
El pasado sábado me sentí especialmente orgulloso de mi pueblo. Miles de personas inundaron las calles de Santa Cruz para solidarizarse y denunciar las masacre sionista en Gaza y eso, entre noticias que nos sitúan a la cabeza en consumo de drogas, malos tratos, embarazos de menores, fracaso escolar, corrupción, caciquismo o desempleo es una señal de que a pesar de todo algo grande late en el corazón de miles de personas de Canarias que no tiene miedo a salir y expresarse por temas que ocurren al lado de sus hogares o a miles de kilómetros de sus casas.
Me gustó que mi hija cumpliera ese día seis meses y estuviera allí conmigo, rodeada de gente buena, la mejor gente de la Isla.
Tuve la ocasión de ver a amigos, muchos compañeros de partido y conocidos, e incluso a “el Mae” el veterano director de mi colegio que desde su más tierna juventud ha pertenecido a ese selecto grupo de humanos que conforman la izquierda consecuente dl planeta.
A él, emocionados ambos, le dije –“Mae, que bueno que quede tanta gente con sangre y corazón”-.
Fue una demostración de lo que la gente con sentimiento y ganas pueden hacer y un buen ejercicio preparatorio para lo que se pretende perpetrar en Granadilla con la nuevamente anunciada obra del Puerto.
El mensaje es ese, que somos muchos y estamos preparados para trabajar juntos por el bien común, siempre que seamos capaces de madurar, respetarnos y trabajar unidos.
Al día siguiente en El Salvador el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional ganó las elecciones al Congreso e importantes cabeceras municipales…la verdad que este fin de semana me ha devuelto un poco de alegría de ser humano.
A todos estos hombres y mujeres de cualquier parte del mundo que alguna vez se han sentido así, les dedico este hermoso tema llamado "Vamos a andar" (al fin y al cabo sólo nos falta eso) cantado por dos de los mejores cantantes de Cuba, Silvio Rodriguez y Santiago Feliú.
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