Hay
historias que parecen perseguir a los que hemos nacido en Canarias.
El otro día me encontré con una anécdota que implicaba a Amelia
Ascanio Moreno, prima de mi abuelo, que vivió con intensidad la
Guerra Civil.Había
nacido en Vallehermoso, La Gomera, en 1903. En su familia arraigaron
pronto los ideales republicanos, en un lugar donde el caciquismo
galopaba sin control, en un hogar de la burguesía local, donde los
libros y la educación eran un valor que se quería lograr, tanto
para los hombres como las mujeres.Ella,
igual que sus hermanos Guillermo y Blanca, formó parte de la
ebullición de ideales que trajo la República. A finales de la
década de los veinte se casó con el farmacéutico Gabriel Mejías
Fragoso, uno de los fundadores del periódico de la juventud,
Altavoz. Junto a él vivió en Santa Cruz de Tenerife primero, en su
farmacia de la Rambla Pulido que fue centro de ideas y tertulias. Más
tarde, en 1935, junto a su hermano y su madre, se trasladaron a
Madrid. En esos años ya formaban parte del Partido Comunista. En esa
ciudad nació su segundo hijo, Miguel
Ángel Megías Ascanio, en febrero de 1936.Amelia y Gabriel, con su hija, en Sevilla en 1935
A partir del 18
de julio de 1936 su vida se transformó. Estaban pasando unos días
en la zona de Balsaín, cerca de Segovia. Durante la Guerra toda la
familia participó de las tareas de defensa de la República. Las
autoridades de la dictadura la acusaron por ser “de ideología muy
roja” y que actuó durante la guerra como secretaria del PCE en la
capital. También aseguraban que era “dirigente de un Cuerpo
Comunista, sito en la calle de O´Donell”, en ese mismo lugar se
editaba el Boletín del Quinto Regimiento, denominado “Canarias
Libre”. Su compañero se convirtió en vicepresidente del Colegio
de Farmacéuticos de la República, constituido el 19 de julio de
1936.Por
sorpresa me encontré dos textos suyos en el periódico madrileño El
Sol, donde el PCE editaba una página denominada Compañera,
destinada a difundir las labores de las mujeres del partido. En uno
de estos números describía una situación, que a muchos nos
resultará familiar. Como alumna de unos talleres de mecanografía
recuerda que “al
preguntarme una compañera si era andaluza, contesté que soy de
Canarias, y cuál no sería mi asombro cuando me dice: "¿Pues
por qué no lleva usted un brazalete con la bandera de su país? "
Aquella compañera ignoraba, no ya que las Canarias son dos
provincias españolas, sino hasta que existían en el mapa”. Amelia
aprovechaba esta anécdota, una de tantas muestras del
desconocimiento y la exotización con la que muchas veces se mira la
realidad de Canarias desde fuera, para demandar más avances en la
educación y formación. Criticaba también la poca labor que se
hacía explicando la realidad de Canarias, por la propia comunidad
isleña, más aún, “...habiendo aquí centenares de ellos algunos
con representación, como diputados y componentes del Frente Popular,
en el año que llevamos de guerra, no se ha oído la voz de ninguno
de ellos”. Para ella, sin ser maestra como su hermana, la educación
era fundamental, por eso afirmaba “...debemos iniciar cuanto antes
unas clases para nuestras camaradas de partido. En esto, como en
todo, nuestros heroicos combatientes nos dan el ejemplo, que
nosotras, luchadoras de retaguardia, debemos seguir las Milicias de
la Cultura”. Qué historia tan familiar y cercana a las vivencias
de muchos, para los que nuestra tierra es, con suerte, un lugar
extraño que no sabrían ubicar en un simple mapa.La
sección Compañera había surgido en junio de 1937, como sección
semanal. Como decían, “la Comisión Femenina del Comité
Provincial del Partido ha creído necesario recoger el trabajo que
nuestras compañeras realizan en Madrid. Trabajo que unas veces es
conocido, y que otras, las más, silencioso; pero no por esto menos
eficaz ni menos importante”. Las mujeres estuvieron muy presentes
en esa guerra terrible, en el caso del bando republicano, incluso en
la primera línea en los primeros meses del conflicto. La educación
y la formación también fue parte de esa misma lógica, chocando en
ocasiones con los valores machistas y patriarcales de la sociedad. La
joven gomera no pasó desapercibida, los golpistas dirán de ella que
“se manifestaba en términos injuriosos contra el Ejército
Nacional y para su Caudillo”.
Milicianas en Madrid a finales de 1936Amelia
también dedicó tiempo a hablar de esas compañeras, como el caso de
Maruja, una compañera huérfana que se había integrado en el
Batallón Canaria, una víctima mortal durante las jornadas de lucha
contra las tropas alzadas en la zona de la Casa de Campo de Madrid,
en noviembre de 1936. La recordaba diciendo; “tu ejemplo late vivo
en nosotras, que procuramos dentro de nuestra modestia, seguir la
senda que en la noche trágica del 7 de noviembre marcaste a las que
para conservar su dignidad de mujeres y revolucionarias estén
dispuestas hasta perder la vida”.
Menos
de dos años después las botas fascistas desfilaban por Madrid. En
marzo de 1939 los comunistas habían tratado de resistir el golpe del
Coronel Casado, que pretendía entregar Madrid a los franquistas.
Según los informes de la Causa General, Amelia realizó labores de
resistencia, manteniendo el contacto telefónico con su hermano,
encargado principal de la última lucha antes de la entrega de
Madrid. Ella, junto con otros muchos fueron directos a las cárceles
del nuevo régimen. Amelia fue internada en la prisión de mujeres de
Ventas, tan recordada y dura. De allí fueron sacadas las trece
rosas, compañeras de las Juventudes Socialistas Unificadas, que
fueron fusiladas. A su compañero de vida lo mataron el 4 de
diciembre de 1939 en los muros del Cementerio del Este. Solo tenía
33 años. Tuvo que vivir con un miedo constante a ser la siguiente en
morir y dejar más huérfanos en la tierra.
Causa General. Lista de presos comunistas y de las prisiones en las que estaban detenidos en 1940
En
las cárceles franquistas se tuvo que separar de sus hijos, vivió
también el fusilamiento de su hermano y la prisión de su hermana
Blanca. No pudo recuperar la libertad hasta diciembre de 1943,
saliendo de la prisión provincial de Tenerife. El resto de su vida,
como la de su hermana, estarán marcados por un largo exilio, donde
tuvo que crear una nueva vida, igual que otros tantos miles.Sirva
este último domingo de marzo para recordar a tantas mujeres
luchadoras y valientes como ella.
Fuentes
consultadas
- El
Sol. 26 de junio de 1937 p3
- Ascanio
Moreno, A. Nuestras heroínas. La camarada Maruja. El Sol. 15 de
agosto de 1937 p3
- Ascanio
Moreno, A. Temas culturales. El Sol. 22 de agosto de 1937 p3
- Morales
Mora, M.A. y Naya Ascanio, M. S. (2020). Blanca Ascanio, la maestra
roja. Vallehermoso p91
- Méndez Ascanio, E (ed). (2007). Guillermo Ascanio comandante del Batallón Canarias. Tenerife. Centro de la Cultura Popular Canaria.
- Archivo
Histórico Nacional. Conclusiones provisionales del Fiscal Jurídico
Militar en el procedimiento sumarísimo nº 52012 contra Eugenio
Mesón Gómez y otros, extractos de causas de la Fiscalía Jurídico
Militar de la Primera Región relativos a procesados.
1560. Exp.31 p12
- Archivo
Histórico Nacional. Causa
General. Extractos de causas del Sumarísimo 52012
- Ascanio
Gómez, R. Amelia Ascanio Moreno una gomera luchadora:
https://latadelgofio.blogspot.com/2021/03/amelia-ascanio-moreno-una-gomera.html
Amelia y Gabriel, con su hija, en Sevilla en 1935
Milicianas en Madrid a finales de 1936
Amelia
también dedicó tiempo a hablar de esas compañeras, como el caso de
Maruja, una compañera huérfana que se había integrado en el
Batallón Canaria, una víctima mortal durante las jornadas de lucha
contra las tropas alzadas en la zona de la Casa de Campo de Madrid,
en noviembre de 1936. La recordaba diciendo; “tu ejemplo late vivo
en nosotras, que procuramos dentro de nuestra modestia, seguir la
senda que en la noche trágica del 7 de noviembre marcaste a las que
para conservar su dignidad de mujeres y revolucionarias estén
dispuestas hasta perder la vida”.Causa General. Lista de presos comunistas y de las prisiones en las que estaban detenidos en 1940
- Boletín Oficial del Estado. 21 de diciembre de 1943 p2137






Comentarios