Desde finales de julio de 1936 toda Canarias quedó bajo control de las tropas franquistas. La comunicación telegráfica con los territorios bajo control republicano quedó cortada. Las cartas que entraban o salían de las Islas estaban bajo una estricta censura militar. La prensa quedó sometida a un control absoluto y muchos periodistas habían sido detenidos. Más de cuatro mil miembros activos de las organizaciones políticas y sindicales sufrieron en sus carnes las formas más directas y crueles de la represión, pero nadie quedó al margen de un sistema donde la libertad y los derechos desaparecieron. Las informaciones sobre el Archipiélago llegaban a los medios republicanos a cuenta gotas. Normalmente las fuentes principales fueron personas que lograron evadirse del control franquista. La imagen principal que ilustra este artículo muestra a un grupo de evadidos en el pesquero Tenerife. en el centro, con pantalones claros, el anarquista Antonio Vidal, con una de las pistolas que les faci...
Antonio Ojeda Medina habría recobrado la libertad tras dos años en las prisiones franquistas. Al volver a casa le impactó el aspecto de compañera, Lucía Pérez Rodríguez. Esquelética, con apenas 41 kilos de peso, había sufrido el no saber qué pasaría con su marido, sabiendo de las desapariciones y asesinatos de tantos compañeros de profesión, que como ellos militaban en la Federación de Trabajadores de la Enseñanza, ligada a la UGT. Era una sociedad muy distinta a la que dejó, más miserable, llena de miedo, donde viejas amistades se rompían por las ideas de unos y otros. Lucía también había sido penalizada, impidiéndole durante un tiempo para dar clases, casi sin dinero y con uno de sus hijos enfermo de “cólera infantil” (1). El maestro Antonio Ojeda había nacido en 1902 en el caserío de La Lechucilla, en el municipio de San Mateo de la isla de Gran Canaria (2). Su compañera, Lucía, nació en la misma isla en 1910 (3). Ambos habían estudiado Magisterio. El joven Ojeda había finalizado s...