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La mano y la estrella. Texto del subcomandante Marcos.


Les dejo un hermoso texto del subcomandante Marcos, desde Chiapas. En mi opinión nos habla de los caminos que hay que recorrer en la izquierda mundial para cumplir los objetivos finales de liberación, que cada uno piense donde queda su estrella.
Llovía tendido. Quiero decir que la lluvia hasta se acostaba cuando el viento le tomaba la cintura. el Viejo Antonio y yo habíamos salido de cacería esa noche. El Viejo Antonio quería matar a un tejón que le robaba el maíz que ya empezaba a asomar en la milpa. esperamos a que el tejón llegara, pero en su lugar llegaron una lluvia y un viento que nos obligaron a refugiarnos en la troje casi vacía. El Viejo Antonio se acomodó en un rincón más adentro y yo me senté en el dintel de la puerta. fumábamos los dos. Él dormitaba y yo veía como la lluvia se ladeaba a un lado y a otro, según el paso que le marcara el baile de un viento más caprichoso que de costumbre. La danza terminó o se mudó a otro sitio. Pronto no quedó de la lluvia mas que la ensordecedora competencia entre grillos y ranas. salí tratando de no hacer ruido para no despertar al Viejo Antonio. El aire quedó húmedo y caliente, como queda de por sí cuando el deseo termina el baile de los cuerpos.
-Mira- me dice el Viejo Antonio, y tiende su mano hacia una estrella que apenas se asoma detrás de las cortinas que las nubes hacen en occidente. Yo miro la estrella y siento no sé qué pesar en el pecho. Algo así como una soledad triste y amarga. Sin embargo me sonrío y, antes de que el Viejo Antonio me pregunte, aclaro:
-Me estaba acordando de un proverbio que dice más o menos así: "Cuando el dedo señala el sol, el tonto mira el dedo"- El Viejo Antonio se ríe de buena gana y me dice:
-Más tonto sería si mirara el sol. Se quedaría ciego. - La lógica abrumadora del Viejo Antonio me deja tartamudeando la explicación sobre lo que, supongo, quiere decir el proverbio. El Viejo Antonio se sigue riendo, no sé si de mi, de mi explicación o del tonto que mira al sol cuando lo señala el dedo. Se sienta el Viejo Antonio, pone su chimba a un lado y forja un cigarrillo con algo de doblador que tomó de la vieja troje. Yo entiendo que es la hora de callarse y escuchar. Me siento a su lado y enciendo la pipa. El viejo Antonio da unas bocanadas a su cigarro y empieza a llover palabras con sólo el humo alivianándoles la caída.
-Hace rato no te estaba señalando la estrella con la mano. Estaba pensando en cuánto se necesita caminar para que mi mano pueda tocar esa estrella allá arriba. Te iba a decir que calcularas la distancia que hay entre mi mano y la estrella, pero tú saliste con lo del dedo y el sol. Yo no te estaba mostrando mi mano, pero tampoco la estrella. Ese tonto del que habla tu proverbio no tiene alternativa inteligente: si mira el sol y no se queda ciego, entonces se va a tropezar mucho por estar mirando hacia arriba; y si mira el dedo no va a tener camino propio, o se queda parado o camina detrás del dedo. total que los dos son tontos: el que mira el sol y el que mira el dedo. Caminar, vivir pues, no se hace con verdades grandes que, si uno las mide, resulta que son bastante pequeñas. Va a llegar la noche en que empecemos a caminarla para llegar al día. Si sólo vemos muy cerca, entonces nomás por ahí nos vamos a quedar. Si sólo vemos muy lejos, entonces vamos a tropezarnos mucho y a perder el camino. –reposa la palabra el Viejo Antonio. Yo pregunto:
-¿Y cómo vamos a saber mirar lejos y mirar cerca? –
El Viejo Antonio reanuda el cigarro y la voz:
- Hablando y escuchando. Hablando y escuchando a los que están cerca. Hablando y escuchando a los que están lejos. –
El Viejo Antonio vuelve a tender la mano hacia la estrella. Se mira la mano el Viejo Antonio y dice:
- Cuando se sueña hay que ver la estrella allá arriba, pero cuando se lucha hay que ver la mano que señala la estrella. Eso es vivir. Un continuo sube y baja de la mirada. –

Comentarios

Unknown ha dicho que…
uuuhhaauuu
te hace pensar no?
la verdad q si esta bueno

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