El diario del Movimiento, La Falange, como si de una broma macabra se tratara, dijo que Modesto Carballo Sosa y los dieciocho compañeros que iban a ser fusilados ese 23 de enero de 1937, habían entrado en capilla a las seis y cuarto de la mañana, “ mostrándose todos, en su mayoría, muy decaídos”.Apenas cuarenta y cinco minutos después todos caerían bajo las balas del nuevo régimen. Modesto tenía 28 años. En el centro de esta imagen, mejorada y coloreada, lo podemos ver entre los presos que abarrotaban la cárcel franquista de los almacenes de Fyffes, posiblemente la última foto que se le tomó. Había nacido en Los Llanos, en La Palma, dedicándose desde joven al trabajo como tabaquero, el mismo oficio que había realizado su padre y miles de personas más en las Islas. Ese sector tenía un gran peso en la industria canaria y había vivido con fuerza los efectos de la crisis global del crack de 1929, además de la competencias de nuevos mercados productores. El desempleo y la precariedad había...