Domingo
y Jacobo Calero Labesse, junto a un nutrido grupo de jóvenes
republicanos palmeros, lograron mantenerse alzados en los montes de
su Isla mientras los franquistas detenían y asesinaban a muchos de
sus camaradas. Allí sobrevivieron meses, hasta que en enero de 1937
consiguieron tomar el velero Añaza y huir a Mauritania, en una época
donde los viajes de búsqueda de libertad eran en dirección
contraria.
Ambos
fueron dignos hijos de su momento histórico. Los dos, nacidos en
Santa Cruz de La Palma, fueron ejemplo de ese activismo social
imparable de una generación que soñó que la sociedad en la que
nacieron sería cambiada gracias a la convicción de la clase
trabajadora.
Domingo
tenía 15 años cuando entró a formar parte del grupo de jóvenes
que en la nochebuena de 1922, en las escalinatas de la plaza de San
Francisco de la capital palmera, dieron forma a los inicios de la
Sociedad Deportiva Tenisca, uno de los clubes de fútbol más
destacados en la Isla. A pesar de su corta edad ejerció de
secretario en el acta fundacional. Ninguno de los primeros promotores
de la entidad había cumplido los veinte años en ese momento. Su
hermano Jacobo, de 17 años, ya era miembro de un club denominado
Hispamer, que al poco tiempo se integraría en el Tenisca. En los
primeros pasos del club, que logró crecer en número de socios muy
rápido, ocupó la primera presidencia un veterano, el republicano y
masón garafiano, Domingo Pestana Lorenzo (1), que es difícil saber
la influencia que pudo tener en la rápida toma de conciencia de los
hermanos Calero. El fútbol sin duda será una de sus pasiones
iniciales, ejerciendo además de cargos en la directiva, de
jugadores, donde Domingo destacará especialmente.

Tenisca 1922
Ambos
habían logrado formarse y tener una buena educación, gracias a ella
Domingo tenía apenas 16 años en 1923, cuando la Audiencia
Territorial anunció que era uno de los que había aprobado por
exámenes para convertirse en secretario y suplente de juzgado (2).
Jacobo también realizaba el mismo oficio. En 1926 la Asamblea de
secretarios judiciales lo nombró vocal de la junta, presidida en ese
año por Francisco Dorta y Jacinto del Castillo (3). Dos años
después los hermanos aparecen en la directiva de la "Unión
de Dependientes del Comercio y de la Industria",
Domingo
como secretario y Jacobo como vicesecretario (4),
que ya indica una sensibilidad sindical importante en una época
compleja, como la del final de la dictadura de Primo de Rivera.
Al
igual que sucedió en otras islas, como La Gomera, la juventud del
momento mostraba una actitud muy crítica con el modelo político del
momento y el papel de los viejos caciques locales, más aún en una
sociedad que había sido impactada por sucesos como la guerra de
Cuba, las masacres sufridas en el Rif, los ecos de la Primera Guerra
Mundial y los cambios que habían generado. Sus ideales se agruparon
entorno a valores republicanos que se irían definiendo más
claramente en los años de la II República. En enero de 1930 ya
forman parte de la directiva de la Sociedad Juventud Ideal, en la
capital palmera, en la que Domingo será nombrado vicesecretario y su
hermano bibliotecario (5). En ese año Jacobo era uno de los
integrantes de Juventud Republicana de La Palma (6), donde compartió
labor con militantes como Imeldo Guerra o Ermelandro Martín, que
posteriormente le acompañarían en su camino a los ideales
comunistas. Su labor en este ámbito le llevó a ser uno de los que
tomaron la palabra en el acto de inauguración de la sede de Juventud
Republicana en El Paso (7). Según recordó en sus memorias Florisel
Mendoza, en esta etapa la casa donde José Miguel Pérez y su
compañera, Sara Pérez, daban clases, era sede de tertulias, en las
que participó también Jacobo (8). Los dos también serán firmantes
del mensaje de apoyo y de la campaña de firmas para socrrer la
difícil situación que vivía la única hija de José Nakens Pérez,
destacado escritor y periodista republicano, fallecido en 1926, “como
mejor homenaje al honrado luchador, que propagó, sin descansar, los
ideales republicanos y contribuyó eficazmente a combatir la
vergüenza clerical”, una acción que tendrá su eco en medios
incluso de Madrid (9).
Parece
que la evolución de este espacio político provocó una rápida
salida de los hermanos Calero, el propio Jacobo expuso los motivos en
un artículo en el que afirmaba que “la
«Juventud Republicana de La Palma» está en manos de uno burguesía
que vive a costa del trabajo de nuestros compañeros”, rechazando
la forma en la que el Partido Republicano usaba la “amenaza
soviética” como un ataque contra los avances de la clase obrera.
Se lamenta de que en el pasado hubieran quedado una época donde en
los locales republicanos palmeros “vibró el nombre de Lenin, se
gritó mueran los liberales, y se dio también aquel grito de viva la
República” (10).

El
14 de abril de 1931 se proclamó la II República y con ella se abrió
un tiempo nuevo, donde las ideas políticas podían liberarse de
ciertos corsés. Los hermanos aparecen el 27 de abril de ese año
entre los fundadores de la Agrupación Socialista de Santa Cruz de La
Palma, presidida por Cristóbal García Cáceres (11). Esta sería la
primera agrupación política surgida en esta etapa, en la que
compartieron militancia con figuras destacadas como la de José
Miguel Pérez, líder posterior de los comunistas palmeros. La
llegada de nuevas lecturas, muy influidas por los ideales marxistas,
además del crecimiento de las Federaciones Obreras y de la prensa
obrerista promoverá la puesta en marcha del semanario Espartaco,
medio que será el crisol donde una generación de jóvenes palmeros
darán forma y voz al comunismo en la Isla. Jacobo en esta época
formó parte de la Federación y de la administración de Espartaco
(12), mientras que su hermano ejerció como uno de los redactores de
del periódico obrerista (13).
En
agosto de 1932 se conformó en Santa Cruz de La Palma, impulsado por
José Miguel Pérez, la Agrupación Obrera y Campesina, que será el
caldo de cultivo que facilitará que unos meses después se
constituya de forma oficial el PCE en la Isla, del que los hermanos
Calero formarán parte junto a viejos compañeros de otros espacios
como los ya mencionados Imeldo Guerra o José Migue Pérez, además
de otros como Manuel Sanjuan o Florisel Mendoza (14). Desde las
páginas de Espartaco Jacobo se hizo eco de la pena de cárcel de un
año contra su compañero Imeldo Guerra, por un artículo publicado
en este mismo medio. Su desencanto sobre los tímidos avances
conseguidos hasta el momento se hacen patentes cuando manifiesta que
“La
República ha querido dar derechos políticos, pero estos derechos
políticos no existirán por cuanto el control económico está en
manos del capitalismo y con esto basta para aplastarla” (15).
En
el verano de 1932 Jacobo estuvo presente en el mitin obrero
organizado por la Federación de Trabajadores de La Palma en el
Parque de Recreo, donde terminó afirmando que “no hay
conservadores, republicanos ni monárquicos, sino explotadores y
explotados” (16), volviendo a incidir en la misma idea de que la
burguesía republicana no distaba mucho en sus intereses de los
grupos conservadores .
En
abril de 1933 los dos formaron parte de las personas que tomaron
parte en la creación formal del Partido Comunista en La Palma (17).
Ese mismo año Domingo se integró en Socorro Rojo, entidad de la
Internacional Comunista dedicada al auxilio social de las familias
obreras más necesitadas. Como miembro de esta participó en el gran
mitin celebrado en el Teatro Circo de Marte con motivo de las
elecciones de ese año, donde apoyaban la candidatura del Frente
Único. Su hermano Jacobo también estuvo en la mesa presidencial,
como representante de la Unión de Trabajadores de Breña Alta. Según
la crónica de Espartaco, la capacidad del local se hizo pequeña
para los asistentes, que demostraron “el espíritu revolucionario
que en todos se halla frente a la dominación burguesa” (18). Las
ilusiones puestas en esta candidatura quedaron empañadas por el
éxito de las candidaturas de derechas en esos comicios, que abrió
una etapa de cierto retroceso en derechos y de creciente respuesta
obrera dentro de la II República.
En
las jornadas celebradas con motivo del primero de mayo de 1934 fue
Jacobo el que repite en el mitin desarrollado en La Palma, donde en
representación del sindicato de Dependientes “expuso
la situación actual de la clase trabajadora frente a la actitud
fascistizante de la burguesía” (19).
Lamentablemente no se han
publicado todavía las memorias de Jacobo, en las que habla de esa
etapa, donde afirmaba que su convicción en ese momento era que
“había que terminar en La Palma con la farsa degradante del
Benefactor Caciquil y la sumisión al mismo” (20).
La
mirada internacionalista del momento es palpable cuando en abril de
1934 desde Espartaco se realiza una colecta de fondos para apoyar a
las familias de los obreros asesinados y apresados en Alemania y
Austria, con motivo de los avances de los nazis y el intento
revolucionario vivido en Viena en el mes de febrero de ese año.
Domingo fue uno de los que aparece en el listado de personas y
entidades que aportaron fondos a esta causa (21), sin saber que poco
después ellos serían también de los que necesitarían la
solidaridad de otros.
En
las elecciones de febrero de 1936 los hermanos, como miembros del
Partido Comunista, apoyarán la candidatura del Frente Popular. Por
el expediente de Responsabilidades Política abierto por las
autoridades franquistas a final de la Guerra Civil, sabemos que
Jacobo era miembro de la célula 4 del Radio Comunista de Santa Cruz
de La Palma y vivía en la calle Pérez de Brito nº77, siendo
secretario de agitación y propaganda. Fue interventor en las
elecciones del candidato Domingo Rodríguez Sanfiel (22).
Con
el golpe fascista La Palma permanece bajo control republicano entre
el 18 y el 25 de julio de 1936. La llamada semana roja, fue una
semana de calma y esperanzas de que la situación provocada por los
militares se revocara. Ningún derechista sufrió daño, tampoco los
espacios religiosos. Todo termina con la entrada de refuerzos
militares a la Isla, acompañados de falangistas y voluntarios de
organizaciones conservadoras. La represión que se desató fue
absoluta, con cientos de detenidos y decenas de desaparecidos.
Algunos
de los republicanos de la Isla optaron por buscar refugio en los
montes, como casi cinco siglos antes habían hecho Tanausú y su
gente. Los hermanos Calero permanecieron escondidos, junto a otros
grupos de socialistas, comunistas, anarquistas o personas de ideas
avanzadas. Sobrevivieron durante meses, en condiciones muy difíciles,
gracias a la ayuda dada por familiares y personas solidarias que les
facilitaban alimentos y la escasa información que podía llegar. En
enero de 1937 vieron una oportunidad de retomar la libertad. El
velero Añaza, un barco pesquero con nueve tripulantes, había
llegado al puerto de Santa Cruz de la Palma. Los hermanos Calero,
junto a su joven compañero Florisel Mendoza, Juan
Rodríguez Acosta, Manuel Brito García, que era delegado del Comité
de la Federación de Trabajadores de La Palma, Ernesto Pérez Martín,
el directivo de la Agrupación Socialista de Santa Cruz de La Palma,
Francisco Pérez Triana, Gregorio de Paz Pérez y el militante de la
CNT de Las Palmas, Manuel Azcárate Marina. Los dieciocho hombres
lograron cruzar el Archipiélago, para tomar tierra en Port-Étienne,
la actual Nuadibú
de Mauritania (23). Las autoridades franquistas pondrán en marcha un
proceso judicial por el que se condenará a pena de prisión a Manuel
Matías Pérez Triana, Armando García Rodríguez, Juan García
Concepción y Pedro Miguel Riverol Fernández (24). Las autoridades
francesas no recibirán a estos fugados con demasiada simpatía,
aunque sabían bien la situación de represión que vivían las
personas de izquierda con el franquismo. El gobernador mandó
mensajes a su gobierno ante esta situación, ya que “Los
refugiados no observan neutralidad política y hacen propaganda entre
los pescadores canarios de la Bahía del Galgo (Port Etienne) –
stop- Están siendo reclamados por las autoridades españoles de La
Güera como autores de delitos comunes”
(25). Según Mendoza, el gobernador militar era una persona
simpatizante de los fascistas franceses, que incluso les negó el
acceso al agua. La solidaridad les llegó de los trabajadores de “Air
France” y de pescadores canarios que les ayudaron con el acceso al
agua, hasta que finalmente fueron autorizados para trasladarse a
Senegal (26). En Dakar volvieron a recibir apoyo de sectores obreros
y repoblicanos residentes en la capital africana, como el dueño del
Hotel Atlantic, un catalán antifranquista que les ayudó. Gracias a
la estancia en la ciudad del barco llamado Canadian, donde viajaban
dos diputados franceses, el socialista Vicent Auriol y el comunista
Florimond Bont, lograron llegar a Marsella y desde allí, el 6 de
marzo de 1937 a Valencia (27).
Los
distintos miembros de esta involuntaria aventura tratarán de sumarse
en base a sus habilidades a la lucha por la República. Por la Gaceta
de la República sabemos que en agosto de 1937, Domingo fue destinado
al Juzgado de primera instancia de Liria (28). Además hay una foto
conservada por Florisel Mendoza, donde aparecen los militantes
comunistas fugados ya en Valencia, acompañados por el también
comunista,
Hostilio Rodríguez Melo, hijo
del abogado tinerfeño Luis Rodríguez Figueroa.
El
final de la Guerra Civil les obliga a ambos a buscar refugio de los
cientos de miles de exiliados que cruzarán las fronteras españolas.
La vida en los campos de refugiados fue nuevamente muy dura. Domingo
Calero tuvo la suerte de ser elegido para formar parte de la nutrida
expedición de más de 2300 republicanos que embarcaron 3 de
septiembre de 1939 desde Burdeos, que gracias a las gestiones de
Pablo Neruda fueron acogidos por Chile. Uno de los pocos canarios que
le acompañó en esa odisea de exilio fue el tinerfeño Nicolás
Mingorance (29).

Las
autoridades del nuevo régimen español no dudaron en proseguir con
los expedientes de responsabilidades políticas contra los dos
hermanos. En el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas se
conservan dos procesos contra Jacobo Calero. En ellos se dice que se
encuentra en ignorado paradero, “suponiéndose marchara a Cuba o
algún puerto de América”. Además se le incautan las 277,92
pesetas que tenía ahorradas en una cuenta a su nombre del Banco
Hispano Americano (30). Lo cierto es que en ese tiempo Jacobo
permanecía en Francia a pesar de la entrada de los alemanes en el
país, concretamente permanecerá en el entorno de Marsella. Allí
fue nombrado Secretario de Exterior de la FTP, (Francotiradores y
Partisanos), movimiento de resistencia armado, creado por el Partido
Comunista Francés a finales de 1941 (31). Sobrevive a su actividad
clandestina contra los alemanes y el gobierno colaboracionista
francés, hasta que la Junta de
Auxilio a los Republicanos Españoles,
en su sesión del 4 de mayo de 1942, lo decide incluir entre los 105
refugiados que embarcarán en el vapor portugués Sao Thomé, junto a
otras personas protegidas por la embajada Mexicana, incluyendo a 25
miembros de las Brigadas Internacionales y judios que huían del
nazismo, que lograrán llegar al puerto mexicano de Veracruz (32).
Domingo vivió en Santiago de Chile hasta su muerte en 1998, pasados
los noventa años. Allí no renegó de sus ideales, siendo
director
del semanario El Obrero Municipal, órgano de la Unión de Obreros
municipales y colaborador en periódicos y revistas de los exiliados
españoles como República Popular y La Verdad de España
(33), allí también nació su única hija, Ana Calero, una activista
de la memoria de los viajeros del Winnipeg. Jacobo viviría en
Veracruz, donde se generó una amplia comunidad de exiliados
republicanos, allí falleció en 2002.
Su
vida, como la de tantos otros miles de republicanos, quedará marcada
por el exilio, uno en Chile y el otro en México, donde verían pasar
los años de dictadura y a través de carta y teléfono mantendrían
un frágil cordón umbilical con sus familiares y amigos dispersos
por el planeta.
Jacobo Calero en la ficha como migrante del portal PARES
En Valencia. Marzo 1937. Arriba, de izquierda a derecha, Gregorio de Paz Pérez, Ernesto Pérez Martín, Manuel Brito García, Domingo Calero Labesse, Florisel Mendoza, abajo, de izquierda a derecha, Hostilio Rodríguez Melo, Pedro Mendoza Santos y Jacobo Calero Labesse.
Fuentes
consultadas
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febrero de 1928. p3
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Medina
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Sanabria, Pedro. Segundo consejo de guerra en la Causa 35 de 1937:
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Naranjo,
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https://sendafricana.com/historias/de-cuando-fuimos-refugiados-en-africa/
Mendoza,
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Idem.
Pp 75-77
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Ascanio
Gómez, Rubens. Nicolás
Mingorance, olvidado poeta, periodista y activista republicano:
https://latadelgofio.blogspot.com/2021/02/nicolas-mingorance-olvidado-poeta.html
Expediente
de Responsabilidades Políticas nº 477/1940
y causa separada 25/1940. AHPLP.
Persona
- Calero Labesse, Jacobo (1905- 2002):
https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/125375
Institución
- Sao Thomé (barco de vapor):
https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/150898
Calero
Labesse, Domingo:
https://fpabloiglesias.es/entrada-db/calero-labesse-domingo/