En junio de 1930 una joven estudiante de magisterio, la palmera Acerina Pestana Lorenzo, presidía la carroza promovida por la Sociedad la Investigadora de Santa Cruz de La Palma (1). Poco podía imaginar que poco más de seis años después ella sería una maestra prisionera más, como otras, detenida por sus ideales. Ella formaba parte de la primera generación de canarios y canarias que había podido recobrar el uso de los antiguos nombres precoloniales, varios siglos después de que quedaran en un olvido obligado. Su padre, el brillante estudioso del pasado isleño y masón, Antonio Pestana Rodríguez y su madre la maestra María Antonia Lorenzo Díaz, sin duda influyeron en su libertad de sus ideas y en su sensibilidad social. Los ideales y el propio origen del nombre de su hija pequeña quedan patentes en un artículo del periódico Germinal. El medio describe una excursión del Partido Republicano al Roque de Los Muchachos, donde, a instancia de Antonio, se colocó una placa dedicada a Tanausú y...
Desde finales de julio de 1936 toda Canarias quedó bajo control de las tropas franquistas. La comunicación telegráfica con los territorios bajo control republicano quedó cortada. Las cartas que entraban o salían de las Islas estaban bajo una estricta censura militar. La prensa quedó sometida a un control absoluto y muchos periodistas habían sido detenidos. Más de cuatro mil miembros activos de las organizaciones políticas y sindicales sufrieron en sus carnes las formas más directas y crueles de la represión, pero nadie quedó al margen de un sistema donde la libertad y los derechos desaparecieron. Las informaciones sobre el Archipiélago llegaban a los medios republicanos a cuenta gotas. Normalmente las fuentes principales fueron personas que lograron evadirse del control franquista. La imagen principal que ilustra este artículo muestra a un grupo de evadidos en el pesquero Tenerife. en el centro, con pantalones claros, el anarquista Antonio Vidal, con una de las pistolas que les faci...