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Acerina Pestana y Anacleto Adan, dos maestros prisioneros por sus ideales



En junio de 1930 una joven estudiante de magisterio, la palmera Acerina Pestana Lorenzo, presidía la carroza promovida por la Sociedad la Investigadora de Santa Cruz de La Palma (1). Poco podía imaginar que poco más de seis años después ella sería una maestra prisionera más, como otras, detenida por sus ideales.

Ella formaba parte de la primera generación de canarios y canarias que había podido recobrar el uso de los antiguos nombres precoloniales, varios siglos después de que quedaran en un olvido obligado. Su padre, el brillante estudioso del pasado isleño y masón, Antonio Pestana Rodríguez y su madre la maestra María Antonia Lorenzo Díaz, sin duda influyeron en su libertad de sus ideas y en su sensibilidad social.

Los ideales y el propio origen del nombre de su hija pequeña quedan patentes en un artículo del periódico Germinal. El medio describe una excursión del Partido Republicano al Roque de Los Muchachos, donde, a instancia de Antonio, se colocó una placa dedicada a Tanausú y otra, “de mármol blanco como aquella también, con los emblemas de los grandiosos principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad tallados y entrelazados”. Además, Pestana dio un sonoro “viva el progreso” que “... resonaron en las concavidades de los lugares abruptos que repitieron un día el ronco son del caracol guerrero de los valientes aborígenes” (2). Que su hija llevara el nombre que la leyenda popular daba a la esposa del valiente guerrero auarita muy probablemente parte del mismo sentimiento de apego a una herencia de lucha y de ansia por la libertad, que florecía en las islas apenas seis años después de la independencia de Cuba.

La joven Acerina, nacida en septiembre de 1910, convivió con un entorno ilustrado, con espacios como la Cosmológica, de la que su padre había sido un activo impulsor. Siendo una de las que recibió un diploma durante las fiestas de mayo de la capital palmera, dedicado “a las alumnas premiadas en un concurso abierto para esta fiesta” (3). Entre 1927 y 1930 participó activamente en las carrozas y actividades de esta festividad palmera, siendo nombrada en varios artículos donde se describen las celebraciones.

En los prolegómenos de la II República ya era una de las activas estudiantes de magisterio. En febrero de 1931 formó parte de las delegaciones que acudieron a Las Palmas de Gran Canaria para organizar el Congreso de Estudiantes canarios, en una delegación de compañeras de la escuela de Magisterio en la que estaban también Teresa Quintana Guerra, Ana Padrón Hernández, María García del Rosario, Dolores Argüello, Carmen Jiménez Marrero, Rita León e Isabel Pérez (4).



En junio de 1931 ya se encontraba entre las maestras recién graduadas, con “brillantes notas”, regresando a su isla natal desde Gran Canaria, donde desarrolló sus estudios (5). Como tantos otros maestros y maestras vivió un tiempo lleno de emociones y el florecimiento de ideas nuevas, también en la educación. Una de las grandes batallas de esta generación será la de luchar contra el analfabetismo y favorecer una educación laica.

La maestra Pura R. Jordán, en las páginas de Obreros de la Cultura, resumió bien el debate que se abría en el ámbito educativo. Aseguraba que “el concepto de escuela única y laica, lleva consigo un deseo de saneamiento social y respeto a la conciencia del ciudadano futuro”. La activa maestra denunciaba la campaña de odio y alarmismo generada por las fuerzas conservadoras y la jerarquía religiosa contra los nuevos valores educativos, afirmando que el verdadero “sectarismo es imponer a rajatabla una doctrina hueca y antojadiza, llena de fábulas y fantasías” (6).

Miembros de FETE UGT en Canarias durante la II República

La campaña de medios católicos, como Gaceta de Tenerife, será feroz y constante entre 1931 y 1936. En huelgas, protestas y mítines de la derecha se afirmaba que “…sin religión, se bestializaría, como repetidamente se está demostrando, y defendemos la economía nacional, porque, al implantarse la escuela laica, el Estado tomará sobre sí nuevas y enormes atenciones” (7).

El destacado maestro y sindicalista tinerfeño, José Galán, que sería asesinado poco después del golpe militar, señalaba los tres principales enemigos de la nueva enseñanza, el fanatismo religioso, los monárquicos y el capital, este último, “sabe que con la educación del proletariado, recibe un golpe de muerte, ya que el analfabetismo ha sido el auxiliar mayor que ha tenido, para explotar al pobre esclavo del trabajo” (8).

La maestra palmera logró su primera plaza para ejercer en el verano de 1933 (9). Desarrollará sus funciones en la escuela de niñas del Norte de La Palma. Su labor logra garantizar uno de los mejores niveles de asistencia de alumnas de toda la isla, con 34 inscritas y 21 asistentes, existiendo altos índices de absentismo que alertaron a las autoridades educativas insulares. Esta situación llevó a promover medidas como la aplicación de “fuertes sanciones” a los padres, tutores o encargados que permitan las ausencias sin justificar de menores de entre 6 y 14 años (10).

En 1934 fue destinada a la isla de Gran Canaria (11), donde gestionará centros como la escuela de Tabaibal de Telde (12). En 1935 será el momento de su boda, será una ceremonia laica, en el juzgado de Breña Baja, contrajo matrimonio con el también maestro Anacleto Adán (13), nacido en Logroño, con el que compartirá vida, ideales y destino.

Asistentes a la asamblea de magisterio en Las Palmas, en abril de 1934

Anacleto formaba parte de la Asociación Provincial del Magisterio, siendo uno de los participantes y parte activa de la Asamblea de Maestros Nacionales desarrollada en la Escuela Normal de Magisterio de Las Palmas. Adan criticó la falta de respuesta a algunos de los problemas de su sector, donde consideró que “las dificultades surgidas se deben, primero, a la apatía de los gobernantes y segundo, a la burocracia administrativa” (14).

Un suceso marcará su futuro, la huelga general vivida en Telde en mayo de 1936. Ambos ejercían su labor educativa en el municipio, que desde el inicio de la II República había logrado poner en marcha 24 escuelas (15), como clara apuesta por la formación. El barrio con mayor número de obreros era el de Los Llanos, en este mismo municipio, que estaban ampliamente movilizados en el mes de mayo de ese año. En el Círculo Republicano se celebró un nutrido mitin al que asistieron personalidades como el diputado comunista. Eduardo Suárez. El alcalde local había ordenado que no se celebraran eventos que provocaran disturbios...y en pleno mitin las fuerzas de asalto ordenaron el fin del mismo. Como cuenta la crónica periodística, “en un coche descubierto, parado frente al Círculo Republicano, aguardaban ser conducidos al cuartelillo municipal la maestra nacional de Telde doña Acerina Pestana, su esposo, también maestro de Telde” (16), además de otros miembros de organizaciones obreras y políticas. Como contó Juan Rodríguez Betancor en el cincuenta aniversario del golpe, las presiones de la Federación Patronal de Agricultores Propietarios hicieron que el Gobernador Civil ordenara “al alcalde de Telde, que entonces era el republicano Juan Mayor Martín, que difundiera un bando en el que se declarase ilegal la huelga general” (17).

Con la llegada del 18 de julio de 1936 todo cambió. Los maestros y maestras que habían promovido una educación novedosa, laica y práctica, quedaron en el punto de mira central de la represión. Para las personas señaladas por sus simpatías obreras y sindicales el castigo fue incluso peor. En Telde militares y falangistas, muchos apoyados e instruidos por los grandes patrones agrícolas, dispararon contra los obreros concentrados en Los Llanos. Durante la tarde ya ocuparán los edificios institucionales y las principales vías, iniciándose el proceso de detenciones y desapariciones (18).




Acerina prestaba en ese momentos sus servicios en la escuela de Tabaibal, mientras que Anacleto lo hacía en la llamada Telde 6, ambos formaban parte de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT. Según el estudio de Olegario Negrín, 58 maestros y maestras de la Provincia de Las Palmas fueron detenidos en las primeras semanas. Acerina fue apresada el 24 de julio, su marido lo sería el 26. Ella permaneció como prisionera hasta el 5 de marzo de 1937, el permaneció en las cárceles franquistas hasta finales de 1939. Ninguno de los dos tuvo una acusación o juicio formal.

Tuvieron suerte de salir con vida, once maestros canarios fueron asesinados, la mayoría a través del cruel sistema de desapariciones extrajudiciales. Siete en la provincia de Santa Cruz y cuatro en la de Las Palmas (19). Anacleto había sido señalado por las autoridades franquistas como “comunista de acción”, permaneciendo en los penales de Gran Canaria y también en Fyffes, a donde fue enviado en septiembre de 1936 (20). Su papel militante hizo que su nombre esté en los listados de prisioneros propuestos para el canje de presos de 1938 (21). Por los relatos de la prensa sabemos que en los años posteriores destacó como jugador de ajedrez en la década de los cuarenta y cincuenta.

El franquismo se tomó la depuración de maestros y maestras como una tarea central, igual que la vuelta a los valores más tradicionalistas y recalcitrantes. Los medios conservadores no dudaban en afirmar desde mese antes que los planes de la República habían sido promovidos por la masonería, para que “el maestro piense como Kant” (22). Tras el golpe la influencia de la Alemania nazi se nota con afirmaciones como que la enseñanza laica, al igual que el auge del cine o la prensa avanzada, eran parte de una “conspiración mundial de los judíos”. De cara a la apertura de centros escolares en el curso 1936-1937 se iba a producir la apertura de las escuelas, “a la española; no la vuelta a la escuela rusa, marxista y revolucionaria de los "sin Dios", ni a la escuela laica, hipócrita pero eficazmente descristianizadora, de la masonería y de todas las Internacionales” (23). Además del cierre de numerosos espacios educativos por falta de maestros y maestras, detenidos o depurados, el principal aporte de este curso consistirá en solemnes ceremonias para reponer los crucifijos de los centros escolares, con abundante presencia de cargos militares, de falange, además de religiosos. Esta fue una de las misiones centrales ordenadas por las autoridades militares.

La prensa publicó la salida en libertad de Acerina en marzo de 1937 (24) Dos días más tarde regresaba a La Palma para recibir el apoyo y el cariño de sus familiares (25). Un año más tarde, su padre, señalado como masón y apartado de su isla natal, murió en Gran Canaria.


La maestra quedó apartada de su profesión por sus ideales, tuvo que esperar hasta 1952 para volver a ejercer. En ese año se resolvió su expediente de depuración (25). La dictadura sabía que no podía prescindir de un profesorado formado y cualificado, que tras años de persecución, suponían mucho más manso y manejable. La cobertura de los puestos menos atractivos para los afines al régimen, provoca que los destinos iniciales de los depurados sean zonas apartadas de los núcleos más poblados. En ese tiempo le tocará ejercer en Arrecife (26). Vive en una sociedad gris, de misas y procesiones, donde las ideas eran peligrosas y el recuerdo de momentos de activismo y militancia política, también. En 1964 falleció su hermana Amparo. La esquela nos ofrece pistas de la realidad familiar. Menciona a sus hermanos Domingo y Concepción. El primero, también acusado de masón, aparece como ausente, probablemente parte de la gran marea de emigrantes canarios a Venezuela (27).

La muerte de Acerina Pestana, ya viuda de Anacleto, fue en Las Palmas de Gran Canaria en el mes de noviembre de 1993 (28). Dejó el mundo con 83 años, en un siglo XX de cambios, ilusiones y pesadillas. Ojalá algún día sepamos algo más de sus experiencias y vivencias, que con suerte, sigan ocultas en algunas cartas o diarios de esta maestra apresada por sus ideales. No llegó a saber de las leyes de memoria, pero sí de la democracia que tanto costó recuperar.




Fuentes utilizadas

  1. Poggio Capote, M y Lorenzo Tena, A. (2017). Actas del I Congreso Internacional de la Bajada de la Virgen pp. 691-739

  2. Germinal. 1 de agosto de 1904 p3

  3. Gaceta de Tenerife. 23 de junio de 1928 p1

  4. Diario de Las Palmas. 10 de febrero de 1931 p1

  5. Diario de Avisos. 1 de junio de 1931 p2

  6. R. Jordán, Pura. Los tiempos cambian. Obreros de la Cultura. 1 de julio de 1931 p5

  7. Gaceta de Tenerife. 12 de julio de 1933 p12

  8. Galán, J. La Escuela Nacional y la reacción. Obreros de la Cultura. 15 de septiembre de 1933 p4

  9. Diario de Avisos. 1 de junio de 1933 p2

  10. Diario de Avisos. 21 de diciembre de 1933 p2

  11. Diario de Avisos. 9 de agosto de 1934 p2

  12. La Provincia. 14 de junio de 1935 p5

  13. Diario de Avisos. 6 de agosto de 1935 p2

  14. La Provincia 6 de abril de 1934 página 7 y página 12

  15. Entrevista a Juan Mayor Martín. Telde Actualidad. 1 de junio de 1988 p17

  16. La Provincia. 31 de mayo de 1936 p26

  17. La Provincia. 18 de julio de 1986 p27

  18. Idem

  19. Negrín Fajardo, O. (2012). El Magisterio de la Provincia de Las Palmas en torno a 1936. Relación de maestros ejercientes y listas de depurados por el franquismo (1936-1942). TEBETO. Anuario del Archivo Histórico Insular de Fuerteventura Nº 20. Puerto del Rosario pp. 125-181

  20. Medina Sanabria, J (2002). Isleta/Puerto de la Luz: Campos de concentración. Las Palmas de Gran Canaria p166-169

  21. Listados de la Cruz Roja española. Lista 1024 D.G. (solicitadas por la República): Propuestas de canje. Provincia De Tenerife. Fechada a 30 de septiembre de 1937.

  22. Gaceta de Tenerife. 21 de enero de 1936 p1

  23. Gaceta de Tenerife. 6 de agosto de 1936 p11

  24. La Provincia. 5 de marzo de 1937 p3

  25. Diario de Avisos. 8 de marzo de 1937 p4

  26. Boletín Oficial del Estado. 30 de junio de 1952 p2970

  27. La Provincia.2 de septiembre de 1952 p4

  28. El Eco de Canarias. 18 de marzo de 1934 p4

  29. La Provincia. 26 de noviembre de 1993 p71


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