En junio de 1930 una joven estudiante de magisterio, la palmera Acerina Pestana Lorenzo, presidía la carroza promovida por la Sociedad la Investigadora de Santa Cruz de La Palma (1). Poco podía imaginar que poco más de seis años después ella sería una maestra prisionera más, como otras, detenida por sus ideales. Ella formaba parte de la primera generación de canarios y canarias que había podido recobrar el uso de los antiguos nombres precoloniales, varios siglos después de que quedaran en un olvido obligado. Su padre, el brillante estudioso del pasado isleño y masón, Antonio Pestana Rodríguez y su madre la maestra María Antonia Lorenzo Díaz, sin duda influyeron en su libertad de sus ideas y en su sensibilidad social. Los ideales y el propio origen del nombre de su hija pequeña quedan patentes en un artículo del periódico Germinal. El medio describe una excursión del Partido Republicano al Roque de Los Muchachos, donde, a instancia de Antonio, se colocó una placa dedicada a Tanausú y...