El 26 de julio de 1940 llegaba a Veracruz, en México, un barco francés llamado Saint Domingue. En su interior viajaban 791 exiliados republicanos españoles que había salido a la desesperada de Francia, tras la llegada de los nazis. Fue la última gran expedición de refugiados. Un joven maestro herreño, llamado Pablo Hernández Padrón, viajaba con ellos.
Por su ficha de emigrante sabemos que Pablo había nacido en El Pinar, en la isla de El Hierro, el 13 de mayo de 1915 (1). Poco sabemos de su vida. En julio de 1931 ya estaba realizando los exámenes de la Normal de Maestros (2). En 1934 ya realiza tareas como profesor en la escuela unitaria de niños Nº1 de La Guancha (3) y en febrero de 1936 regresa a su isla natal para regentar la Escuela Unitaria de niños de El Pinar (4). Parece que es en ese lugar donde le sorprendió el golpe militar del 18 de julio.
El Hierro los obreros eran una parte importante de la población activa, que rondaba el 30% del total, muchos se organizaban en la Federación Obrera y el Partido Socialista. Con el golpe llegan los cierres de espacios políticos y sindicales, además de la detención de militantes de las fuerzas democráticas. Antes de finales de 1936 una veintena de herreños estaban entre los prisioneros de Fyffes (5).
Los datos conservados indican que Pablo militaba en la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT. Es posible que fuera obligado a movilizarse como tantos otros jóvenes de su generación. Incluso jóvenes que habían pasado por prisión eran movilizados al salir en libertad, por las necesidades de los franquistas. Se calcula que unos 60.000 canarios fueron obligados a ir al frente (6).
El periódico La Prensa anunciaba en septiembre de 1936 el embarque en el vapor Dómine, con una expedición formada por “una batería de Montaña y un batallón de Infantería, compuesto por una compañía de fusileros y otra de ametralladoras, una batería de Montaña de La Laguna y dos compañías de fusileros del Regimiento de Infantería número 38” (7). Parece que Hernández Padrón formaba parte de los soldados del Regimiento de Infantería Nº38 y en algún momento entre finales de 1936 y principios de 1937 logró evadirse y pasar al bando republicano.
No fue un caso aislado. Como hemos comentado en otras ocasiones, solo de Tenerife, Ramiro Rivas identificó unos 35 casos, estudiando solo los que fueron capturados y sufrieron un proceso judicial (8).
El profesor Miguel Ángel Cabrera informa de otros casos de herreños evadidos, como el de Leandro Padrón Guadarrama, de Valverde, que huyó en la isla, tras haber estado “...sirviendo en Fresnedilla de la Oliva (Madrid) en compañía del soldado Aquilino González Morales, que fue muerto al intentar desertar y del soldado Pablo Gutiérrez Sánchez, que desertó al enemigo” (9).
Pablo solicitó unirse a la escuela popular de la guerra, del Ejército Rojo (10). Otra ficha conservada en el Centro Documental de la Memoria Histórica indica que se unió a la tercera Brigada, “en donde desempeña una gran labor cultural” (11). Un miliciano de la cultura recordará que el 15 de agosto de 1937 en una zona cercana a la localidad de Quijorna, en la comarca madrileña de Cuenca del Guadarrama, se encontró a “dos evadidos de campo faccioso, maestros de Canarias: Pablo Hernández Padrón y Daniel Quintero López. Trabajan bajo el control del Comisario, sin ser milicianos de la cultura” (12).
Con la derrota republicana Pablo tuvo mejor fortuna que su amigo Daniel Quintero, que era maestro como él y que estuvo preso en las cárceles de la dictadura hasta 1942, saliendo en libertad en Totana, Murcia (13). Nuestro protagonista logró cruzar la frontera francesa con el enorme contingente de refugiados tras la caída de Cataluña. Fue uno de los cientos de miles que acabaron en los campos improvisados por las autoridades francesas. Tuvo la suerte de ser uno de los que lograron una plaza en uno de los últimos barcos disponibles para salir al exilio en México.
Los alemanes estaban a las puertas de París en junio de 1940. Las autoridades republicanas en el exilio lograron fletar un barco llamado Cuba. Según algunos autores, “la mayor parte de ellos eran militantes comunistas procedentes de los campos de castigo de Verner y Collioure”. El 20 de junio lograron salir, tras muchas dificultades, recalando el 22 en Casablanca. Su destino inicial era la República Dominicana, pero tras varios choques con las autoridades del país caribeño, tuvieron que cambiar sus planes. México fue el nuevo destino (14).
La
prensa republicana indicó que “la
población de Coatzacoalcos les dispensó un caluroso y cordial
recibimiento”. Las autoridades municipales y las organizaciones
obreras dieron una emocionante bienvenida a los refugiados (15). El
relato que hacían de su estancia en Francia era duro: “Ha
sido terrible el régimen que han soportado en Collioure, y
últimamente, en el campo especial de castigo de Vernet. Una
disciplina severísima, una alimentación infame, sin elementos de
higiene ni atención sanitaria” (16). Los recién llegados
mostraron su deseo de trabajar y contribuir a la mejora del país de
acogida. Además, le manifestaron al presidente Cárdenas que
“queremos rogarle que continúe sus esfuerzos por salvar a los
millares de hombres y mujeres que allí han quedado, que aún pueden
ser salvados del terror franquista” (17).
La última referencia que he podido encontrar sobre Pablo fue en 1941, siendo uno de los firmantes del manifiesto realizado por el 18 de julio publicado por el periódico de exiliados, España Popular, que logró aglutinar a “un destacado número de personalidades de la emigración republicana en México en conmemoración del 5º aniversario de la iniciación de la lucha armada contra el nazi-fascismo en España y en defensa de la URSS” (18).
El maestro nacido en El Pinar, fue uno más de esa marea de republicanos que fueron acogidos y protegidos por uno de los pocos gobiernos de ese momento que mostró solidaridad con esos cientos de miles de refugiados. Su vida, como la de otros destacados canarios republicanos como Antonio Lara Zárate, Blas Cabrera o Juan Negrín, quedó unida a México, un país humanitario en medio de tanta inhumanidad.
Fuentes utilizadas
Archivo PARES. Registro Nacional de Extranjeros en México. Ficha de Pablo Hernández Padrón.
Las Noticias. 10 de julio de 1931 p2
La Prensa. 23 de diciembre de 1934 p2
La Prensa. 6 de febrero de 1936 p3
Cabrera Acosta, MA. (2000). La Guerra Civil en Canarias. Francisco Lemus. Santa Cruz de Tenerife pp138-139
“Las cifras totales oscilan según fuentes escritas entre los 60.000 hombres (Pinto de la Rosa y Teódulo G. Peral, entre otros) y 70.000 como afirma Elías Ramos en su carta a Radio Nacional de España que publica La Tarde el 18 de julio de 1939”. Rivas García, R (2015). La Guerra Civil en Tenerife (1936-1939). Tesis Doctoral de la Universidad de La Laguna. p2695
La Prensa. 18 de septiembre de 1936 p3
“La gran mayoría de los evadidos de las filas franquistas o desertores tinerfeños (naturales o residentes en la Isla) de los que tenemos constancia documental son unos 35. En su gran mayoría serán capturados en los primeros meses después de la finalización del conflicto y retornados rápidamente a Tenerife, en donde de inmediato se les abre una causa por adhesión a la rebelión, o se les acusa de traición (esta última lleva siempre la sentencia de pena de muerte) y condenados en breves consejos de guerra a la pena de 30 años de prisión”. Rivas García, R (2015). Op cit p2606
Cabrera Acosta MA (1985). La represión franquista en El Hierro (1936-1944). Tagoror Ediciones. La Laguna pp 98-101
Centro Documental de la Memoria Histórica. DNSD-SECRETARIA,FICHERO,31,H0018954
Centro Documental de la Memoria Histórica, DNSD-SECRETARÍA,FICHERO,31,H0018962
Pérez Delgado, TF. (1987). Diario de un miliciano de la cultura y la infancia en la cartelistica republicana de guerra. Historia de la Educación. Revista Universitaria. Nº6 pp371-407
Boletín Oficial del Estado. 18 de noviembre de 1942 p9354
Cabot, S. El “Cuba” y el exilio republicano español: https://www.lavozdelarepublica.es/2024/02/el-cuba-y-el-exilio-republicano-espanol.html
España Popular. 1 de agosto de 1940 p1 y p4
España Popular. 15 de agosto de 1940 p5
España Popular. 31 de julio de 1941 p5





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