Hay historias que parecen perseguir a los que hemos nacido en Canarias. El otro día me encontré con una anécdota que implicaba a Amelia Ascanio Moreno, prima de mi abuelo, que vivió con intensidad la Guerra Civil. Había nacido en Vallehermoso, La Gomera, en 1903. En su familia arraigaron pronto los ideales republicanos, en un lugar donde el caciquismo galopaba sin control, en un hogar de la burguesía local, donde los libros y la educación eran un valor que se quería lograr, tanto para los hombres como las mujeres. Ella, igual que sus hermanos Guillermo y Blanca, formó parte de la ebullición de ideales que trajo la República. A finales de la década de los veinte se casó con el farmacéutico Gabriel Mejías Fragoso, uno de los fundadores del periódico de la juventud, Altavoz. Junto a él vivió en Santa Cruz de Tenerife primero, en su farmacia de la Rambla Pulido que fue centro de ideas y tertulias. Más tarde, en 1935, junto a su hermano y su madre, se trasladaron a Madrid. En esos años ya f...
Quizás en los últimos instantes de vida de José Carlos Schwartz recordó este día de homenaje, además de a su compañera de vida y a sus cinco hijos. Apenas siete meses antes, en la tarde del 22 de marzo de 1936, el último alcalde republicano de Santa Cruz de Tenerife, había recibido un emocionante homenaje. El acto, organizado por el concejal y poeta, Pedro García Cabrera, se desarrolló en la plaza de Toros de Santa Cruz, que se había llenado con una amplia representación de militantes y activistas de las organizaciones obreras y republicanas de Tenerife. Ese día manifestó que “ la emoción que le producía la grandiosidad del homenaje le iba a impedir expresar todo lo que quería decir a su pueblo. Refiriéndose a ciertos ataques y ame nazas anónimas, aseguró que no le intimidaban ni le impedirían luchar con entusiasmo, como hasta ahora”. Sus palabras fueron aplaudidas con entusiasmo, en especial cuando aseguró que “cuando existen leyes que oprimen y coartan el desenvolvimiento de un pueb...