Resulta increíble el trabajo de los grupos de fotos antiguas existentes en Canarias. La participación de miles ha permitido recuperar datos que de otra forma se hubieran perdido. Hoy hablaré de uno de estos casos, el del abogado, intelectual y militante socialista tinerfeño, Óscar Pestana Ramos. En una vieja orla de derecho de la universidad de La Laguna de 1935 aparece su rostro, lo que permite identificarlo por primera vez. Su historia es una más de esa generación brillante y capacitada, que perdimos por el golpe militar.
Pestana nació en Santa Cruz de Tenerife el 10 de enero de 1912 (1) era hijo de Carlos da Silva Pestana y Elvira Ramos (2). Su padre, llegado a la Isla desde Funchal, en la isla de Madeira, formaba parte de la Logia Añaza de la capital (3).
Desde muy joven destacó como alumno brillante y muy implicado. Con solo catorce años apareció en la prensa escrita, como alumno de quinto de bachillerato del Centro de Enseñanza “Tinerfeño-Balear”, con una conferencia sobre el teatro (4). Con dieciocho años formaba parte de la Asociación de Estudiantes Universitarios de La Laguna, donde tuvo el cargo de secretario. La entidad estudiantil la presidía en ese momento Manuel Martín Arencibia y tenía de vicepresidente a Andrés de Lorenzo Cáceres Torres (5). Con la misma edad fue elegido como miembro de la directiva de la Comisión de Presupuestos del "Círculo de Amistad XII de Enero" (6).
Poco antes de la proclamación de la II República fue uno de los intervinientes en la fiesta literaria organizada por los estudiantes de Comercio de la capital, desarrollada en el Teatro Guimerá. Le acompañaban en el escenario Ramón Gil Roldán, destacada figura del republicanismo tinerfeño y el que se convertiría en concejal y compañero suyo, Pedro García Cabrera (7).
Con la llegada del nuevo tiempo político los movimientos políticos y sociales vivieron un auténtico florecimiento. El joven estudiante universitario promovió el 16 de abril de 1931 una asamblea en el local de la Asociación de Estudiantes Universitarios de La Laguna, donde por la proclamación republicana decidieron suspender la declaración de la huelga general indefinida prevista ante la decadencia del sistema monárquico y militar (8). Ya en esa época formaba parte del partido socialista.
En el primer verano republicano el PSOE tinerfeño organizó el ciclo de “conferencias de divulgación de la cultura proletaria”. En esas jornadas ofreció una charla sobre la misión social de la Universidad. Estas sesiones incluyeron la participación de otras destacadas figuras con las que compartirá labores y suelos en los años venideros, como Domingo López Torres, Eduardo Westerdahl o José Arozena (9). Con este último militaba en las Juventudes Socialistas, ejerciendo de contador del mismo (10).
Nuestro protagonista tuvo una mirada bastante adelantada a su tiempo. En las páginas de El Socialista avisaba en una fecha tan temprana como la del verano de 1931 que los rescoldos de los enfrentamientos generados durante la primera Guerra Mundial, seguían vivos y, que de no remediarlo, “nuestra generación que no asistió conscientemente al fracaso de la guerra, asiste ahora al fracaso de la Paz” (11). Acertó plenamente en ese aviso.
Entre 1931 y 1936 su nombre estará ligado a la vida cultural y al activismo político. En diciembre de 1931 el Círculo de Bellas Artes de la capital lo invitó a un debate literario, donde, junto a Francisco Aguilar y Pedro García Cabrera, “leyó unas cuartillas glosando la «Literatura política», marcando la evolución de la sociedad en los siglos XVIII y XIX, hasta llegar a nuestros días, en que el burgués tradicional pierde terreno rápidamente” (12).
En 1932, poco antes de terminar sus estudios en derecho, llegó a ser presidente de la de la Asociación de Estudiantes Universitarios de La Laguna. Con esa función participó en el Congreso de la Semana del Estudiante, ocupando la presidencia de la mesa que dirigió este evento (13). El 1 de junio de ese mismo año logrará licenciarse en derecho en la Universidad lagunera (14). Ese mismo año dio comienzo a uno de sus hitos vitales, la creación junto con muchos de sus viejos compañeros de militancia, de la revista cultural Gaceta de Arte. Su papel de vanguardia cultural y promotor de eventos que colocaban a Canarias a la cabeza de los nuevos movimientos artísticos, tuvo un gran impacto en el futuro de buena parte de sus integrantes.
Un año más tarde de licenciarse consiguió el doctorado en derecho en el Instituto de Estudios Penales, superando el proceso con “la nota de sobresaliente” (15).
En esos años algunos de sus artículos lograrán salir a la luz en la prensa escrita. Es el caso del texto llamado “liberalismo y socialismo”, donde defendía algo de bastante actualidad, tratando de responder a la pregunta sobre el papel del Estado y como colocarlo subordinado a los intereses del individuo, algo que consideraba “la cuestión fundamental. La que prejuzga de un modo fatal la ruta por la que ha de discurrir un ideario político” (16).
Durante la campaña de las elecciones generales de 1933 fue uno de los más activos participantes en los mítines y actos políticos. A pesar de esa intensa labor la victoria de las derechas se confirmó. En diciembre de ese año fue nombrado profesor ayudante en la Universidad de La Laguna (19) y en enero de 1934 fue nombrado como profesor de derecho penal (20).. Volvieron a la orla del curso 1934-1935, en esa época compartió tareas con profesores y alumnos de los dos bandos que se verían las caras en el año 1936, siendo compañero de figuras como Heraclio Sánchez, el gran represor del profesorado.
Pestana fue testigo del crecimiento de la respuesta social y de las luchas obreras, como las grandes huelgas generales de 1933 o de situaciones como los Sucesos de Hermigua, manteniendo una labor activa. Las autoridades franquistas incluso lo acusarán de haber sido “consejero” de la principal fuerza sindical del momento en Tenerife, la CNT (21). Esta labor se hace palpable en actos como el organizado en enero de 1934 por la Agrupación Socialista Tinerfeña, sobre “Socialismos y socialismo”, evento al que “asistió una gran concurrencia de distintas ideologías, que aplaudió calurosamente la notable disertación” (22). Su papel se destacará durante el juicio celebrado ante los Sucesos de Hermigua, donde será uno de los encargados de recibir y presentar a los destacados abogados que intervinieron, caso de Luis Jiménez de Asúa (23), con un mitin celebrado en el Teatro Guimerá. En ese acto destacará la implicación del abogado y diputado, por sus “luchas políticas y a su incorporación a las filas juveniles, exponente de una época que culmina con el auge de las doctrinas socialistas” (24). En el periódico socialista Rebelión, en el que había participado activamente como redactor, recogieron además el homenaje a Jiménez de Asúa y Juan Simeón Vidarte, celebrado en en el Palace Hotel de Santa Cruz de Tenerife (25).
Una muestra de su implicación fue que se prestó para acoger a los niños de las familias huelguistas de los jornaleros agrícolas del Norte de Tenerife (26), para que sus familias pudieran mantener la lucha sin miedo al hambre de sus pequeños. Su papel hizo que le correspondiera dar unas palabras en el acto celebrado por el primero de mayo, celebrado en el salón Olympia (27) donde le acompañó el joven estudiante de derecho, José Arozena, una labor que repetiría al año siguiente.
En ese año, siguiendo con su dilatada labor en entidades sociales y culturales, se integró en la directiva del Ateneo de Santa Cruz de Tenerife (28), poco antes de la celebración de la destacada exposición surrealista en los salones de la entidad. Bajo la presidencia de Fulgencio Egea, formaba parte de la directiva junto a Pedro Pinto de la Rosa, José de la Rosa, Antonio Sanz, Domingo Pérez Minik, Manuel Ramos, Abraham Trujillo y José Antonio Rial. Muchos de ellos acabarían detenidos tras el 18 de julio del año siguiente.
El año 1936 lo comenzó con su boda con la tinerfeña Obdulia Suárez Barrera, con la que se casó el 4 de enero. Él tenía 23 años y ella 22 (29).
Parece que no hubo tiempo para el viaje de novios, ya que en las siguientes semanas fue uno de los más activos en los mítines por la campaña de las elecciones generales de febrero de ese año. Uno de estos actos lo llevará a Hermigua, localidad donde todavía estaba vivo el recuerdo de los vecinos apresados por los Sucesos de 1933. Junto a Ulises Herrera y Florencio Sosa Acevedo, a los que les acompañará al poco a un largo exilio. El el estrado “fustigó la política del bloque de derechas en los dos años últimos, encareciendo la necesidad del triunfo de las izquierdas” (30). Su deseo era el triunfo del Frente Popular y logró que se hiciera realidad. Su papel le hizo merecedor de ser nombrado concejal del ayuntamiento capitalino, con el abogado José Carlos Schwartz como alcalde. El 3 de marzo se anuncia su incorporación, junto a viejos camaradas, como Manuel Guadalupe Pérez, Fulgencio Santaella Tuells, Francisco González Trujillo, Fernando Crespo Llorente, Nicolás Mingorance Pérez, Francisco Rodríguez Guanche y Manuel Macias Fuentes (31).
No fue un concejal impasible, al contrario. Óscar Pestana estuvo muy presente en asambleas vecinales y actos políticos. Como concejal mantuvo una asamblea con los vecinos del barrio del Cabo, en el cine San Sebastián, donde le acompañaba el concejal Santiago Albertos (32), uno de los asesinados tras el golpe. El primero de mayo intervino en el mitin obrerista junto a Santiago Alberto Hernández, por la Casa del Pueblo; José Miguel Pérez, por la Juventud Comunista; Florencio Sosa Acevedo, por el Partido Comunista, y Emiliano Díaz Castro, por el Partido Socialista. Pestana dará voz a las juventudes socialistas (33). Ese día fue también una de las voces centrales de la manifestación donde confluían socialistas y comunistas por el día del trabajo (34), que congregó a unas 4000 personas. Ante el incidente protagonizado por el general Franco, que envió tropas para bloquear la llegada de militantes y sindicalistas a las manifestaciones del primer de mayo, fue uno de los concejales que pidió sancionar al militar y sumarse a la petición de su cese (35).
Su labor continuó durante las siguientes semanas, aunque, gracias a una beca obtenida por el Cabildo para ampliar sus estudios en Europa, el 27 de mayo de 1936 embarcó “en el vapor alemán, "Milwaukee", para Friburgo, donde va a ampliar sus estudios de Ciencias penales” (36). Su despedida fue acompañada de homenajes de sus compañeros de la facultad y de la militancia. No sabía en ese momento que su salida de la Isla le iba a salvar de la suerte que corrieron otros compañeros de corporación.
No queda muy claro cuál fue su labor posterior a esa fecha. Los informes de las autoridades franquistas aseguran que había permanecido en Francia durante la Guerra Civil, viajando después a Argentina con su mujer e hijos, donde permaneció hasta 1944. En ese año se traslada a Brasil, donde una creciente comunidad canaria se estaba asentando. Se establecerá en Sao Paulo (37). Al menos hasta los años setenta permaneció en ese largo exilio y no sé si alguno de sus descendientes ha podido regresar a Canarias.
El largo silencio hizo que algunos lo colocaran entre los desaparecidos tras el golpe militar. Es normal, compañeros que intervinieron en el pleno municipal de denuncia de Franco corrieron esa suerte.
En proceso abierto por el Tribunal de Responsabilidades Políticas el juez Eduardo Padilla Manzano concluye el 27 de diciembre de 1939 que aprecia “como circunstancia agravante de su responsabilidad para Oscar Pestana Ramos; José C Schwart (sic) Hernández y Juan Martínes (sic) de la Peña, el grado cultural que es y de suponer poseyeran dada su condición de abogados” (38). Parece que se sorprendían de que no se sumaran mansamente y de buena gana a la voluntad de los golpistas, que empezaron pronto a cobrarse el tributo en sangre.
Un extra al exilio fue la pérdida de sus derechos como profesor. En 1937 el rector franquista se quejó de que en los procesos de depuración “no figuraran los funcionarios públicos ausentes entre los que se encontraban «el Catedrático Don Manuel López Rey y Arrojo, los Profesores Auxiliares Don Óscar Pestana Ramos, Don Tomás Quintero Guerra y Don Luis Mateo Díaz y el ayudante Don Fulgencio Egea Abelenda, que han sido suspendidos de empleo y sueldo por oficio de 25 de Febrero de 1937” (39).
Oscar Pestana, un brillante intelectual, un abogado implicado, sufrió el exilio. Canarias perdió a una de las generaciones más brillantes e implicadas, una que creía que con medios, con educación y con una vida digna, se acabaría con una larga historia de miseria insular. Ojalá este texto contribuya a su memoria y a aportar nuevos datos que permitan culminar su biografía.
Fuentes consultadas
Gaceta de Tenerife. 11 de enero de 1912 p2
AHPLP. Expediente del Tribunal de Responsabilidades Políticas contra los concejales del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Signatura 000001086/3
Rivas García, R (2015). La Guerra Civil en Tenerife (1936-1939). Tesis Doctoral de la Universidad de La Laguna p87
La Prensa. 28 de abril de 1926. p1
La Prensa. 7 de diciembre de 1930 p5
Las Noticias. 18 de diciembre de 1930 p3
La Prensa. 6 de marzo de 1931 p3
La Prensa. 16 de abril de 1931 p2
La Prensa. 11 de junio de 1931. p4
La Prensa. 2 de julio de 1931 p5
El Socialista. 28 de julio de 1931 p4
La Prensa. 11 de diciembre de 1932 p2
La Prensa. 26 de abril de 1932 p1
La Prensa. 1 de junio de 1932 p3
La Prensa. 3 de junio de 1933 p4
La Prensa. 25 de julio de 1933 p1
La Prensa. 4 de agosto de 1933 p4
La Prensa. 3 de agosto de 1933 p1
Boletín oficial del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. 28 de diciembre de 1933. p18
Boletín oficial del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. 4 de enero de 1934 p10
AHPLP. Expediente del Tribunal de Responsabilidades Políticas contra los concejales del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Informe de la Delegación Provincial de Información de Falange.
La Prensa. 31 de enero de 1934 p8
La Prensa. 1 de julio de 1934 p2
La Prensa. 3 de julio de 1934 p1
Rebelión. 7 de julio de 1934 p2
La Prensa. 21 de septiembre de 1934 p3
La Prensa. 5 de mayo de 1935 p2
Gaceta de Tenerife. 12 de noviembre de 1935 p2
La Prensa. 8 de enero de 1936 p3
La Prensa. 7 de febrero de 1936 p1
La Prensa. 4 de marzo de 1936. p1
La Prensa. 21 de marzo de 1936 p1
La Prensa. 29 de abril de 1936 p3
La Prensa. 2 de mayo de 1936 p3
Medina Sanabria, P. Incidentes del primero de mayo: https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2011/05/25/incidentes-del-1%c2%ba-de-mayo-con-las-fuerzas-militares/
La Prensa. 26 de mayo de 1936 p3
El Guanche.Revista mensual de la colectividad canaria en El Plata. P28
AHPLP. Expediente del Tribunal de Responsabilidades Políticas contra los concejales del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Op cit
Ferraz Lorenzo , M., & Medina Santana, J. (2017). Depuración y represión del profesorado de la Universidad de La Laguna (1936-1937). Foro de Educación, 15(23), 185-204.





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