Qué cruel ha sido el olvido con Mercedes Pinto. Una de las figuras más luminosas del siglo XX, una lagunera nacida en 1883 y que rompió los estrechos moldes de la sociedad, la religión y el patriarcado. Este año se cumplirán cincuenta años de su muerte. Hoy los reconocimientos en Canarias van de una Avenida en La Orotava, una calle en Santa Cruz, un centro educativo en la misma capital y un barco de Armas bautizado con su nombre. En La Laguna el mural urbano de la calle Heraclio Sánchez y una propuesta en el Consejo de la Mujer son, de momento, los únicos rastros públicos. En el año 1997, la Intendencia Municipal de Montevideo denominó "Mercedes Pinto" una calle del barrio Sayago. Su corazón se paró en Ciudad de México el 21 de octubre de 1976. Había vivido más de medio siglo en el exilio, admirada por miles y vetada en su propia tierra, a la que nunca olvidó y supo definir. Un poema que Pablo Neruda le dedicó, la recuerda en la lápida del cementerio, dejando una descripció...
Un año más llega el día del libro y a algunos la memoria y la historia se nos pone a caminar. Canarias, en estos días con ofertas y ferias del libro, fue hace no tanto un territorio donde el franquismo aplicó la depuración masiva de bibliotecas y la quema de libros “peligrosos”, siguiendo el ejemplo que sus amigos alemanes habían aplicado desde 1933. Los testimonios de estos sucesos son numerosos en investigaciones y archivos. La imagen que uso como cabecera trata de recrear lo sucedido en octubre de 1936, cuando se saqueó y quemó buena parte de la biblioteca familiar y los archivos personales del diputado republicano, Luis Rodríguez Figueroa, al lado de la iglesia de La Concepción en La Laguna. Como indica la investigadora Ana Martínez Rus, apenas quince días después del golpe militar el periódico falangista ¡Arriba España!, impreso en Pamplona, incitaba a la destrucción de libros: “¡Camarada! Tienes obligación de perseguir al judaísmo, a la masonería, al marxismo y al separatismo. ...