sábado, 21 de diciembre de 2024

El golpe europeo contra el sueño africanista de Thomas Sankara


Hoy habría cumplido setenta y cinco años el líder revolucionario africano Thomas Sankara, nacido el 21 de diciembre de 1949 en la colonia de Alto Volta, país que tras una frágil independencia pasó a llamarse República Democrática de Burkina Faso.

En su gobierno inició un amplio proceso de cambio de un país que vivió cuatro años de transformación con su liderazgo. Una tierra azotada brutalmente por el neocolonialismo, tuvo al frente a un presidente que rechazó ser un simple país productor de materias primas baratas.

Aplicó una profunda reforma agraria, duplicando la producción de trigo, también medidas como plantar diez millones de árboles para acabar con la desertificación del Sahel, prohibió antes que nadie la mutilación genital femenina, los casamientos forzados e incorporó a las mujeres a la vida política del país, esas ideas las convirtió en realidades:

En sus propias palabras: "Compañeras, no habrá revolución social verdadera hasta que la mujer se libere. Que mis ojos no tengan que ver nunca una sociedad donde se mantiene en silencio a la mitad del pueblo".

El sueño de Sankara incluía planes para favorecer la educación pública en un país con un analfabetismo enorme, al igual que acercar la salud a una población que sufría unas altas tasas de mortalidad por enfermedades tratables. No gustó en los salones del poder, por ello no tardó en desatarse una pesadilla, promovida activa y directamente por países blancos y supuestamente demócratas, que veían en este proceso y las esperanzas que podía levantar un riesgo para los intereses económicos de las potencias occidentales.

Acabaron con este gobierno el 15 de octubre de 1987, eliminando al presidente junto a doce de sus ministros. El gobierno francés apoyó directamente el golpe contra un país que era esperanza de futuro, contra un líder feminista, ecologista y que planteaba alternativas al imperialismo.

En la cuenta de este joven presidente africano solo encontraron 300 dólares y por toda propiedad un viejo coche, una bicicleta, una guitarra y su pequeña casa familiar. No robó, construyó esperanza, pero la secuestraron en nombre del imperialismo europeo.

En 2017 el presidente francés prometió levantar el secreto de los documentos donde se recoge el papel de su país en el golpe en Burkina. Todavía no se ha producido esa decisión, ni tampoco se ha pedido perdón por lo sucedido.


domingo, 15 de diciembre de 2024

El tren de los niños y la solidaridad con la infancia en los conflictos sociales de Canarias en la II República

La verdad que la película de Netflix, “El tren de los niños”, me emocionó mucho y me trajo a la memoria momentos de solidaridad del pasado, donde los colectivos obreros acogían a niños y niñas que no conocían, de lugares sometidos a guerras o conflictos, algunos en Canarias.

La historia de la película, basada en el libro de Viola Ardone, recoge la historia de los sesenta mil niños y niñas de Nápoles (Italia) que, debido a la hambruna tras la II Guerra Mundial, fueron trasladados y acogidos por militantes comunistas del norte del país. Mucho antes de eso, esa práctica se repitió en numerosas ocasiones durante procesos de lucha obrera o guerras, en especial por parte de sindicatos, además de anarquistas, comunistas y socialistas.

La clave de estos procesos era aumentar las posibilidades de resistencia de las familias en huelgas por sus derechos sociales o sindicales, que podían resistir el hambre, pero no ver morir o enfermar a los miembros más frágiles. En 1885 las familias campesinas danesas decidieron acoger en sus hogares a hijos e hijas de los obreros urbanos, debido a una larga huelga que dificultó la alimentación de los más pequeños (1).

Antes y después de esa fecha fueron numerosos los ejemplos de solidaridad entre sectores obreros y campesinos. Entre 1920 y 1921, once mil mineros de Río Tinto, en Huelva, fueron a la huelga por las malas condiciones de vida que debían afrontar. Tres mil de sus hijos fueron repartidos entre comités obreros y sindicatos de diversos puntos de España, asegurando así que la huelga pudiera continuar (2). Enorme sacrificio el de estas familias, con tal de ganar una lucha en la que le iba la vida.

Canarias no fue ajena a esta práctica humanitaria y revolucionaria. Durante los grandes procesos de huelga y lucha sindical de la II República la acogida de menores procedentes de las zonas en conflicto o las acciones de solidaridad, se convirtieron en algo frecuente. Con motivo de los Sucesos de Hermigua, los medios obreristas, como Espartaco, animaron a no olvidar a los pequeños de los más de treinta presos gomeros, diciendo para las navidades de 1933 “enviad juguetes a vuestros hermanitos los hijos de los presos” (3).

El año 1934 fue especialmente intenso, durante el gobierno de las derechas republicanas las tensiones sociales y sindicales se extremaron, también lo hizo la solidaridad de clase. En la huelga agrícola que estalló en el Norte de Tenerife, miles de jornaleros y trabajadores de los empaquetados ligados a la actividad platanera se volcaron en una enorme movilización para mejorar sus condiciones laborales. La respuesta de los poderes caciquiles locales y del Gobierno Civil fue especialmente intensa, en zonas como La Orotava, Puerto de la Cruz, a la que se sumaron también Los Silos o Buenavista.

Durante el segundo semestre de 1934 unos quinientos menores de La Orotava y el Puerto fueron trasladados a Santa Cruz y La Laguna (4), en una operación compleja y hermosa. La mayoría sindical de la zona eran de miembros de la UGT, aunque la solidaridad fue diversa, donde muchos miembros de la CNT, en especial del poderoso sector tabaquero, participaron junto a socialistas y comunistas. La solidaridad entre familias que no se conocían, entre sectores políticos que no se estimaban demasiado entre ellos, dieron una lección enorme.

En septiembre las Juventudes Socialistas era una de las entidades encargadas de localizar a familias y personas voluntarias para esta acogida (5). Tenemos que tener en cuenta que estamos en una etapa marcada por la crisis económica mundial del crack del 1929, las familias que acogen a estos niños y niñas también vivían con escasos medios, aún así afrontaron el reto pensando en un bien colectivo.

El líder anarquista, Manuel Pérez Fernández, recuerda en sus memorias que se organizó “una caravana compuesta de 50 automóviles a fin de ir a buscar a los niños de La Orotava”. Hacen este proceso con una dura presión de las autoridades, que mandaron a interceptarlos a “patrullas de Guardias de Asalto con fusiles”, que se negaron a intervenir en contra de los niños y las personas que les trasladaban (6).

A pesar de la dificultad y la presión política de las fuerzas conservadoras, el lunes 24 de septiembre de 1934 empezaron a llegar los pequeños a la capital tinerfeña.

Los vehículos “se estacionaron frente al Taller colectivo del Sindicato de Obreros Tabaqueros, sito en la calle de Méndez Núñez, numerosas personas, que iban recogiendo a los pequeños a medida que llegaban de La Orotava y Puerto de la Cruz” (7). Días antes, el Gobernador Civil había reiterado un llamamiento para evitar aglomeraciones “a la llegada de los niños a esta ciudad”, pero permitiendo finalmente que llegaran (8).

No será tan razonable cuando se plantee la “celebración de varias funciones en los cinematógrafos de Tenerife, para qué las presencien exclusiva y gratuitamente los niños de los huelguistas de La Orotava”, que el Gobernador Civil prohíbe, supuestamente para evitar “aglomeraciones de multitudes y especialmente la de los pequeñuelos” (9).

Los intentos de bloqueo de esta solidaridad, que amenazaba con alargar la huelga, provocó diversas detenciones, entre ellas las de algunos dirigentes socialistas que habían llegado a La Orotava a recoger a niños y niñas de los huelguistas (10). Un ejemplo de estas familias de acogida son las formadas por Inocencio Delgado García, su esposa América Ladeveze González, su hermano Gilberto Alcalá García, y su cuñado Alfonso Martínez, estos dos últimos también casados. Eran miembros del Sindicato de Tabaqueros, militantes de la CNT, que tuvieron hasta el final del conflicto a hijos de los jornaleros y trabajadores del Norte (11). Tras el Golpe de 1936, los tres matrimonios de acogida fueron asesinados por los franquistas y desaparecidos (12), señalados por su activismo político y sindical. Eran familias que, como tantas otras, apenas podían mantenerse, pero que se esforzaron por un bien superior, por una humanidad que creían que solo a través de la fraternidad podría cambiarse.

Es difícil saber qué relaciones se generaron en esas acogidas temporales, qué historias de afecto o qué ideas fluyeron con ellas, lo cierto es que son ejemplos hermosos de la capacidad de la humanidad para ejercer lo que precisamente le da esa humanidad, la solidaridad, la capacidad de transcender del egoísmo personal al interés colectivo. Muchas de esas familias de acogida tuvieron, apenas dos años después, que contar con otras fórmulas de solidaridad, muchas veces clandestinas y secretas, para poder sobrevivir a la represión y a la falta de alimentos que se extendió con la Guerra Civil y la dictadura.


Fuentes utilizadas

  1. "Los campesinos de los alrededores de Copenhague y del interior han tomado la heroica resolución de llevar a sus viviendas a los hijos de los huelguistas, hasta tanto que aquélla se termine. Este rasgo de solidaridad es acreedor de todas veras al aplauso”. Bandera social. 25 de octubre de 1885 p4

  2. Pérez, Manuel. 30 años de lucha. Mi actuación como militante de la CNT y anarquista español. Asociación Isaac Puente. P1088

  3. Espartaco. 16 de diciembre de 1933. p2

  4. Cabrera Acosta, M.A. (1991). La II República en las Canarias Occidentales. La Laguna. CCPC p462

  5. Nueva relación de los afiliados y simpatizantes que se han ofrecido a recoger niños de los obreros que se hallan en huelga en la Orotava: Oscar Pestana, Sixto Concepción, Ramón González, José Arozena, Eladio Martín Peña, Francisco Palacios, Juan Borges, Antonio Suárez, Cristóbal Guanche Suárez, Pedro Mojica González, Pedro Hernández, Jesús Pérez Hernández y Bonifacio Barreto. Invitamos a los que quieran recoger a los niños se inscriban inmediatamente pues, de domingo a lunes, vendrá la primera expedición”. La Prensa. 21 de septiembre de 1934. p3

  6. Rivas García, Ramiro. Tenerife, del Frente Popular al 18 de julio. https://www.ramirorivasgarcia.com/libros/1.Primeraparte.pdf p101

  7. Hoy. 27 de septiembre de 1934 p8

  8. Hoy. 23 de septiembre de 1934 p1

  9. Gaceta de Tenerife. 4 de octubre de 1934 p5

  10. La Prensa. 27 de septiembre de 1934 p3

  11. García Luis, Ricardo (2008): El Pozo. 55 artículos sobre la Guerra Civil en Canarias (mayo, 1995-febrero, 1997). Ediciones Idea, pp.135-141

  12. Studer Villazán, Luana. Voces silenciadas. La represión franquista sobre las mujeres en La Laguna. Le Canarien ediciones. La Laguna. 2023 pp120-121


sábado, 7 de diciembre de 2024

Los treinta y tres años sin luz del republicano Pedro Nolasco Perdomo Pérez


En abril de 1969 algunos en el barrio de La Isleta, en capital de Gran Canaria, pensaron que habían visto un fantasma. Un hombre de piel extremadamente blanca, un pelo lleno de canas se dirigía a paso lento a la comisaría. Era Pedro Nolasco Perdomo, un republicano que había permanecido escondido por sus once hermanas durante treinta y tres años.

Para la mayoría, Pedro había desaparecido de la faz de la tierra poco después del golpe franquista. Unos lo daban por muerto, otros creían que había logrado huir a Venezuela o a Francia. Se equivocaban. A él lo salvaron once mujeres valientes, que durante esas más de tres décadas lo protegieron, lo ocultaron y lo alimentaron. Él mismo recordó esto en una de las entrevistas que le hicieron: “Mi hermana, pobre de ella, las pasó negras para alimentarme y, sobre todo, tenerme escondido. Pero le ayudaban mis otras hermanas”

Pedro, igual que sus hermanas, había nacido en Haría, en Lanzarote, en 1906. Su familia quiso escapar del hambre y la sed, lo hicieron emigrando a la capital de Gran Canaria, donde con más de veinte mil personas más hicieron crecer el barrio isletero, al calor del Puerto de la Luz.

En su juventud fue chófer de guaguas y parece que tuvo un papel activo en la vida política republicana. En 1935 lo eligieron vocal del Comité Ejecutivo del Partido Socialista de Las Palmas. Los golpistas lo señalaron como participante de uno de los intentos de resistencia que se desarrollaron el 20 de julio en La Isleta, eso lo sentenció, aunque él ya estuviera escondido. Sabían bien lo que les pasaba a los que eran capturados. Su hermana Catalina dejó un testimonio de lo que vivieron en esos primeros meses “cogieron a muchos. Yo vi una noche una camioneta cargada con diecinueve hombres, pobrecillos, estuvieron dando vueltas con ellos por La Isleta y después se los llevaron a una sima para tirarlos vivos desde allí. No los mataban, no, los echaban vivos”. El miedo era una realidad palpable y duró muchos años, demasiados.

Los primeros días se escondió en casa de su hermana Antonia, que tenía una pequeña tienda y un gallinero. De allí tuvo que salir por la denuncia de un vecino, ya que había una recompensa de dos mil pesetas por su captura. Después de eso encontró un escondite entre fardos de alfalfa de su hermana Catalina, en La Angostura. Más tarde tuvo que buscar refugio en casa de su hermana Manuela. Ella logró esconderlo mejor, así estuvo más de quince años. Su hermana le contó a los investigadores Manuel Leguineche y Jesús Torbado que “abrió un hoyo y puso un bidón dentro, en el patio; y luego hizo un hueco en la pared, un hueco muy pequeño, y cuando sentía un vecino que entraba mi hermano se metía allí y ella ponía un cajón con una cocinilla delante”. Su sobrina, Francisca Soto Perdomo, dio testimonio de ese tiempo muchos años después, recordando a su tío como “una persona muy buena, que fumaba mucho y que estaba muy blanquito porque nunca veía el sol".

La persecución de las fuerzas franquistas no se detuvo en ese tiempo, sufriendo frecuentes registros de las casas de las hermanas Perdomo. Su hermana Manuela falleció. Otras de sus hermanas, Antonia y Eloína, fueron a buscarlo de noche y lo llevaron a escondidas a casa de otra de ellas, Rafaela, en el número 31 de la calle Alcorac. Allí estuvo dieciséis años más, hasta 1969, en un pequeño cuarto cerrado, apenas de un metro por dos, con un ventanuco tapado con periódicos, dentro, “un somier, una pila para el agua, un transistor, una cocinilla de las antiguas de petróleo, una sartén y algunos objetos más”. Revistas y periódicos viejos también fueron de gran ayuda en ese encierro, aunque la falta de luz hizo que perdiera buena parte de su vista. Allí, sin ver el sol, casi siempre en silencio, permaneció oculto del mundo, tanto es así que de los ocho sobrinos que crecieron en esa casa solo uno supo de su existencia.

Su salud se resintió. Tenía asma y a pesar de ello fumaba bastante en un ambiente poco saludable, en algún momento pensaron que no lo resistiría y ni así descubrieron al mundo su secreto. Su hermana contaba que “una vez se miró a un espejo y cayó como muerto de verse tan delgado y tan blanco”. El propio Pedro reconoció que en algún momento su mente se quebró, diciendo que “estuve un poco "ido" de la cabeza. Yo no diría que loco, pero sí con el conocimiento perdido y hablando solo. Recaí varias veces”.

Este topo canario solo volvió a la vida tras saber del decreto de marzo de 1969, donde por los treinta años del fin de la guerra, se declaraba la amnistía de todos los implicados en sucesos anteriores al 1 de abril de 1939. En esos días se habían conocido varias historias como la de él, una de ellas, la del exalcalde de Mijas, Manuel Cortés, que salió a la luz varios días antes que él. Eso le dio valor a Pedro para finalizar ese encierro en vida. Como plasmó en una columna España Republicana, uno de los periódicos de los exiliados, los hombres que optaron por esconderse, "prefirieron condenarse de por vida a prisión a caer asesinados por las bandas falangistas".

La libertad recobrada le trajo muchos reencuentros emocionados, entre abrazos y lágrimas. Algunos de sus sobrinos lo conocieron ese día. Había perdido su vida normal con solo treinta años, un joven socialista, con novia y un mundo por delante... ahora tenía sesenta y tres, solo sus hermanas y algunos sobrinos sabían de su historia. Trató de recuperar el tiempo perdido, buscar un trabajo para compensar tantos años de cuidados donde él no pudo aportar nada, mientras sus hermanas se quitaban de la boca la poca comida que llegaba a sus hogares. No lo logró. Sus últimos años estuvieron marcados por la mala salud y una sociedad que todavía convivía con el miedo.

El 9 de diciembre de 1974 su corazón se paró para siempre. Falleció todavía con la dictadura viva, la misma que le tuvo aprisionado por el miedo, la misma que tardó tanto en olvidar sus rencores. No pudo ver como, años después, algunos antiguos compañeros de ideales lograrían recuperar parte de la normalidad que a él le arrebataron. Su historia y las de las once valientes mujeres que se jugaron su existencia protegiéndolo, merece ser contada y recordada.

Fuentes consultadas

La Prensa. 3 de marzo de 1935 p5

TORBADO, J. y LEGUINECHE, M. (1978): Los topos. Editorial Argos. p95-100

Media vida escondido en un zulo. La Provincia: https://www.laprovincia.es/las-palmas/2020/09/14/media-vida-escondido-zulo-10675544.html

González-Sosa, Pedro. 33 años oculto en su casa. El Eco de Canarias. 20 de abril de 1969 p24-25

España Republicana. 1 de mayo de 1969 p5

Bienmesabe: Revista digital, 19 de mayo de 2013. p6

viernes, 29 de noviembre de 2024

La voz incómoda del anarquista Miguel Luque Espino

En el otoño de 1936, desde una mina de oro colombiana, Miguel Luque leía en los periódicos los horrores vividos en la toma de Badajoz por los franquistas. Con rabia, tomó un papel y escribió un escrito que cruzaría el océano. A miles de kilómetros decía “la sangre me arde”.  Animaba a plantar cara al fascismo y anunciaba que volvería, para “coger el fusil y luchar hasta caer”.

Esa carta, publicada en un medio de Barcelona, se trataba del último testimonio que he encontrado de una de las figuras más misteriosas y curiosas de la CNT en Canarias, Miguel Luque Espino, que había nacido en el pueblo de Pedroche, una pequeña localidad agrícola del norte de Córdoba, el 3 de octubre de 1902. Fue un escritor prolífico, un activista social y cultural, pero también, un antisistema literal, una persona muy ligada a los sectores más duros del anarquismo, que convirtieron estas ideas en una forma de vida, clandestina y rebelde.

Es bien sabido que el ideario anarquista logró penetrar y expandirse por Andalucía de forma extraordinaria, aunque es difícil detectar en los documentos analizados en qué momento Miguel Luque entró en contacto con estos planteamientos. Lo cierto es que se percibe que casi desde niño vivió con un profundo rechazo a la autoridad y al orden establecido, huyendo del hogar siendo poco más que un niño. Con apenas doce años fue detenido en Tarragona acusado de robo, desde ese año se repiten los procesos judiciales y el uso de alias, Ramón Roca Jover, Luis Humbert Folch o Teodosio del Val Martínez, transitando por Zaragoza y llegando al penal de Ocaña.

A pesar de esa agitada infancia y juventud, Miguel logró acumular una buena cultura, destacando como escritor y pensador. Consideraba al escritor madrileño, Eugenio Noel, como padre “auténtico y físico, no solamente espiritual”. Noel no fue un intelectual al uso, amigo de los bajos fondos y profundo antitaurino, en una sociedad no preparada para ello, murió apartado, pobre y solo. De uno de los personajes de novela de este escritor sacará uno de sus sobrenombres literarios, Leonardo Babel, que usará con frecuencia en su etapa canaria.

En 1920 fue sometido a su primer juicio militar, a consecuencia de unas lesiones a un paisano con un disparo. Hacía la mili y por ello sería juzgado por ello, en el cuartel del 4º Regimiento Pesado de Artillería, en Córdoba, aunque solo permaneció catorce días en prisión. En esa misma época se le juzga, bajo uno de sus alias, Ramón Roca, por “abandono de las armas y deserción”, la guerra del Rif estaba en su apogeo, poco antes del desastre de Annual.

A finales de la década de los veinte ya reside en Canarias, primero en Gran Canaria, después en La Palma y finalmente en Tenerife. El 3 de agosto de 1929 fue detenido en Santa Cruz de La Palma por su labor periodística. Años después, el combativo medio palmero, Espartaco, señalaría al cacique conservador, Esteban Pérez González, como el promotor de esta primera detención Esta fue la primera vez que pisaba la cárcel por sus escritos, pero no sería la última.


De izquierda a derecha, Antonio Vidal y Martín Serasols

Miguel Luque era un anarquista convencido, sus amistades más estrechas en ese momento serán destacados miembros de los sectores más combativos de la futura CNT canaria. Compartió piso con Antonio Vidal Arabí, nacido en Cuba, pero de ascendencia catalana, que años después realizaría un intento de atentado contra Franco en Tenerife. También frecuentó su casa Martín Serasols Treserras, conocido como “el Catalán”, uno de los fusilados por los franquistas por su intento infructuoso de organizar una resistencia armada al golpe militar. Ambos amigos eran miembros del Comité de Defensa de la Confederación, lo que abre la posibilidad de que Miguel también estuviera ligado a este espacio de resistencia. 

En Tenerife abrió dos librerías junto a su compañero de ideales, el lagunero Bernardino Afonso. La primera en la zona del Guimerá, la segunda, más duradera, sería La Popular, ubicada a poca distancia del Teatro Leal de Aguere. Allí ayudó a formar a otros activistas, como el destacado militante de las Juventudes Libertarias de La Laguna, Antonio García García.

El 25 de noviembre de 1930 la Guardia Civil había intervenido con fusiles en una manifestación pacífica en las calles de la capital tinerfeña. Juan Agrella, un sastre chicharrero, había perdido la vida a causa de los disparos y algunos más resultaron heridos. Eso conmovió profundamente a la sociedad insular. Luque y otros autores hablaron de estos sucesos en medios como En Marcha, voz de la Federación Obrera y posteriormente de la CNT. Lo hizo por el primer aniversario de estos sucesos, en un nuevo tiempo político, el de la II República, donde las leyes y las normas jurídicas seguían siendo las de la época anterior.

Ese texto le llevará nuevamente a la cárcel por atacar a la fuerza armada a través de la prensa. Miguel Luque resulta incómodo. En esa época también fue uno de los promotores del Centro de Estudios Sociales, un espacio de reflexión política y cultural, que promovió acciones contra la jerarquía eclesiástica. El 19 de diciembre de 1931 se le condenó a más de tres años de destierro. La repulsa frente a esta decisión se plasmó en las propias páginas de En Marcha, donde, entre otras, el veterano anarquista, Juan José Cova, afirmará que “el camarada Luque Espino ha sido condenado al destierro por intromisión del jesuitismo y no por atacar a la Guardia Civil”.

En 1933 le llega una nueva condena, debido a otro artículo de En Marcha, titulado Radiaciones-Nada. Se le acusa como autor de este escrito en el que señala la incapacidad de los tribunales y se lamenta de que “ayer me llevaron a sus tribunales por casi nada. Quizás hoy por nada me lleven también. ¡No importa!”.

El destierro se ejecuta a partir de 1932, obligado a vivir en Los Llanos, en La Palma. Allí sigue escribiendo y participando de la vida política, pero no tardará en ser juzgado por escapar de este destierro, siendo detenido en Tenerife. En mayo de 1934 regresa a Tenerife, aunque parece que será la última ocasión en la que lo hará, ya que en julio de 1935 el Boletín de la Generalitat de Cataluña dice que Miguel Luque está domiciliado últimamente en Barcelona, donde es procesado en la Causa Nº248 por estafa, y se le amenaza con ser declarado en rebeldía en caso de no comparecer, parece que no surtió efecto, acabando en Medellín, Colombia, desde donde escribió en 1936 a sus compañeros y compañeras de ideales.

¿Quién fue realmente Miguel Luque? ¿Hay alguna imagen de él? ¿Jugó un papel en los Comités de Defensa de la Confederación? ¿Logró participar de la Guerra Civil? ...muchas dudas que quedan en el aire y, que, con un poco de suerte, se lograrán aclarar algo con este pequeño aporte a su vida.

Foto de cabecera: Entierro del anarquista Mariano Cabrera López, "Marianito", en Tenerife en 1933. La Prensa. 

Fuentes consultadas

-          Hoja oficial de la provincia de Barcelona. Número 564. 5 de octubre de 1936 p1

-          AHPSCT. Proceso contra Juan José Cova Cabrera y Francisco Román Romero por delito de injurias por medio de la prensa. 13 de enero de 1932. Ficha 887 de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Nº de Audiencia 13 y Nº de Juzgado 13.

-          AHPSCT. Proceso del 26 de enero de 1933 por injurias por medio de la prensa a autoridades militares de la plaza. Ficha 1201 de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Nº de audiencia 60 número de juzgado 28.

-          AHPSCT. Proceso contra Juan Pedro Ascanio García por injurias contra el Ministro de la Gobernación, del 13 de enero de 1932. Ficha 903 de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Nº de la Audiencia 12 Nº de juzgado 12.

-          Espartaco. 16 de mayo de 1931 p2

-          Guzmán García, JL. En recuerdo de Antonio García García (1918-2010). Revista En Marcha, órgano portavoz de la CNT de Canarias, noviembre de 2010

-          Medina Sanabria, Pedro. Ante un inminente atropello: https://pedromedinasanabria.wordpress.com/2009/11/26/ante-un-inminente-atropello/

-          El Día. 20 de mayo de 1932. p3


domingo, 24 de noviembre de 2024

Carmen Camacho Díaz, una joven víctima del franquismo en Canarias

Quince días prisionera de los franquistas bastaron para que la vida de la tinerfeña Carmen Camacho Díaz se apagara, mientras cuidaba de una hija que todavía se alimentaba de sus pechos. El único “delito” de Carmen fue el de enamorarse de un joven con ideales llamado Nicolás Mingorance Pérez.

Ella había nacido en Santa Cruz de Tenerife el 25 de abril de 1902, con el nombre de María del Carmen (1). Parece que fue alumna de la profesora Fidela Díaz Yanez, depurada durante el franquismo, apareciendo su nombre entre las alumnas que “recitaron algunos monólogos y comedias y cantaron en coro un himno patriótico, siendo muy aplaudidas” (2), lo cierto es que fue una joven afortunada, que pudo estudiar y eso facilitaría su amor, pero también algún pequeño pinito escribiendo poesía, uno de ellos incluso sería publicado en la prensa de la época.

En 1920 ya era novia de otro joven chicharrero dos años mayor que ella (3), el ya mencionado Nicolás. Ambos se casaron a mediados de la década de los veinte. Él era un joven intelectual, amante de la poesía, el deporte y del periodismo, que ejercería en medios como El Progreso, intercalando con publicaciones literarias cuando tenía menos de veinte años. De Carmen sabemos que también se interesó por la poesía, incluso fue una de las ganadoras del segundo concurso de la empresa Asta SA, donde unas ochocientas personas habían participado, logrando un premio de diez pesetas, por un poema llamado “la niña enfermita” (4), que sería publicado poco después (5). No era muy frecuente en una sociedad tan patriarcal que las mujeres protagonizaran actividades de este tipo.

Su compañero de vida y muy posiblemente ella vivieron con cierta emoción la llegada de la II República. En esa época ya eran padres, en 1926 había nacido un primer hijo, que moriría poco después de una “breve y penosa enfermedad” (6). En 1928 nació su hijo Nicolás, que llevaba el mismo nombre de su malogrado hermano. En 1931 falleció otro hijo, llamado Julio (7), en 1932 nacería María del Carmen Mingorance Camacho (8), en 1934 lo haría Heliodora (9) y la más pequeña sería Julia, nacida en 1935 y fallecida de meningitis en abril de 1937 (10).

Nicolás se acerca al republicanismo en una etapa temprana, aunque en la década de los treinta se ligará al socialismo, además de ser un activo integrante de la Asociación de Empleados de Banca y Bolsa, vinculada a la UGT. Esa labor lo convirtió en concejal del Ayuntamiento capitalino durante la etapa del Frente Popular y eso lo marcó definitivamente para el franquismo. Tras el golpe militar fue hecho prisionero.

Carmen y sus hijos quedaron en una situación complicada, contando con el escaso apoyo que le podría dar su familia. Su marido fue llevado a Villa Cisneros en agosto de 1936, junto con más de treinta republicanos especialmente significados, considerados peligrosos. Allí participará de una sonada fuga en marzo de 1937, junto a un numeroso grupo de presos y soldados, logrando llegar a la zona republicana y colaborar con el esfuerzo bélico desde Valencia, pasando posteriormente al exilio (11).

Según el testimonio elaborado por Nicolás en su exilio chileno, en un documento manuscrito, dice que su esposa, a modo de castigo por su fuga, fue llevada a detenida, allí "murió con su hija de pecho a los quince días de estar encarcelada y amargada por los trabajos carcelarios, las últimas informaciones fueron facilitadas por la Cruz Roja internacional" (12). Carmen murió en la tarde del 22 de noviembre de 1937 (13). El testimonio es demoledor, uno de tantos de una época oscura y violenta. Sus hijos quedaron al cuidado de familiares. El dolor por esa muerte injusta y por la difícil situación que tuvieron que afrontar sus hijos perduró, incluso cuando habían pasado bastantes años de esos sucesos, que dejaron una honda huella.

Mil gracias a su nieta, Carmen Mingorance, convertida en cuidadosa guardiana de un archivo familiar que me ha permitido dar un poco de luz a una vida que forma parte de la lista de víctimas desconocidas de una dictadura larga y cruel. Ojalá más pronto que tarde puedan ver la luz la colección de poemas de la última etapa de vida de su abuelo, que no pudo cumplir su sueño de volver a su hogar.

Foto: Fotos Antiguas de Tenerife

Fuentes utilizadas

  1. Diario de Tenerife. 26 de abril de 1902 p1

  2. La Prensa. 9 de julio de 1918 p2

  3. Testimonio de su nieta, Carmen Mingorance, en la página Fotos Antiguas de Tenerife

  4. Hoy. 4 de abril de 1934 p8

  5. Hoy. 14 de abril de 1934 p1

  6. El Progreso. 8 de noviembre de 1926 p1

  7. La Prensa. 10 de junio de 1931 p7

  8. La Prensa. 14 de enero de 1932 p3

  9. La Prensa. 25 de noviembre de 1934 p3

  10. La Prensa. 15 de abril de 1934 p3

  11. Ascanio Gómez, Rubens. Nicolás Mingorance, olvidado poeta, periodista y activista republicano: https://latadelgofio.blogspot.com/2021/02/nicolas-mingorance-olvidado-poeta.html

  12. Testimonio facilitado por su nieta, Carmen Mingorance, conservado en su archivo familiar

  13. La Prensa. 23 de noviembre de 1937 p2


domingo, 17 de noviembre de 2024

La última imagen del poeta Domingo López Torres


De repente, repasando los rostros tristes de Fyffes te asalta una cara conocida. Los rasgos del gran poeta surrealista tinerfeño, Domingo López Torres, parecen asomar de entre la multitud. Esa masa de hombres de diversas tendencias, republicanos, socialistas, anarquistas, comunistas, intelectuales o simples trabajadores comprometidos, que poblaba la prisión improvisada sobre unos simples salones pensados para almacenar plátanos. Me atrevo a decir que es la última imagen que dejó de su paso por esta tierra.

Allí llegó Domingo, que además de uno de los intelectuales más brillantes de la primera mitad del siglo XX en Canarias era una persona comprometida. En esa época tenía apenas 26 años. Había nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1910, en una familia humilde. A pesar de mil dificultades y de tener que abandonar el colegio para ayudar a la economía familiar, Domingo encontró un refugio y una guía en las modestas bibliotecas de la capital y en sus libros. Esos contenedores de sabiduría fueron sus maestros y los que hicieron de él una persona excepcional.

Resulta curioso que en 1939, cuando los falangistas deben ofrecer datos para el proceso judicial abierto contra tantos “rojos y masones”, reconozcan que “debido a su gran voluntad, frecuentando bibliotecas, llegó a poseer una relativa cultura, que le permitió formar parte del grupo de intelectuales de esta capital”. En el mismo informe, y quizás por lo anterior, dicen de él que era “peligroso para la paz y la vida pública”, quizás por ello en febrero de 1937 las Brigadas del Amanecer se lo llevaron para siempre a una fosa oceánica. Ese mismo océano que, seis años antes, se había llevado la vida de sus compañeros José Antonio Rojas y Julio Antonio de la Rosa en un accidente de barca de la que logró salir a duras penas.

Domingo López supo del hambre, de robar horas al sueño y al cansancio para poder aprender las letras que le alimentaron, quizás por eso tuvo claro que había cambiar el mundo. Fue por ello uno de los intelectuales más comprometidos de su generación, militando en el ala izquierda del partido socialista, llegando a ser concejal en el último tramo de la II República, poco más de un mes y medio antes del golpe franquista.

Desde los 16 años empezó a publicar sus primeras poesías en las revistas culturales, caso de Hespérides. Conocerá y trabará amistad con figuras como Pedro García Cabrera, Agustín Espinosa, Eduardo Westerdahl, Emeterio Gutiérrez o Domingo Pérez Minik. Con ellos pondrá en marcha la revista Gaceta del Arte, además de otras iniciativas similares como Índice. Con Gaceta de Arte promoverá las acciones del Ateneo de Santa Cruz de Tenerife y la gran exposición surrealista, que por primera vez ponía a Tenerife y a Canarias entre las vanguardias culturales mundiales. Como él mismo dijo de esta tendencia artística,“el surrealismo haciendo veredas en el fango hacía una cloaca de inmundicias hizo distraer la mirada de preciosos paisajes exteriores”. El terremoto que generó esta muestra y la proyección de la película “La Edad de Oro”, de Buñuel, será recordada para mal al llegar el 18 de julio de 1936. Domingo López Torres fue acusado, entre otras cosas, de colaborar con la Asociación de Amigos de la Unión Soviética y de ser “uno de los puntales más firmes e inteligentes que contaba el partido Socialista”. Eso era más que suficiente para su detención y su desaparición.

Junto a tantos amigos, formó parte de los alrededor de 4000 reclusos que pasaron, durante sus doce años de actividad, por la prisión de Fyffes. Allí tratará de sobrevivir, como persona y como creador. Junto a su amigo, el dibujante Domingo Ortiz, harán clandestinamente su obra póstuma, Lo Imprevisto. Ninguno de los dos recobraría la libertad. Quien les iba a decir ese tránsito, ellos, que apenas un mes antes del golpe celebraran en el Círculo de Bellas Artes de la capital la clausura de la exposición de arte contemporáneo, en la que compartió tribuna con el mismísimo Oscar Domínguez.

Les confieso que encontrarte de golpe con la figura de Domingo en esas condiciones conmueve. Tuve que buscar varias imágenes de la misma instantánea para cerciorarme. Su rostro serio, como el de la mayoría de los presentes, es reflejo de una sociedad en shock. De miles que creyeron que los avances sociales y culturales logrados eran necesarios e inevitables, que nada podría llevarnos al pasado, al miedo y a un tradicionalismo asfixiante...se equivocaron y lo sabían. En los poemas de Lo Imprevisto parece que esa tristeza está presente.

El rescate de la memoria de Domingo sigue lentamente. Su último libro de poemas logró salir a la luz en la transición. Tardaron 75 años para que el Ayuntamiento de Santa Cruz decidiera conmemorar su figura, allá por 2012. Costó hasta 2019 para que este homenaje llegara en forma de una plaza, gracias a una moción de mi compañera Yaiza Afonso y el constante recuerdo del equipo de Sí se puede en la capital. En 2022 se produjo el último paso, una placa descendió al fondo del océano, en el punto donde lo arrojaron, metido en un saco con piedras, a esta luz de la cultura isleña.

Fuentes utilizadas

Jiménez, J. López Torres, poeta referente en Tenerife y asesinado por el franquismo, tiene 85 años después un monumento bajo el mar : https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/lopez-torres-poeta-referente-tenerife-asesinado-franquismo-86-anos-despues-monumento-mar_1_9270108.html

La Prensa. 20 de junio de 1936 p2

López Torres, Domingo. Aureola estigma del surrealismo. Gaceta de Arte. 1 de septiembre de 1933 P1

Dos poemas de Domingo López Torres: https://elbatiscaforojo.blogspot.com/2009/05/dos-poemas-de-domingo-lopez-torres.html

Fernández Arcila, Pedro. Domingo López Torres. Diario de Avisos. 15 de diciembre de 2014.

Afonso Higuiera, Yaiza. Los mares petrificados: https://sisepuedecanarias.org/opinion/los-mares-petrificados-yaiza-afonso-higuera/

AHPSCT Expediente de Responsabilidades Políticas de Manuel Guadalupe Pérez y otros ES.05.AHPLP/TRRPC.AHPLP-0295//003015108. Expedientes de Domingo López Torres.



sábado, 26 de octubre de 2024

María del Carmen Sarmiento, una mujer libre en un tiempo de represión

Jamás hacer banderas de papel había tenido una respuesta tan dura. En septiembre de 1961 María del Carmen Sarmiento y sus hijos, Jesús y Arturo Cantero, estaban afanados cortando papeles. Unas tiras blancas, azules y amarillas que al unirse formaban una bandera que hoy nos es familiar, la bandera canaria. Su idea era soltar esas miles de banderas que habían logrado confeccionar durante las fiestas del Pino y marcó el origen del Movimiento Canarias Libre.

María del Carmen Sarmiento venía de una familia acomodada. Nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1905. En 1927 se había casado con un joven prometedor, Ernesto Cantero Arocena, que durante el verano de 1936 estaba en Madrid preparándose para participar en unas oposiciones. Durante la guerra participó apoyando a la República, huyendo a Francia tras la derrota. Allí quedo en un estado lamentable en los campos de concentración, donde tras ser localizado por sus familiares, pudo retornar a su tierra. Ernesto fue depurado y denunciado por un cura, lo que le llevó a la cárcel de Barranco Seco. Sin duda fue una vida dura, siempre bajo la sospecha de las autoridades franquistas. Tuvo que afrontar el apoyo a su compañero de vida y la crianza de sus hijos, todavía pequeños, a los que se señalaba como hijos de rojos. Esa vivencia les marcó. Algunas personas optaban por repudiar la política, otros, la convirtieron en una respuesta necesaria para plantar cara a una larga dictadura, fue el caso de la familia Cantero Sarmiento.

La ejecución de Juan García “El Corredera” en 1959, los ecos de la revolución cubana y de los movimientos de liberación africanos, junto a la situación política local, ayudaron a generar un caldo de cultivo para que jóvenes universitarios, abogados laboralistas y sectores de trabajadores articularan el Movimiento Canarias Libre. Acciones de propaganda como la colocación de las banderas de papel o las pintadas en el Estadio de la UD Las Palmas acabaron en 1962 con detenciones y un proceso judicial que implicó a abogados como Fernando Sagaseta o Carlos Suárez, además de los hermanos Cantero, Armando León, Andrés Alvarado o Luis Alsó. María del Carmen tuvo que volver a acudir a la prisión de Gran Canaria, esta vez para ver a dos de sus hijos. No sería la última, en 1973 le tocó volver a subir. Lo que dijo ese día es parte de la memoria de la transición en Canarias: He subido esta cuesta para visitar a mi marido, luego para visitar a mis hijos y ahora para visitar a mi nieto. ¿Habrá alguien que haya visitado a tres generaciones seguidas de presos políticos?”.

En esos mismos años fue protagonista de otro incidente. Durante la actuación de la Orquesta de Instrumentos Populares de la Radiotelevisión soviética en el Teatro Galdós, unos jóvenes lanzaron unos claveles rojos al escenario...la respuesta de las fuerzas policiales fue su detención y tortura. Eran hijos de amigos de sus propios hijos. A sus 68 años, la indignación le hizo ir a la comisaría y encararse con uno de los responsables de las torturas.

María del Carmen le había dicho a sus hijos que quería ver caer al dictador, lo hizo. Falleció apenas veinte días después de que este muriera en la cama. Le dio tiempo de ver que esas banderas que ayudó a componer, tres años después se habían preñado de estrellas, no las vería ondear en libertad en el Ayuntamiento de Las Palmas o en el de La Laguna, ni que esos colores serían la base de lo que hoy es el símbolo oficial de Canarias.

Fuentes utilizadas

  • González Pérez, Teresa. Mujeres republicanas y represión en Canarias (1936-1939). XIV Coloquio de Historia Canario Americana (2002). p1773

  • García-Lázaro N. y López Trujillo Z. (2013). Canarias Libre: los orígenes del nacionalismo canario en el interior de las islas (1960-1965). Cuadernos de Historia Contemporánea, 35, 219-242.

  • Suárez Rosales, Manuel. Una Patriota Ejemplar. Dña. María del Carmen Sarmiento Valle (1905-1975). La Sorriba. n.º 26, (1986), p5

  • Cantero Sarmiento, Arturo. Memorias de la prisión de Cáceres. Santa Cruz de Tenerife (2010). p219-222


lunes, 14 de octubre de 2024

Memorias y desmemorias históricas laguneras

La Laguna, a paso lento, igual que otros territorios de Canarias, ha logrado ir desarrollando acciones para dignificar y democratizar el espacio público municipal, en especial tras la llegada de la Ley de Memoria Histórica allá por el año 2007.

Nuestro municipio, que logró articular un primer gobierno de progreso en 1979, no solamente fue avanzado en el uso de la bandera canaria, siendo uno de los primeros ayuntamientos del Archipiélago en colocar una bandera con siete estrellas de forma bastante duradera en el exterior de las Casas Consistoriales, cosa hoy cuestionada por los tribunales; también marcó reconocimientos en el espacio público previos a la Ley antes mencionada. Dedicar una calle al sindicalista y político, fundador del Partido Socialista, Pablo Iglesias o al joven militante comunista lagunero asesinado en la Transición, Antonio González Ramos, el parque de La Constitución o la calle 6 de diciembre, son ejemplos de esa voluntad de resignificar los nuevos espacios públicos surgidos en esos años. El busto que recuerda a Domingo Cruz Cabrera en la zona de Barrio Nuevo, uno de los promotores del barrio y desaparecido de los franquistas, sería otro buen ejemplo.
Sin embargo, los homenajes a los promotores y activistas claves de la dictadura han sido perdurables, siendo escasas las ocasiones que el propio Gobierno local, aplicando los instrumentos legales, ha sido el promotor de la aplicación de la Ley. Repasando las actas de pleno, la primera propuesta relativa a cambios del callejero surge de una de las etapas de oposición del PSOE en 2008, que permitió acabar con la Calle General Franco ( que recuperó la denominación de Herradores), la plaza de Fray Albino (retomando la de Los Remedios), la Avenida José Antonio Primo de Rivera (con el popular nombre de Camino Las Peras) y la plaza del 18 de julio, dedicada ahora al poeta Verdugo. 


En 2013 se produjo el debate sobre la retirada de la primera medalla de oro de la ciudad a Franco, a iniciativa de Juan Miguel Mena, de Sí se puede, una moción que se acompañó de una declaración que decía que “el Ayuntamiento muestra su solidaridad y reconocimiento a todos los represaliados por la dictadura franquista y reconoce su memoria”. No fue tan fácil. La retirada definitiva de la distinción, vía expediente, se produciría casi dos años después. 

Durante el mandato 2015-2019 debo reconocer a la exconcejala Mónica Martín, por el impulso a la ejecución de las mociones en materia de memoria, promovidas en buena parte por Unidas se puede en esos años. Se logró el acuerdo para modificar los nombres de las siguientes vías, Capitán Brotons (por Alonso Suárez Melián, último alcalde republicano), Santiago Cuadrado (por Cristino de Vera), Ernesto Ascanio y León Huerta (Por Real Sociedad Económica de Amigos del País), Leopoldo Calvo Sotelo (Por Leonardo Torriani), Delgado Barreto (por Pedro Zerolo) , José Antonio y Prolongación José Antonio (por Piloto Néstor Jorge), además de iniciar el expediente para retirar el reconocimiento de las medallas de bronce a los falangistas voluntarios del 18 de julio. 

En el pasado mandato impulsamos muchas iniciativas aprobadas en pleno, pero debo reconocer que hubo poca acción concreta en su ejecución, a pesar de los múltiples escritos, diligencias y peticiones para que se llevaran a efecto. Quizás no fue una prioridad en ciertas áreas de gobierno o la acumulación de expedientes, en espacios quebrados en personal técnico, provocaron un parón. Sí logramos acuerdos plenarios que planteamos en noviembre de 2019 y julio de 2021, sacados en su mayoría por unanimidad, además de varias diligencias demandando la ejecución de estos a las áreas competentes. En esos cuatro años, en esta materia, se procedió a retirar una placa franquista existente en el Centro de Día de Finca España, un espacio de Bienestar Social y prácticamente, la última semana del mandato y se cumplió el acuerdo de 2016 para retirar los cuadros de los alcaldes franquistas del salón de preplenos, además de elaborarse y colaborar con algunos proyectos de memoria histórica.  

En este mandato se cumplió el acuerdo, pendiente desde mismo año del anterior, para colocar una placa de reconocimiento a los once republicanos laguneros asesinados del cementerio de San Juan, un acto que quedó opacado, sin prensa y sin invitaciones a los familiares de los promotores de esta iniciativa, colocando la placa en una esquina exterior…por cierto, un trato muy distinto al dado al monolito dedicado a las víctimas del tristemente famoso accidente de Los Rodeos.

Lo dijimos antes y lo decimos ahora todavía queda mucho por hacer. Nos alegra que este jueves haya sido uno de los miembros del actual gobierno, partido que además gestiona el área de Presidencia, la responsable de estos expedientes, el que esperemos tenga más éxito en que se cumplan los acuerdos. Me parece bien que se incida en lo pedido y aprobado en las mociones que defendimos en 2019 y en mayo de este año, para contratar un estudio a la Universidad que contribuya en avanzar en el catálogo. Deseo de corazón que sea real.


Siempre he creído que La Laguna, por su propia historia, debía ser un municipio pionero en la aplicación de la legalidad, por eso hemos impulsado propuestas concretas en este tiempo, que en algún caso siguen pendientes. Alrededor de una veintena de calles y algunas placas ubicadas en espacios públicos o en sus proximidades, están pendientes de eliminarse. De corazón espero que el informe jurídico solicitado por el pleno desde 2019 sea un instrumento de avance y que haya predisposición para ello. Dignificar el espacio público, acabando con los honores y distinciones de una dictadura brutal, es una tarea que va más allá de la legalidad, que debería ser de justicia. Quizás, la evidencia del desatino jurídico y político en la capital tinerfeña, relativo al monumento a Franco, haya servido para favorecer un debate, que espero tenga consecuencias futuras.

Documento de 1971. Fundación Juan March

Ya llegamos tarde para reconocer el legado y la memoria de tantas víctimas y sus descendientes, pero hay que seguir intentándolo. Parece difícil de entender que en 2024 se tenga todavía que pedir a responsables públicos que cumplan con una norma aprobada en 2007, pero está pasando.    

Rubens Ascanio Gómez

Licenciado en Historia por la Universidad de La Laguna

Coportavoz de Unidas se puede en el Ayuntamiento de La Laguna