Las dictaduras avanzan poco a poco, señalando a sus adversarios sin prisa. En ocasiones son grupos sociales o étnicos con los que poco o nada te une, pero poco a poco, las ondas del odio y el miedo alcanzan a toda la población de una manera u otra. Como expresó en un famoso sermón el pastor luteramo alemán, Martin Niemöller, poco antes de su detención a manos de los nazis, “ahora me llevan a mi, pero ya es tarde”. Hoy quiero contra la historia de uno de esas personas que a priori parecía no tener nada que temer del golpe militar. Nicolás Cabrera González. Había nacido en Santa Cruz de Tenerife el 8 de abril de 1902, estaba casado y era un próspero agente de aduanas de la capital. Es cierto que, como muchos jóvenes de la burguesía ilustrada chicharrera de su generación, había pertenecido al Partido Republicano Tinerfeño. En junio de 1933 fue elegido para formar parte de la junta de distrito de dicho partido en la zona del Teatro Guimerà. La junta estaba conformada por Alejandro Padró...