Hubo quienes quisieron liberar a Canarias del franquismo al inicio de la dictadura. Eran militantes, muchos de ellos anarquistas, que habían logrado escapar de las Islas o a los que el golpe les coincidió en las ciudades continentales. El cinco de agosto de 1936 algunos medios en el Madrid que había logrado impedir el paso de los fascistas se hacían eco de la constitución de un grupo de canarios que pretendían convocar a “todos los elementos antifascistas de las Islas Canarias al objeto de constituir una milicia”. La sede del Cabildo de Tenerife en Madrid fue el lugar escogido para reclutar a los paisanos, entre sus objetivos “marchar a aquellas Islas para reprimir el movimiento” (1). En Barcelona se produjo el mismo proceso pocos días después. En el Mundo Obrero se publicó un breve manifiesto en el que se afirmaba que “nosotros, los canarios residentes en Barcelona, estamos organizando una columna que saldrá para combatir el fascismo”. Su objetivo era claro, “liberar aquellas hermos...