El golpe franquista no fue improvisado ni espontáneo. La forma en la que se desarrolló y sus objetivos habían sido planificados con cuidado. Extender el miedo, provocar la parálisis de amplios sectores y detener a los que veían como cabecillas de los sectores más avanzados de nuestra sociedad era una parte. El expolio y el saqueo de personas y entidades molestas, fue otra parte importante de las tareas que se marcaron.
El Archivo Intermedio Militar de Canarias conserva algunos testimonios que ayudan a entender las órdenes dadas desde las primeras horas del 18 de julio. Uno de los ejemplos más claros se dio en la Librería Número 5, propiedad del poeta y concejal socialista de la capital, Domingo López Torres. El acta del registro del local, ubicado en los bajos del antiguo Hotel Orotava, donde hoy está el Edificio Olympo, ofrece datos reveladores. Que esta librería fuera clausurada el mismo 18 de julio, a las dos y media de la tarde, indica lo importante que consideraron este objetivo.
El poeta tinerfeño era, según su amigo Domingo Pérez Minik, un surrealista furibundo, al igual que sus compañeros Pedro García Cabrera y Emeterio Gutiérrez Albelo. Había nacido en 1910 en una familia humilde que solo le pudo permitir una enseñanza básica. A pesar de ello logró una amplia formación autodidacta por su sensibilidad y gran interés por los libros. En 1936 solo tenía 26 años y ya había sido parte de proyectos culturales extraordinarios, como las revistas y medios culturales, Cartones, Luz o la célebre Gaceta de Arte, promotora de la I Exposición Surrealista, la segunda de ese tipo a nivel mundial, que puso a Tenerife en el mapa de uno de los movimientos artísticos más avanzados de su época.
Imaginen cómo es capaz de cambiar todo. El 20 de junio de 1936 la capital acogía en el Círculo de Bellas Artes la clausura de una nueva exposición surrealista. En el cierre participaron “los conocidos escritores Pedro García Cabrera, Eduardo Westerdahl, Domingo López Torres, Domingo Pérez Minik y el pintor surrealista Oscar Domínguez”. Un mes más tarde la mayoría estaban presos y Óscar Domínguez, protegido por su fama internacional, escondido a la espera de salir de Canarias. Al mismo tiempo, las sociedades más avanzadas habían sido clausuradas y otras profundamente depuradas. De una etapa de avance, de ideas innovadoras, de libertad de expresión y creación se pasó a otra de misa diaria, marchas militares y actos patrióticos. De las exposiciones surrealistas o sobre las innovaciones científicas, se pasó a hablar de las cruzadas y de la España imperial.
Domingo fue un objetivo del nuevo orden. No solo era parte de una intelectualidad novedosa y rupturista con el pasado, sus ideas tomaban formas políticas. En junio había sido nombrado concejal del Frente Popular en Santa Cruz y tenía un largo recorrido político. Desde el partido socialista y participó activamente en la vida política de la II República, tomando la palabra en numerosos actos.
La Comisaría de Investigación y Vigilancia franquista informó en 1939, dos años después de su asesinato, que era ”uno de los puntales mas firmes e inteligentes con que contaba el partido Socialistas (sic). Colaborador de varios semanarios marxistas”. En el mismo informe aseguraban que desde 1930 había sido nombrado bibliotecario del Partido Socialista, en 1932, vicesecretario del mismo, en 1934 vocal de las Juventudes Socialistas y delegado de las mismas en la CNT, en 1935 fue nombrado vocal del Centro de Dependientes de la UGT y presidente de las Juventudes Socialistas. En 1936 había sido elegido como tesorero de la federación insular de agrupaciones socialistas y era militante de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética.
Entre 1935 y julio de 1936 puso en marcha la Librería y estanco Número 5. Ese lugar, junto con la cercana alameda de “los paragüitas” fue sede de tertulias políticas y literarias de los intelectuales más destacados de su generación en Tenerife.
Falange informará sobre su figura, haciendo una reseña sorprendentemente certera, en la que indican que “desde muy pequeño, sentía vocación por la Literatura, y no obstante su carencia de estudios superiores ya que tuvo que abandonar la instrucción primaria para ayudar a sus familiares, debido a su gran voluntad, frecuentando bibliotecas, llegó a poseer una relativa cultura que le permitió formar parte del grupo de intelectuales de esta Capital”.En el mismo documento aseguran que “desde el primer día del Movimiento Nacional, fue perseguido por la policía, logrando detenerlo e ingresando en Prisiones Militares, Costa Sur”. Este interés de los golpistas en su figura se reafirma con el temprano operativo que se dio para acabar con su librería.
El 19 de julio los militares volvieron a la librería, que ya estaba precintada. La orden parte del Coronel Teódulo González Peral, que firma un documento en el que insta a “practicar un minucioso registro en el estanco número cinco sito en la Plaza de la Constitución, en los bajos del Hotel "Orotava" incautándose de cuantos escritos, folletos....etc. contrarios a la situación actual puedan encontrar en dicho local los cuales entregarán en esta Comandancia”. Ese mismo día se procedió a incautar los bienes que interesaban a las nuevas autoridades, destacando los libros que les resultaban sospechosos: “veinte ejemplares entre el odio y el desprecio se titulan, dos ejemplares titulados del Poder y la oposición, dos ejemplares propaz, el correo de la república uno, una bandera de la democracia, un ejemplar de arte nuevo, un ejemplar de Lenin, un ejemplar de la crítica del fascismo en España, vida nueva otro ejemplar, Leviatán diez y seis ejemplares, trece bandas y cuarenta y ocho estrellas, un ejemplar; campaña militar en Asturias en octubre un ejemplar, Rusia en 1931 un ejemplar, Jam, un ejemplar, el fracaso de la revolución un ejemplar, Lenin un ejemplar, revolución de 1917 un ejemplar, dos ejemplares de la internacional comunista, nueve ejemplares de paz libertad y justicia, reparto de tierras un ejemplar, dos ejemplares manual de la nueva Rusia, la revolución moderna juventud un ejemplar, el porqué se calumnia a Azaña un ejemplar, trece ejemplares repartos de tierra, la revolución en la escuela un ejemplar, la revolución en la moderna juventud un ejemplar, fray Manolo, un ejemplar, trece años entre frailes; un ejemplar de marxismos y antimarxismos, un ejemplar de la situación en Rusia, Trosky”.
No son los únicos bienes requisados, también se llevan otros elementos existentes en la librería. La empresa Sucesores de Santiago Cruz Gómez reclamó la entrega de elementos que había dejado en depósito, como una radio Wells Gardner, tres plumas marca Sheaffert de distintos modelos, tres frascos de tinta Sheaffert, bobinas de máquina de escribir y otros elementos. El expediente no deja claro qué sucedió con esos elementos.
Domingo López Torres, junto a su buen amigo, el dibujante Luis Ortiz Rosales, estuvo preso en distintos lugares. Desde septiembre permanecía en la prisión de Fyffes (oficialmente conocida como Costa Sur). Allí compuso Lo Imprevisto, su último poemario, ilustrado por su compañero Luis, que milagrosamente lograron sacar del penal y se pudo editar tras la muerte de Franco. Ricardo García Luis logró recuperar un listado elaborado clandestinamente por los presos. Recoge el listado de los que fueron sacados de Fyffes el 21 de enero de 1937, para ser arrojados al fondo del océano delante de la costa de San Andrés. Junto a Domingo López Torres aparecen los nombres de Antonio Montelongo (militante de la CNT), Francisco Delgado Herrera (presidente del sindicato de maestros de la UGT), Pedro Hernández Yanes (presidente local del PCE), José Yanes (también del PCE), los hermanos Cirilo y Leandro Liria (posiblemente de la CNT), Pedro Domínguez (comunista), Vicente Cabrera (de las Juventudes Libertarias), Juan José Martín Escobar (también cercano al PCE), Salvador García Díaz (amigo del socialista Emiliano Díaz Castro) y el gomero Fernando Ascanio Armas (socialista señalado por los Sucesos de Hermigua).
La “peligrosa” librería de Domingo fue una víctima más del nuevo régimen, pero no fue el único ni el último lugar que sufrió la incautación y clausura de espacios señalados como peligrosos por la nueva dictadura.
Diez días después del cierre de la librería se informaba del cierre de las sociedades de los municipios del Norte de Tenerife. Se había clausurado la Federación Obrera de La Orotava, Federación Obrera del Valle del Puerto de la Cruz, Federación Obrera de Las Dehesas (Puerto de la Cruz), Juventudes Unificadas (Puerto de la Cruz), Centro Socialista de Icod, Centro Comunista de Icod, Fraternidad Obrera de Garachico, Juventud y Recreo de Los Silos, Centro Comunista de Los Silos. Sociedad 25 de octubre de Buenavista, Federación Obrera de Buenavista
En septiembre de 1936 tenemos el acta de incautación del local de Camareros de la CNT, en la calle Suárez Guerra, allí requisaron tres mesas, dieciséis sillas, una mesa pequeña, dos aparatos de luz, un gramófono…como en otros casos similares, el local fue ocupado por Falange.
Otro espacio sindical cerrado fue el del sindicato de Artes Gráficas, realizado por orden del capitán de artillería Manuel Otero. “encargado de los servicios de investigación social” y uno de los responsables centrales de los procesos de tortura realizados en el Palacio de Justicia de Santa Cruz de Tenerife. Al acto se obliga a estar a los miembros de la directiva sindical, Miguel Portas Martín, secretario, y José Marrero González, tesorero. En esta visita nuevamente uno de los intereses centrales serán los documentos, incautándose de “libros, revistas y folletos”, además de muebles y 458 pesetas con sesenta céntimos.
En agosto también fue investigado el local del Casal Catalán. entidad social y cultural ubicada ese año en la calle del Doctor Comenge número 26 piso primero. El motivo era el nombramiento de una junta directiva “compuesta en su totalidad por individuos afiliados a los partidos de izquierdas, interviniendo activamente en política”. El principal factor de sospecha era la presencia en esa directiva de dos conocidos anarquistas, los hermanos Antonio y Emilio Vidal Arabi, “conocidos anarquistas, individuos peligrosísimos, por haber sido maestros de los extremistas de acción formados en esta Capital, a quienes en la actualidad se persigue”. Además, el teniente de la Guardia Civil afirma que la entidad “…cedió dos habitaciones a Izquierda Republicana, celebrándose desde este momento asambleas y mítines en sus locales”.
Otro de los espacios clausurados fue la vieja sede de la Juventud Republicana, entidad histórica ligada al Partido Republicano Tinerfeño, que actuó como espacio social y cultural de varias generaciones. Allí se creó la Masa Coral Tinerfeña y se constituyó un centro de enseñanza desde 1869, para ayudar a las familias y personas con menos recursos.
El 6 de octubre de 1936 el coronel del Regimiento de Infantería Tenerife Nº38 de Santa Cruz de Tenerife instaba a retirar de la sede ya clausurada “la mesa de billar que se encuentra en el local de la antigua Juventud Republicana donde radica la cabecera de ese sector, sea trasladada en el día de hoy al Regimiento de Infantería Nº38 y los libros que también existen en dicha Sociedad deberán ser entregados en esta Comandancia General, para su clasificación y ulterior destino”.
Muchos de los bienes y elementos robados nunca volvieron a sus dueños. La dictadura y sus brazos ejerció el control absoluto de la sociedad durante cuatro décadas. Los archivos a veces son la única fuente que guarda esa parte de un saqueo que supuso la pérdida de muchos espacios de cultura y organización civil. La huella de esa ausencia aun es palpable a noventa años del golpe.
Fuentes utilizadas
AIMCA. Caja 1.761. Carpeta 8. Documento 14
AHPSCT Expediente de Responsabilidades Políticas de Manuel Guadalupe Pérez y otros ES.05.AHPLP/TRRPC.AHPLP-0295//003015108. Expedientes de Domingo López Torres.
López Torres, D. (1990). Obra selecta. Biblioteca Básica Canaria. Islas Canarias. P14-15
García Luis, R. (2003)Crónica de vencidos. Canarias: resistentes de la guerra civil. La Marea. Islas Canarias. pp. 177-192





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