Antonio Ojeda Medina habría recobrado la libertad tras dos años en las prisiones franquistas. Al volver a casa le impactó el aspecto de compañera, Lucía Pérez Rodríguez. Esquelética, con apenas 41 kilos de peso, había sufrido el no saber qué pasaría con su marido, sabiendo de las desapariciones y asesinatos de tantos compañeros de profesión, que como ellos militaban en la Federación de Trabajadores de la Enseñanza, ligada a la UGT. Era una sociedad muy distinta a la que dejó, más miserable, llena de miedo, donde viejas amistades se rompían por las ideas de unos y otros. Lucía también había sido penalizada, impidiéndole durante un tiempo para dar clases, casi sin dinero y con uno de sus hijos enfermo de “cólera infantil” (1). El maestro Antonio Ojeda había nacido en 1902 en el caserío de La Lechucilla, en el municipio de San Mateo de la isla de Gran Canaria (2). Su compañera, Lucía, nació en la misma isla en 1910 (3). Ambos habían estudiado Magisterio. El joven Ojeda había finalizado s...
A pesar de lo que algunos creen y repiten, el franquismo no fue un régimen contra la izquierda más avanzada y los que defendían la independencia de sus territorios. La violencia y la persecución fue contra todo lo que oliera a avanzado, a laico, a científico, a democracia y libertad. La persecución cruel y ensañada en los últimos días de vida de Bernardo Chevilly Hernández, es un ejemplo de ello. No le perdonaron haber sido masón y su papel en los primeros días de la proclamación de la República, ni aunque uno de sus hijos muriera movilizado por los franquistas, ni aunque apagara sus ideales para congraciarse con el nuevo régimen. Bernardo, definido por su nieto como "combativo republicano, poeta e intelectual”, había nacido en 1871 en Santa Cruz de Tenerife. Su familia había llegado desde tierras aragonesas y formó parte de esa pequeña burguesía ilustrada que floreció en la capital tinerfeña al calor de la exportación y de la actividad portuaria (1). En esa ciudad fraguó un movi...