El sectario es el típico amargadillo que imparte justicia
sin que nadie se lo pida. El sectario dicta sentencia sin escuchar, muchas
veces casi sin pensar. Para el sectario sólo existe un lado correcto, el suyo.
Su cariño es frágil ya que sólo soporta un asfixiante clima monocolor, donde
blancos y negros, buenos y malos están tan bien definidos, el no necesita más.
El sectario está siempre ávido por calzarse su túnica para quemar herejes y sus
lengua o teclado pistolero siempre trata de dejar seco al enemigo, sin
demasiado trabajo ni esfuerzo, es el enemigo al fin y al cabo. Un sectario no
te acompaña, te vigila, te audita, te valora o juzga…hasta que detecte que no
eres lo suficientemente bueno para el. Aunque lo parezca, un sectario nunca podrá ser
un amigo, mucho menos un camarada, su afinidad dura poco, siempre buscará
motivos para sentirse traicionado o para la sospecha. El sectario es como el
caballo de Atila, por donde pasa no vuelve a crecer la hierba. Jamás trates de
convencer a un sectario, sus argumentos van más allá de la lógica, son
convicciones casi religiosas que le habrá chivado al oído algún ser superior.
El grupo no está hecho para el sectario, el sólo puede trabajar para si mismo.
Todos y todas conocemos a algún sectario, en la familia, el trabajo, entre tus
amigos o en tu grupo, están ahí, observándonos, apuntando nuestras “malas
acciones” por si tenemos que ser objeto de algún juicio sumarísimo. Tengo
esperanza de que la vida se convierta en mi cedazo natural y que me ayude a
separar el buen grano del polvo.
Conocí a Galeano en un breve recopilatorio de autores latinoamericanos que me “obligaron” a leer en el instituto a los 15 años. Me sorprendió y me enganchó su forma sencilla, fresca y cercana de hablar de las grandes cuestiones que preocupan a la gente. Galeano es una señal de la humanidad, como ese disco que vuela en la entrañas de la sonda espacial Voyager I que pretendía trasmitir a otras civilizaciones de la galaxia que en la Tierra éramos seres inteligentes. Galeano es un intelectual con mayúsculas, sin miedo a hablar claro de cuestiones que los grandes medios consideran tabú. Un intelectual que a parte de escribir fantásticamente bien se remanga la camisa para participar en todas las grandes luchas de este planeta asolado de hambre, guerra y miseria. Sí, me encanta este escritor, me llega muy dentro lo que dice y lo que piensa, que en gran parte es lo que yo mismo pienso. A continuación les dejo algunos breves cuentos de Galeano, si lo conocen seguro que lo disfrutarán, si por un...

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