El franquismo privilegió y benefició a quienes fueron sus instrumentos, aunque en ocasiones ni siendo cómplice del golpe te librabas de ser señalado y castigado por cualquier idea o amistad fuera del nuevo orden.
En una sociedad democrática los fascistas podían vivir, organizarse, mantener reuniones o editar medios de comunicación. En la dictadura que se implantó a partir del 18 de julio de 1936 solo era posible ser visible militando y actuando en base a los criterios de ese régimen. Una vez la maquinaria golpista de desató, pocos podían ponerle freno o modificar su forma de actuar.
Hoy toca hablar del teniente de la Guardia Civil, Pablo Sánchez Hernández, comandante del puesto de la Guardia Civil de La Laguna entre 1932 y 1936. Él fue el responsable de destituir al alcalde y concejales del Frente Popular de La Laguna. También fue el encargado de presidir el pleno municipal de la comisión gestora nombrada por los franquistas. Daba inicio a la gestión municipal de la dictadura. Afirma en el libro de actas que lo hizo, dando “cumplimiento a la orden recibida por el autorizante del señor coronel Comandante Militar accidental”.
Muchos de los concejales que destituía eran los mismos que solo tres meses antes firmaban una nota pública en la que, junto con representantes de la Universidad de La Laguna, profesorado del Instituto de Canarias y maestros, pedían que se mantuviera en su puesto a Pablo Sánchez, del que decían que “en todo momento supo atemperar sabiamente el mantenimiento del orden con el ejercicio de las más estrictas normas de justicia”.
Posiblemente se trata del guardia de más edad de la imagen, sentado en la primera fila. La foto, publicada hace tiempo en la página Fotos Antiguas de Tenerife, fue tomada en uno de los operativos contra los posibles responsables del atraco del tranvía en la zona de Gracia en 1934. Ese mismo año lo ascendieron a Teniente.
Pablo Sánchez había nacido en Aguilas, Murcia, en 1883. Estaba casado con Beatriz Gaitero. Como otros miembros de su cuerpo pasó sus primeros años de destino en destino. En 1904 fue enviado a Guadalajara y sabemos que en 1913 estaba en Piñana, provincia de Almería, donde permaneció durante varios años.
En 1933 ya había cumplido 25 años de servicio. En septiembre de 1932, ya como suboficial, estaba destinado a Las Palmas de Gran Canaria, y a final de ese año llegó a Tenerife. Tras su servicio de julio seguía en el punto de mira de los sectores más ultras. ¿Cómo era posible que un miembro de la Benemérita fuera defendido por rojos y masones?...el verano fue un tiempo de guerra y muerte. Pablo siguió ejerciendo durante dos semanas más.
Los trabajos de Pedro Medina Sanabria indican que el 3 de agosto de 1936 fue detenido. Los motivos, en primer lugar, “su amistad con destacados elementos de extrema izquierda y su actuación poco enérgica”. A veces solo con esas simpatías bastaba. En este caso había compartido un servicio en la zona de La Esperanza, donde bromeó con otros, diciendo “que si el movimiento militar fracasase y ganaran los extremistas a él y a la Guardia Civil de La Laguna nada les pasaría”, y, pocos días después comentó a un cabo de Asalto “que en Riotinto se habían cargado a una Bandera del Tercio”. Rápidamente fue apartado de su puesto y procesado, siendo sometido a un Consejo de Guerra por “excitación a la rebelión”, el 29 de agosto de 1936. El proceso fue rápido y sin la menor posibilidad de una mínima defensa. Fue condenado en septiembre a seis años de prisión. La Junta de Defensa Nacional ordenó su baja definitiva del cuerpo el 19 de septiembre de 1936. Pasó los siguientes cuatro años por diversas cárceles. En 1939 fue sometido a un interrogatorio en la prisión de Las Palmas donde se encontraba. La autoridades franquistas sospechaban de la lealtad del juez Francisco García Espinosa de los Monteros. Le preguntaron por el “rumor público” sobre las simpatías del juez, sus posibles afinidades con militantes de las izquierdas como “Petate” o “el Tuerto”, o si el juez tenía una radio en su casa.
El Boletín Oficial del Estado del 23 de agosto de 1940 publicó su puesta en libertad, saliendo de la prisión militar de San Francisco del Risco en Las Palmas. Regresó a La Laguna junto a su esposa.
La paranoia del nuevo régimen no se detuvo. Los informes de las brigadas de investigación, conservados en el Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, indican en 1943 que “Pablo Sánchez Hernández. Teniente de la Guardia Civil expulsado por rojo y que en su casa reúne todas las noches a todos estos elementos rojos para escuchar radio Londres”. Su propuesta era hacer una redada en su casa, para detener a “todos estos elementos peligrosos”, que escuchaban los avances aliados frente a sus amigos alemanes e italianos. En esa época vivía en la calle Sol y Ortega de La Laguna, llamada en la actualidad Juan de Vera.
La historia de Pablo Sánchez plasma el alto coste de cambiar un sistema de libertades por un modelo autoritario. No solo pedían que cumplieras órdenes, querían lealtad absoluta, querían odios claros y silencio. El Guardia Civil que cumplió las órdenes que no debía el 18 de julio, pagó con años de cárcel, la pérdida de empleo y señalamiento constante.
Fuentes consultadas
El ejército español. 20 de septiembre de 1904 p3
El Diario Español. 6 de mayo de 1913 p1
Actualidad. 3 de enero de 1933 p2
Hoy. 13 de septiembre de 1932 p2
Hoy. 30 de diciembre de 1932 p3
AHMLL Libro de actas. Sesión del 18 de julio de 1936
Firmantes del manifiesto en apoyo a Pablo Sánchez: “José M. Montero, catedrático del Instituto; Óscar Pestana Ramos, abogado, secretario de la Facultad de Derecho de la Universidad y concejal del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife; J. Arozena, abogado y profesor auxiliar de la Universidad; Ramón de la Rosa, profesor ayudante de la Universidad; Francisco García, catedrático de la Universidad; L. Mateo Díaz, profesor auxiliar de la Universidad; F. García, profesor ayudante de la Universidad; T. Quintero, secretario de la Facultad de Ciencias de la Universidad; Emilio Gimeno, profesor ayudante de la Universidad; Elias Serra Ráfols, vice-rector de la Universidad; Fulgencio Egea Abelenda, catedrático del Instituto y profesor ayudante de la Universidad; Luis Gómez Arenas, catedrático del Instituto; Arnaldo Pinós, oficial de las Facultades de Derecho y Ciencias de la Universidad; Andrés Catalán, Antonio Muñoz y Nicolás Rodríguez Hernández, maestros nacionales republicanos; José López y Veremundo Morales Cruz, de la clase media republicana; Domingo Cruz Cabrera y Antonio Rodríguez, propietarios republicanos; Juan Pedro Rodríguez, Pedro de Armas y Antonio Alberto, del Orfeón La Paz; Manuel Arencibia, Domingo García y Ramón C. Rojas, del Frente Popular de La Laguna; Mauro Martín, Juan Soto y A. Wangüemert, de la clase mercantil e industrial republicana; Francisco Piña y Jacinto Silvera, de la clase obrera; L. Buenafuente, Antonio Velázquez, Luis Rivero, Julio González y Cristino Armas, concejales, y Alonso Suárez, alcalde del Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad. Todos rubricados”. La Prensa. 3 de abril de 1936 p2
Boletín de Segovia. 28 de septiembre de 1936 p1
Boletín Oficial del Estado. 23 de agosto de 1940 p5843
Rivas García, R. (2015) La Guerra Civil en Tenerife (1936-1939). Tesis Doctoral de la Universidad de La Laguna
Gaceta de Tenerife. 9 de septiembre de 1936 p2
Medina Sanabria, P. Teniente Pablo Sánchez Hernández arrestado en su domicilio: https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2012/11/27/teniente-pablo-sanchez-hernandez-arrestado-en-su-domicilio/
Medina Sanabria, P. Causa 157 de 1936 contra el teniente de la guardia Civil Pablo Sánchez Hernández: https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2024/07/11/causa-157-de-1936-contra-teniente-guardia-civil-pablo-sanchez-hernandez/
Medina Sanabria, P. Preguntando a Pablo Sánchez en Las Palmas el 12 de octubre de 1939: https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2012/12/01/preguntando-a-pablo-sanchez-hernandez-en-las-palmas-el-12-de-octubre-de-1939/




Comentarios