A los presos de Fyffes les sorprendía ver entre los muros de la prisión a hombres como Lucas Martín Espino, un intelectual pacífico, bien relacionado y muy reconocido en su pueblo, Icod, donde fue alcalde buena parte de la etapa republicana. Daba igual, sufrió el castigo y la depuración por sus ideales, muriendo un 9 de noviembre de 1950 en una dictadura que lo quiso borrar del recuerdo, pero que no pudo. Esta figura recuerda a tantas otras de su generación, que parecía querer vivir diez vidas en una y lo hizo abierto a las influencias y sensibilidades más avanzadas de su época. Habiendo nacido en Icod en 1880, aunque su familia tenía posibilidades, no era nada fácil que hubiera podido estudiar y además con tanto éxito. Lucas Martín mostró desde niño gran interés por la ciencia y los estudios, eso le permitió que en 1899 se presentara por libre a los exámenes del Instituto de Canarias, emplazado en La Laguna. De allí siguió toda una serie de años de formación en las universidades de...