madrid. 1980. P.p. 256-257.
  10. La prensa : diario republicano: Año XXII Número 6672 - 1932 Marzo 16 p2.
  11. La Gaceta de Tenerife. 7 de abril de 1932. p.10
  12. Ascanio Gómez, Rubens. Aproximación a la figura de Juan Pedro Ascanio. http://latadelgofio.blogspot.com/2017/11/aproximacion-la-figura-de-juan-pedro.html
  13. La prensa : diario republicano: Año XXII Número 6756 - 1932 Junio 23 P6.
  14. La Gaceta de Tenerife : diario católico de información: Año 7179 Número - 1932 septiembre 18 p7.
  15. La prensa : diario republicano: Año XXIV Número 9034 - 1933 Agosto 22 P3.
  16. Cabrera Acosta, M.A. (1991). La II República en las Canarias Occidentales. La Laguna. CCPC. P.399.
  17. Idem. Pp 402-403.
  18. Paz Sánchez, Manuel de. Historia de la francmasonería en Canarias (1739-1936). Tomo 2. Santa Cruz de Tenerife. 2008. P.399.
  19. La prensa : diario republicano: Año XXIV Número 9221 - 1934 Abril 01 p1.
  20. La prensa : diario republicano: Año XXV Número 9631 - 1935 Septiembre 05 p3.
  21. La Libertad: La Libertad - Año XVIII Número 5101 - 1936 agosto 5 (05/08/1936) P7.
  22. 44 fotos de cómo los republicanos españoles fueron humillados por Francia en las arenas de sus campos de concentración: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 116: http://todoslosrostros.blogspot.com/2015/04/44-fotos-de-como-los-republicanos.html
  23. Medina Sanabria, Pedro. Gabriel Mejías Fragoso, elemento muy destacado y peligroso: https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2017/11/11/gabriel-mejias-fragoso-elemento-muy-destacado-y-peligroso/
  24. https://www.madrid.es/UnidadWeb/Contenidos/Navegaciones/Memoria_Historica/Memoria_HIstorica/ListFusPosguerra(CronologYAlfabetico).pdf
  25. Ascanio Gómez, Rubens. Blanca Ascanio Moreno, la condena de una maestra comprometida. La Prensa de El Día. 10 de marzo de 2019 P.3.