Arístides Ferrer en Gando, libro de Juan Rodríguez Doreste El 24 de febrero de 1995 se apagó la vida de un tinerfeño extraordinario, Arístides Ferrer García. Sin que muchos lo supieran, había sido uno de esos intelectuales peligrosos para la dictadura, que pagó con años de cárcel sus ideales. Sufrió como tantos la terrible práctica de castigar a científicos, artistas e intelectuales, algo que no solo tuvo un coste personal, también supuso un enorme retroceso cultural y educativo que costó décadas recuperar. Arístides había nacido en Arafo el 18 de abril de 1910, aunque se trasladó con apenas once años a Santa Cruz de Tenerife, al quedar su madre viuda (1). A pesar de este cambio de aires, su pueblo natal siempre ocupó un lugar en su desarrollo vital futuro. El traslado le facilitó poder avanzar en sus estudios y ese paso transformó su vida. El primer testimonio que nos deja la prensa escrita de su vida, al menos que he podido recabar, procede de un acto solidario de 1922. Participó ...